2014-03-19

Subsidios, retiro en efectivo y sociedades fantasmas

El destino real de los fondos que llegaron a Arbos como subsidios se desconoce. En total la Administración de Programas Especiales (APE) otorgó poco más de dos millones de pesos-dólares. Quiénes crearon las empresas que sólo tuvieron como fin "facturar" para la transferencia de los recursos. Por Tomás Gómez, desde General Roca.

Según se especula durante el desarrollo del juicio, con los dos millones de pesos se podría haber salvado el ex policlínico sindical si era bien administrado, teniendo en cuenta que la quiebra se dictó casi dos años después por casi 6 millones de pesos y un porcentaje muy elevado de esa cifra era reclamada por la AFIP.

Según la querella, la fiscalía y el Juez de Instrucción Leónidas Moldes, coinciden que apenas acreditados los subsidios en la cuenta de Arbos del Banco Ciudad de Buenos Aires, fueron retirados en efectivo y una parte se depositó en cuentas personales del abogado Gonzalo Madrazo. En tanto que en la rendición al organismo nacional aparecen los comprobantes de pago a las dos empresas creadas para prestarle servicios a Arbos, Fox Valley (con Carcar y Cortés como presidente y vice) y Surtsey (con Madrazo como presidente y Goye como vice). La primera cobró 185 mil pesos y la segunda 1.750.000, sin hacer los trabajos comprometidos. Ambas firmas -"fantasmas" según el acta de procesamiento- nunca tuvieron ninguna actividad comercial aparte de facturarle al policlínico sindical.

En ambos casos, los fondos fueron retirados en efectivo y depositados en una Caja de Ahorro personal de Madrazo.

Fox Valley debía realizar una auditoría en terreno de la situación del policlínico, gerenciado a través de Sol. Capacitar al personal que debía controlar y comprar e instalar equipos informáticos con sus respectivos programas específicos.

Pero en realidad, la sociedad sólo fue creada para darle forma al proyecto con el cual se logró el subsidio. El contador Goye fue quien contactó a José Luis Marinelli y le dio los requisitos para que arme la sociedad que nunca tuvo otra actividad que la de facturarle a Arbos.

Según la Requisitoria Fiscal, una vez acreditados los fondos en el Banco Ciudad, en la cuenta del policlínico -de la que sólo podían extraer con firma compartida Zúñiga, Carcar y Cortés- se retiró 10 mil en efectivo y se libró un cheque por 175 mil que fue depositado en la cuenta personal de Madrazo del Banco Galicia de Bariloche.

El abogado intentó demostrar el movimiento del dinero con un resumen bancario que contaba con 20 extracciones. Para la querella y la fiscalía el destino de los 10 mil restantes es incierto.

Con el otro subsidio sucedió algo similar.

Al momento de acreditarse los fondos, el motivo era la ampliación del edificio en el marco de un programa rector de salud para Bariloche. El subsidio se pagó en tres cuotas, la primera de 1.550.000 y dos de 150 mil. Dinero que se depositó en el Banco Ciudad, en la cuenta de Arbos.

De la primera acreditación, se retiraron 919.980 pesos, y de esta cifra, 254.500 fueron depositados en la cuenta de Madrazo. Entre la extracción original y el monto total del subsidio hay una diferencia de 830 mil pesos, que Zúñiga intentó justificar en la audiencia de este miércoles con el aporte de una certificación del acuerdo logrado con el bioquímico Alfredo Mogensen.

De todas maneras para la querella y la fiscalía faltan más de 600 mil pesos, ya que los comprobantes que figuran en la causa suman 254.500.

En el desarrollo del debate intenta determinarse si se trató de un manejo infiel de los fondos o una estafa. (ANB)

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