2014-04-01

La vida de Héctor Omar Gorosito y los sentimientos de su familia

Héctor Omar Gorosito nació el 3 de agosto de 1962 en Saladillo, provincia de Buenos Aires. Hijo de María Rosa Carullo y de Héctor Gorosito, quienes relataron momentos emotivos de aquellos años y dieron a conocer algunas de sus opiniones sobre la Guerra de Malvinas. Una nota de Daniel Fuentes.

Héctor Omar Gorosito nació el 3 de agosto de 1962 en Saladillo, provincia de Buenos Aires, hijo de María Rosa Carullo y de Héctor Gorosito.

Cursó sus estudios primarios en la Escuela 28 de Quilmes y posteriormente el secundario en el instituto militar de la aeronáutica (IMPA). En 1979 ingresa a la Armada donde estudió la carrera de técnico electricista y en pocos meses es destinado al crucero General Belgrano en los alistamientos posteriores al conflicto limítrofe con Chile por el canal de Beagle del año 1978. Su madre recuerda que "era un joven común, como cualquiera, con sus travesuras de la edad, pero que se caracterizaba por ser servicial. Nunca tuvo problemas como estudiante, era muy buen chico que se hacía querer por todos". Con respecto a su inclinación militar, sus padres coinciden en destacar que "en realidad fue convencido por un amigo de la infancia, Miguel Ángel Martínez, quien lo estimuló realizar estudios secundarios en algún arma con el propósito de evitar la conscripción o conseguir un empleo en la rama de la mecánica y de los motores que eran su pasión". A María Rosa le cuesta hablar de su hijo, a pesar de los años transcurridos de su fallecimiento, y la emoción se mezcla con la bronca al recordar la guerra y sus responsables en el contexto de la dictadura militar. A diferencia de su esposo, don Héctor, concurrió a algunos actos en homenaje a los veteranos y caídos en combate e incluso se entrevistó con diferentes autoridades civiles y militares con el objetivo de lograr precisiones sobre la suerte de su hijo e incluso viajó a las islas Malvinas en un par de oportunidades.

La guerra: "Para el mes de marzo, notábamos que Omar estaba un poco preocupado y triste, pero nosotros pensábamos que se debía a algún problema personal ya que andaba de novio. La última vez que estuvo en casa fue para las pascuas del año 1982. Nunca me dijo que se iba a la guerra", dice su madre. Don Héctor recuerda: "me dijo: papi, no vayas a cambiar, quiero que siempre seas como sos, como te conoce todo el mundo, cuida a mamá y a mi hermana, que yo voy a una guerra. Nunca más lo volvimos a ver".

El Crucero General Belgrano zarpó de la base militar de Bahía Blanca el 16 de abril y fue hundido por el submarino nuclear inglés Conqueror el 2 de mayo de 1982. Al enterarse del hecho María Rosa y Héctor comienzan la peregrinación por las oficinas y hospitales militares. Una vez que comenzaron a llegar los heridos y sobrevivientes del crucero, les sorprendió el caos y la desorganización de la estructura militar, la falta de respuestas, las evasivas y hasta el desdén con el que trataban a los "civiles" en el hospital militar de Bahía Blanca: "fuimos pasillo por pasillo, preguntando foto en mano por si habían visto a mi hijo salir en los botes salvavidas y muchos nos asintieron que lo habían visto salir de la nave". Posteriormente, con el pasar los días, unos oficiales tocan el timbre de casa y nos anuncian la mala noticia.

Dos son las anécdotas que recordaron María Rosa y Héctor en esta entrevista: el viaje a las islas Malvinas, la ceremonia religiosa en memoria de los caídos y la charla con un joven soldado británico, por parte de don Héctor: le pregunté que sentían ellos por unas islas tan distantes física como sentimentalmente, a lo que el militar inglés me respondía sus deseos de conocer algún día el continente argentino. María Rosa, en cambio recuerda con dolor cuando las donaciones realizadas por el pueblo argentino que nunca llegaron a las manos de quienes combatieron: cuando fuimos al edificio Cóndor, en capital, en una habitación aún había diversos objetos y ropa destinada a los soldados, dice con dolor.

En el año 1989 vine de vacaciones a Bariloche y me enamoré inmediatamente de este lugar, dice María Rosa: mi hija y su esposo pusieron un emprendimiento comercial, el viejo ski bar, y sumado a eso, me tiraban mis nietos para venirme definitivamente. Al poco tiempo se jubiló Héctor y a partir de allí empieza la vida de los Gorosito en esta ciudad.

En cuanto al reconocimiento como familiares de los caídos en la guerra de Malvinas por parte del Estado y los gobiernos, lo tuvimos recién a principios del año 2004, cuando visitó Bariloche el presidente Kirchner. Nosotros conocíamos desde hacía años a Aníbal Fernández, jefe de Gabinete, porque es de Quilmes, así que lo encaramos a él y éste nos facilitó llegar al presidente, al que aproveché para pedirle que hiciera algo para ayudar a los familiares de los héroes. A los pocos días obtuvimos respuesta positiva, concluye Héctor.

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