Apostillas del juicio: Detector de metales, y una comparación que molestó
El detector de metales, pocas veces utilizado lucía impecable y el responsable del operativo el encargado de que nadie ingresara al edificio sin pasar por allí. Luego de brindarle los datos a un uniformado que estaba detrás de un escritorio, otros dos esperaban a los ingresantes con detectores de metales portátiles y examinaban todos los bolsos, carteras o mochilas.
El primero de los imputados en llegar fue Ovidio Zúñiga, acompañado por su abogado, permaneció en la planta baja hasta que la sala de audiencias fue abierta y debidamente inspeccionada por los federales en compañía de su jefe.
El gastronómico, con gesto parco, ingresó a la sala e inmediatamente se cerró la puerta.
Más tarde llegó Omar Goye. Con una botella -de tamaño familiar de agua mineral- lo hizo con su defensor y medio en chiste y medio en serio permanecieron varios segundos debajo del detector de metales con la chicharra sonando y sin avanzar. Todo producto de las llaves del abogado, quien minutos después, ya en la audiencia le pidió la palabra al Presidente del Tribunal para señalarle que "no sabe inglés", que el micrófono tenía una perilla que decía "on-off" y que desconocía como se utilizaba, ante la cara de asombro de las casi 20 personas que colmaron la sala de audiencias.
Precisamente el reducido salón se vio superado en su capacidad por la presencia de un buen número de afiliados al sindicato mercantil, quienes acompañaron a Cortés. Debió intervenir la policía, para desalojar a quienes permanecían parados y sólo autorizaron que algunos periodistas que llegaron tarde, poder quedarse de pie.
Aunque a los acusados no se los vio nerviosos en ningún momento, sus rostros se relajaron completamente cuando escucharon la postergación del debate. Y allí comenzó el show de Zúñiga quien se levantó y fue a manifestarle al fiscal Bagur Creta su disconformidad al haber planteado alguna similitud entre este debate y un juicio de lesa humanidad. Todo en debidos términos, pero desviando el tema de discusión hacía que hacía uno y otro en épocas de la dictadura.
El fiscal al momento de negarse a la postergación del juicio, hizo referencia a que "se ha visto a los gerontes imputados concurrir a los juicios de lesa humanidad en camilla y con tubos de oxígeno", y esto fue lo que provocó el enojo de Zúñiga.
Luego de levantado el debate, todos salieron en paz y relajados del Tribunal Oral Federal de Roca. (ANB)