Obama, entre el balance y la marihuana
"El presidente de Estados Unidos no es el gran emperador del mundo, sino sólo un hombre", señaló Obama en una entrevista con la televisión alemana ZDF, como parte de su esfuerzo por convencer a la canciller Angela Merkel de que no volverá a ser espiada e intentar desactivar un procesamiento por parte de la Fiscalía General de Berlín por el espionaje masivo.
Aunque su popularidad asciende al 42%, en el último año Obama ha protagonizado más fracasos que éxitos: no pudo endurecer la ley de armas; su reforma migratoria se encuentra atascada en un Congreso atomizado; el comienzo de la tímida reforma sanitaria estuvo signada por las concesiones al Tea Party y, en el plano internacional, se vio obligado a dar marcha atrás en su amenaza de atacar a Siria para derrocar a Bashar al Assad.
Tampoco cosechó demasiadas victorias en Medio Oriente; la ilegal cárcel de Guantánamo sigue albergando secuestrados, como siempre; y la disputa financiera con los republicanos escaló hasta provocar un cierre forzado de la administración que sólo pudo solucionarse con un presupuesto sin demasiadas ideas.
Este domingo Obama se metió de lleno en la polémica en torno al uso de la marihuana, al comentar en una entrevista con la prestigiosa revista The New Yorker, su posición sobre los efectos de la hierba, su legalización y la persecución policial y legal que se hace a quienes la consumen.
Obama dijo a The New Yorker que cree que la marihuana no es más peligrosa que el tabaco o el alcohol, aunque no consideró que la legalización sea una "panacea" que resuelva todos los problemas. El pragmático presidente lo expresó de la siguiente manera: "Como ha quedado bien documentado, fumé marihuana de joven y yo lo veo como un mal hábito y un vicio no muy diferente a los cigarrillos que he fumado durante mi juventud y en gran parte de mi vida adulta. No creo que (fumar marihuana) sea más peligroso que el alcohol", explica Obama en la entrevista. También aseguró que fumar cannabis no es algo a lo que anime.
"He dicho a mis hijas que es una mala idea, una pérdida de tiempo y no muy saludable." Para el presidente estadounidense el principal problema con el consumo de cannabis en Estados Unidos son las desproporcionadas penas y la manera en que estas afectan con más dureza a minorías como la negra y la hispana y a personas de bajos recursos. "No deberíamos encerrar en la cárcel a jóvenes o individuos por largos períodos de tiempo por consumir (marihuana) cuando los que están escribiendo esas leyes han hecho probablemente lo mismo", afirma Obama en la entrevista, que se realizó a finales de noviembre de 2013.
En este sentido consideró que las leyes estatales como la del estado de Colorado, que despenaliza el consumo privado de marihuana, deben avanzar, ya que permiten acabar con la injusta situación en la que grandes partes de la sociedad han violado la prohibición y "solos unos pocos son castigados". No obstante, Obama opinó que la legalización de la marihuana no es una "panacea", ya que la problemática es mucho más compleja, algo que opinó se verá en casos como los de los estados de Colorado y Washington.
Para el presidente de Estados Unidos el gran problema es la idea de dónde poner el límite a la permisividad con las drogas, ya que otros narcóticos más duros siguen provocando "un profundo daño y costo social". En este sentido alertó de los problemas sobre dónde "dibujar una línea" y sobre aquellos que puedan pensar en la posibilidad de negociar dosis aceptables de otras drogas más duras como la cocaína o las anfetaminas.
En los EE UU, la marihuana es ilegal a nivel federal, pero 21 estados han autorizado o están en proceso de autorizar el uso terapéutico de esta droga, Colorado y Washington han legalizado completamente su empleo, incluso con fines recreativos. Alaska y el Distrito de Columbia están estudiando la cuestión.
"Los jóvenes de clase media no son encerrados por fumar marihuana y los pobres sí", dijo al tiempo que señaló que "los adolescentes afroamericanos e hispanos suelen ser más pobres y tener menos recursos y apoyo para evitar penas excesivamente duras".
"No deberíamos encerrar en la cárcel a jóvenes o individuos por largos períodos de tiempo por consumir cuando los que están escribiendo esas leyes han hecho probablemente lo mismo", dijo.
Ethan Nadelmann, director ejecutivo de la Drug Policy Alliance (Alianza por Políticas Antidrogas, una organización sin fines de lucro con sede en la ciudad de Nueva York) elogió los comentarios de Obama, al decir que el hecho de que el mandatario considere importantes las nuevas leyes de Colorado y Washington "realmente alienta el movimiento para terminar con la prohibición de la marihuana''.
En la extensa entrevista, Obama trató otras cuestiones como los temas raciales, los conflictos de Oriente Medio o sus enfrentamientos con el Congreso, controlado en parte por la oposición del Partido Republicano. Sobre el debate racial, Obama señala que hay gente que nunca aceptará que haya un presidente negro.
En cuanto a contenciosos como el de Irán, el conflicto árabe-israelí o Siria, Obama considera que en cada uno de estos casos hay menos de un 50% de posibilidades de éxito, pero ha defendido adoptar todas las iniciativas posibles para lograr una mayor estabilidad en la región.