2014-01-26

La tapa de la vergüenza

"Pagarán a" quiere decir -en la intención del editor y en la lectura lineal del título- "pagarán para que..." no estudien ni trabajen los jóvenes que accedan al programa de estímulo lanzado por el Gobierno nacional. La necesidad de "ganar la pelea" hace perder de vista los aspectos básicos del periodismo. El silencio cómplice del Frente para la Victoria de Río Negro, y el modelo concentrado de la comunicación en la Provincia. Devaluación: ¿retroceso concedente, o política de impulso a las economías regionales? Por Santiago Rey.

"Pagarán $ 600 a jóvenes que no estudian ni trabajan". Lo anunció "en cadena nacional la presidenta tras más de un mes de silencio". La foto de Cristina Fernández completa el cuadro: risueña, arreglándose el pelo, celebrando el anuncio que acababa de hacer. El título, la imagen, el resumen de la noticia contenido en la bajada, es producto de una elección periodística-política que desnuda que a la hora de defender sus convicciones e intereses, el Diario Río Negro desconoce límites básicos acordados en torno al buen ejercicio de la profesión. Fundamentalmente, aquel que pregona que no puede forzarse la realidad -o hacer una deformada interpretación de ella- con el objetivo de llevar agua al propio molino, en el marco de una disputa política-económica.

Así, aquello que se propone como una medida tendiente a estimular el regreso de los adolescentes al colegio -de la misma forma que la Asignación Universal por Hijo impulsó los índices de escolarización en el nivel primario- con el pago de 600 pesos a los jóvenes de entre 18 y 24 años, se convierte a los ojos del centenario diario en un subsidio a la vagancia.

En sólo un día, escucho: "Lo dijeron en la radio... esto ayuda a la vagancia", interpreta la señora que trabaja en casa. El contador vecino, es más lapidario: "... éstos vagos que mantiene el gobierno". El Diario Río Negro, entonces, triunfa, porque cabalga sobre el sentido común, que contribuyó a consolidar.

Se trata del mismo medio que, atento a sus necesidades de ingreso de dólares para el conglomerado empresarial que integra, no dudó en pedir a gritos desde su tapa una devaluación que favorezca sus ganancias por la exportación de fruta.

"Los exportadores especularon con una devaluación que iba a caer en algún momento no tan lejano. Con su actitud la indujeron. Algunos deben haber hecho más que simplemente esperar que sucediera", sintetizó el periodista Raúl Dellatorre, este sábado en Pagina/12.

El tema trasciende la disputa kirchnerismo-anti kirchnersimo -una pelea que hoy parece limitarse a la puja por la renta, superada la percepción de que estaba en juego un "modelo"- para ubicarse en el corazón de un par de preguntas incómodas: ¿Pueden los medios o el periodismo anteponer de manera tan brutal sus intereses empresariales o convicciones políticas por sobre el genuino ejercicio periodístico?, ¿dónde queda entonces la necesidad de -sin pretender un ascetismo ingenuo y falso- relatar los hechos siendo fiel a la realidad?.

Con las cartas tan claras sobre la mesa, es también inédito el silencio de los referentes del Frente para la Victoria rionegrino. Su temor a ser desangelados por el Diario o bien su oculta coincidencia con la línea editorial, los lleva a pasar por alto que el "proyecto" que dicen defender se ve severamente golpeado con cinismo sistemático por el medio que con sus editoriales y tapas hace sonrojar de vergüenza a La Nación o Clarín.

¿Nada tienen para decir de esta portada canallesca Pichetto, Weretilneck, García Larraburu, los Intendentes del "proyecto", los legisladores combativos, los ministros curtidos en cien batallas?

El nulo coraje del Gobierno provincial para promover un proceso de diversificación de la palabra, de ampliación de los límites que impone la monopolización de la agenda periodística-política, es directamente proporcional a la ausencia de ideas en la materia en el seno del Ejecutivo. No los motiva ni la convicción sobre la necesidad de multiplicar las voces; ni la conveniencia de favorecer nuevos espacios para la comunicación, que tiendan a romper la hegemonía de la palabra.

Eso sí, esta semana el Gobierno a través de su Secretaría de Comunicación desmintió una información publicada por el medio roquense en torno a los alcances del aumento dado a la Policía. Y lo hizo siguiendo la reiterada fórmula: "Una vez más el diario Río Negro miente", tituló el Ejecutivo en su gacetilla.

Se trata del mismo Gobierno que se sirvió de la confluencia de intereses regionales para aprovechar el desembozado apoyo del Diario Río Negro a la campaña de Carlos Soria en 2011. Es la misma gestión que concentró obscenamente en ese medio la pauta publicitaria.

"Los cuervos que vos engordaste...", si se me permite una variante del conocido dicho.

Habrá que interpretar que los intereses del Diario y el de los funcionarios del variopinto Gobierno rionegrino, están unidos más por la convicción que el oportunismo, cuando se percibe la coincidencia en celebrar el nuevo escenario de devaluación y transferencia de la renta del pueblo trabajador a los sectores agro-garco-exportadores.

Mientras los economistas heterodoxos -esos que acompañaron las medidas "a contramano" del sistema- hoy advierten sobre la regresión que implica haber cedido a la presión devaluatoria y la corrida golpista de los mercados; mientras los periodistas económicos que resaltaban el carácter progresista del manejo de la economía -control de las importaciones para favorecer el desarrollo industrial; sujeción del mercado a la política; redistribución de la renta- señalan hoy que el Gobierno "debió ceder" en la "prolongada y sangrienta (medida por el drenaje de reservas) pulseada con poderosas corporaciones económicas y financieras"; mientras estos dos sectores reconocieron que la devaluación implica una "derrota" del proyecto, los principales dirigentes del FpV y el Gobierno rionegrino celebraron la noticia.

¿Los argumentos? De primer año de la secundaria: la mayor rentabilidad que obtendrán las economías regionales producto del incremento del ingreso de divisas producto de las exportaciones; o la conveniencia del regreso del turismo extranjero que encontrará en el devaluado peso argentino una posibilidad para comprar más barato. Nada dicen que en estos años de la última década poco se hizo para revertir la concentración de los beneficios del complejo frutícola o para garantizar la distribución de los ingresos del turismo. Entonces, nada garantiza que la mejora de la competitividad para estos sectores confluya en una oportunidad para los pequeños y medianos chacareros -los pocos que quedan- de los valles de la Provincia; o que los trabajadores del turismo podrán acceder al incremento de la renta empresarial por la llegada de visitantes con dólares frescos -¿en qué quedó el proyecto para la participación de los trabajadores en la distribución de ganancias de las empresas?-.

Así, por silencio temeroso o cómplice a veces, o por coincidencia ideológica otras tantas, el Gobierno de Río Negro y el Diario Río Negro tienen en común mucho más que el nombre.

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