Pionera y educadora
Nelly Frey cumplió 100 años
Un rápido repaso de la trayectoria de Nelly Frey de Neumeyer es elocuente de la riqueza de su vida: se recibió de maestra a los 19 años, volvió a Bariloche donde se había criado (nació en Santa Fe), fue la primera maestra de la ciudad, fundó tres escuelas señeras, presidió la Convención Constituyente de Río Negro e integró la de Bariloche.
También fue concejal, ejerció el periodismo, y puso en marcha múltiples iniciativas, siempre a favor de los más relegados.
A los 20 años se casó con Juan Javier Neumeyer, fundador del Club Andino Bariloche con su padre Emilio Frey (otro fundador de la historia patagónica), Otto Meiling y Reynaldo Knapp, todos fanáticos montañeses, y fue la socia número 2 de la institución.
Pero Nelly nunca usufructuó de títulos hereditarios ni conyugales, e hizo historia en la montaña por sí misma: a los 25 años de edad se convirtió en la primera mujer en conquistar la cima del volcán Lanín, en el sur neuquino.
Su hija Beatriz quedó a cargo del extenuante festejo, que convocó a sus nietos peruanos Pascual, Patrik e Isabelle, todos con residencia en Suiza desde hace décadas.
Beatriz resume la prolífica vida de Nelly y pide que se resalte -como su madre lo hace- su labor de educadora.
Apenas llegó con su flamante título enseñó en la primera escuela de Bariloche, la 16, que funcionaba en Mitre y Frey, y donde ya trabajaba la que en rigor fue la primera maestra de la ciudad: Zulema Jones.
Luego sería la fundadora del primer colegio secundario de la ciudad y también de una escuela normal de enseñanza del Magisterio.
Después fundó la escuela Juan Ramón Giménez, pensando en los vecinos del Alto, y junto a otras damas filántropas de la ciudad, entre las que se contaba Covita Balseiro, esposa del científico Juan José, la Escuela Antu Ruca.
"Esa escuela fue un comedor primero y luego se dedicó a la enseñanza de los chicos más humildes de Bariloche. El nombre lo puso ella, porque las otras mujeres pensaban en otros más abstractos. Para ella fue la Casa del Sol, el refugio para los que más lo necesitan. Eso la resume y representa perfectamente", expresó Beatriz.
Hoy, con una memoria antigua lúcida y una actual confusa, agobiada por el cariño de propios y extraños, respondiendo a preguntas de periodistas, y soplando las velitas como corresponde, celebró sus 100 años.
A su lado, la admiración del presidente del Concejo municipal, Ramón Chiocconi; el titular del Club Andino Bariloche, Martin Joos, y decenas de sucesores de su huella, aplaudieron con emoción el legado que recibieron de ella. (ANB)