El futuro llegó
Habían pasado pocas horas desde el fallecimiento de Carlos Peralta, cuando un grupo de legisladores albertistas se reunieron en la casa de la parlamentaria Tania Lastra, en General Roca. El principal invitado fue el propio Gobernador. "Mirá Alberto, hasta ahora no planteamos nada por respeto a Carlos, pero no podemos permitir que el pichettismo ponga al Presidente de la Legislatura", le dijeron. Weretilneck ya sabía de esta posición. Y en su fuero íntimo la comparte, según lo transmitió a algunos de sus hombres de más confianza durante las semanas previas al fatal desenlance. El peronista viedmense Pedro Pesatti es el hombre del albertismo para la conducción del Parlamento.
Las heridas de la interna entre Weretilneck y el Senador Miguel Pichetto en 2012, siguen abiertas en la Legislatura, a pesar del pacto de convivencia y acuerdo de gobernabilidad que ambos sostuvieron tras varios meses de zozobra.
Implícitamente ese acuerdo tenía su fecha de vencimiento en 2015, cuando el Frente para la Victoria rionegrino debía dirimir candidaturas. Sin embargo, el penoso fallecimiento de Peralta adelantó ese escenario.
El artículo 180 inciso 6 de la Constitución Provincial estipula que "en caso de fallecimiento" u otras causas "del Vicegobernador, lo designa la Legislatura, a propuesta del Poder Ejecutivo, por mayoría absoluta de otos en la primera votación y por simple mayoría en la segunda". Es decir, el mismo mecanismo institucional utilizado para designar a Carlos Peralta y resolver la crisis tras el homicidio de Carlos Soria.
La complejidad del estado de salud de Peralta puso en marcha, hace varios meses, especulaciones y operaciones políticas. En febrero pasado, el pichettismo ubicó en la primera línea sucesoria a Ariel Rivero, titular de la bancada Eva Perón, el desprendimiento de legisladores cercanos al Senador Pichetto, que tuvieron, en 2012, un duro enfrentamiento con los oficialistas. Son menos en número, pero con alto poder de fuego: las leyes más necesarias para la gestión Weretilneck requieren de esos votos en el Parlamento. Además, la fragilidad del Gobernador no le permite prescindir -a un año y medio de las elecciones- del acompañamiento de Pichetto, sus contactos en el Gobierno nacional, sus legisladores e intendentes.
En ese marco, el Gobernador se encuentra en una compleja encrucijada.
El pichettismo dio por cierta la entronización de Rivero, y así lo instaló, desde hace un par de semanas, en los medios. "Fueron operaciones de prensa", se quejó en diálogo con ANB uno de los legisladores partícipes del cónclave en la casa de Lastra.
La pelea por la Presidencia de la Legislatura anticipa la disputa 2015. Pichetto aún no definió su futuro, pero en el último mes envió señales sobre la posibilidad de "querer jugar" en el escenario provincial. Su apoyo al proyecto de realización de elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en Río Negro, debe leerse en ese sentido: que la posible interna con Weretilneck en el FpV se dirima en las urnas, y de esa elección surja el candidato a Gobernador.
Días y semanas agitados aguardan al oficialismo. Con las heridas de la disputa de 2012 aún abiertas y con el 2015 demasiado cerca, la decisión que tome Weretilneck no podrá conformar a todos y augura una compleja convivencia interna. (ANB)