"Betibú"
Claudia
Piñeiro,
que escribe hace mucho tiempo y escribe bien, de alguna manera vuelve
por sus fueros, a los que por otra parte jamás abandonó. Bien
conocida por su novela Las
viudas de los jueves,
publicada en el 2007 (todo, historia, novela y escritora se
transformó en masivo a partir de la película homónima, dirigida
por su "casi" homónimo, Marcelo
Piñeyro,
en 2009), vuelve a recorrer con notable eficacia un territorio
literario conocido, en el que todo puede ser objeto de la narración,
máxime cuando ocurren asesinatos que se relacionan. En esta
oportunidad se trata del country
"La Maravillosa" -antes se trataba de "Altos de la Cascada"-,
cuya vida se sacude a partir del hallazgo del cadáver de Pedro
Chazarreta, degollado en su sillón favorito, en el medio de living
de su casa, y cuya muerte recuerda la de su mujer, a la que habían
asesinado unos años antes en el mismo lugar: Chazarreta, ahora
exánime, había sido uno de los sospechosos de la muerte de su
esposa, Gloria Echague.
Con
un clima de "sociología de clase" y atravesando los
comportamientos "fashion" que suceden en los barrios cerrados
argentinos, cuyos habitantes adoran las ventajas de la vida al aire
libre a media hora -máximo- de la gran ciudad, el crimen pasa a
ser tapa de todos los periódicos y de todos los canales de noticias,
que ya tienen su móviles apostados en la entrada del barrio cerrado,
al sólo efecto de verificar y constatar, en vivo y en directo
durante horas, que se trata, efectivamente, del portón de entrada:
nadie dice nada. Ese puerta, especie de parodia famélica de una
Puerta de Brandemburgo poética venida a muchísimo menos, plantea la
síntesis de los nuevos hábitos sociales que modifican las
costumbres y comportamientos: no todos ingresan de la misma manera,
con los mismos requisitos ni por el mismo lugar. No todos ingresan.
Pero Claudia
Piñeiro
(Tuya,
Elena
sabe,
Las
grietas de Jara,
Las
viudas de los jueves)
no sólo plantea y desarrolla un extraordinario enigma -que además
está muy bien escrito- sino que presenta, al mismo tiempo, otro
escenario paralelo: la forma en que el periodismo, o las distintas
formas de hacer periodismo, se las ingenia para obtener y publicar
información. Se trata, además, de un caso resonante y de alto
impacto en la opinión pública (cualquier déjà
vu
con el crimen de María
Martha García Belsunce
no es mera coincidencia) en el que entran a formar parte los
protagonistas: una es la analítica, apasionada y notable Nurit
Iscar, escritora y periodista a la que el director de El
Tribuno,
uno de los diarios de mayor tirada del país, le pide que se encargue
del tema con estrategias más cercanas al relato literario o del new
journalism (que
a esta altura ya no es tan nuevo), para lo cual le consigue una casa
en el country. Y Nurit se muda allí, a ver qué encuentra, a ver qué
pasa, a ver qué escucha. Junto a ella trabajaran el veterano y
extraordinario Jaime Brena, un sabio de las redacciones y de la
Sección Policiales, quien por esas circunstancias de la vida ahora
se ocupa de notas absurdas e inconcebibles en Información General o
Sociedad, mientras que a su lugar lo ocupa un pibe, "el pibe de
Policiales", que ni siquiera saber porqué estudió Comunicación
(otro signo de las últimas épocas, estudiar Comunicación Social...),
cuya única fuente parece ser Internet y que, sin embargo,
demostrará tener "uñas de guitarrero". Entre Jaime Brena y el
"pibe de policiales", inexperto absoluto, se establece una
relación pedagógica que incluye un repaso fugaz por algunos íconos
del género como Gustavo
Germán González,
el legendario "GGG"
del no menos legendario diario Crítica,
José
de Zer
o el extraordinario "Turco" Enrique
Sdrech.
La estrella, más allá de todo, es Nurit Iscar, o Betibú,
como le dicen, en alusión a la sensual Betty
Boop,
el dibujo animado de la chica flapper,
lanzada al cine por la Paramount allá por la década del ´30, que
se recicló a sí mismo y que aún hace de las suyas como un
particular símbolo sexual. Su apodo será causa de alguna discusión
y de algún desengaño. La novela es intensa, por momentos compleja.
Pero nunca confusa. Jamás decae. La trama policial, bien planteada
en el supuestamente perfecto escenario de los barrios cerrados, se
sostiene todo el tiempo. La muerte de Chazarreta, la última hasta el
momento, es una de las formas de conocer una realidad aterradora, en
parte también pretérita. Betibú, el pibe de policiales y Jaime
Brena van hacia la verdad. Y saber la verdad, muchas veces, no
alcanza. Muy buena nouvelle
noire
de Claudia
Piñeiro.
Betibú,
Claudia
Piñeiro, Alfaguara,
Buenos Aires, 2011.