La trucha debe nadar 3 veces
Algunos pescadores aseguran que la trucha debe nadar tres veces. La primera vez en el agua, la segunda en aceite y la tercera en vino. Por ello, durante sus salidas, la caña de pescar viaja acompañada por una sartén, un buen aceite y al menos una botellita de vino. En determinadas lugares, durante la temporada de pesca, está permitido extraer un pescado por día, el cual se consume preparado en la sartén, a la parrilla o al asador, de múltiples maneras.
También en numerosos restaurantes de Bariloche la trucha constituye un plato típico y se ofrece con diferentes cocciones y guarniciones, a lo largo de todo el año. Las truchas son todas similares y provienen de criaderos. Pesan entre 300 y 400 gramos y se caracterizan por tener una carne blanca, muy sabrosa.
La trucha admite muchas preparaciones: asada a la parrilla, a la plancha, al horno, en sartén (frita), envuelta en papel aluminio (a la parrilla o al horno), al vapor y en caldo. Admite variedad de guarniciones y salsas.
La trucha comprada ya viene lista para cocinar. No obstante, si la pescamos, debemos limpiarla previamente. Para ello hay que cortarle las aletas, sacar las escamas y extraer sus viseras. Lo ideal es cortar las aletas con una tijera y las escamas se retiran raspando con un cuchillo. Se abre el vientre, hasta la cola, y se extraen todas las tripas. Estas tres cosas son sencillas. Más difícil es desespinar la trucha, para lo cual se debe partir su espinazo cerca de la cabeza y se tira de él hacía la cola.
En campamento la trucha se puede preparar a la parrilla, condimentada con un poco de sal, una pizca de pimienta y limón. Una trucha pequeña se cocina en pocos minutos, a fuego moderado. También se puede preparar envuelta en papel de aluminio, sobre la parrilla o en las brazas. En este caso es recomendable salarla y acompañarla con un trozo de manteca y unas gotas de aceite. Asimismo se pueden agregar condimentos a gusto.
Si optamos por freirla en aceite, es recomendable enharinarla antes. Va muy bien con ensaladas, papas al natural o puré de batatas. Es fácil y rápido de preparar.
En los restaurantes de Bariloche las truchas se sirven acompañadas por salsas. En La Jirafa, Jauja, Breogán y La Vizcacha tienen media docena de variedades cada uno. De los cien restaurantes que figuran en Visión Gourmet, más de la mitad ofrecen truchas. En época de pesca, algunos restaurantes preparan la trucha cobrada por los pescadores; en La Jirafa, aseguran que se suelen cocinar truchas de hasta cinco kilos.
En este lugar una de las especialidades es la trucha al roquefort, cocinándose el pescado en el horno con sal, pimienta y manteca. Una vez cocida se acompaña con una salsa preparada con crema y queso roquefort y se acompaña con arroz azafranado.
Otra variedad muy clásica es la salsa de champignones, con zanahorias hervidas y papas al natural. La salsa se prepara en una cacerola o sartén con manteca, a la cual se agregan 150 centilitros de vino blanco, una docena de champignones medianos cortados, un poco de perejil, sal y pimienta a gusto.
En La Vizcacha la trucha se coloca en papel metalizado, se acompaña con manteca, limón, un poquito de aceite de oliva, crema de lecha, nueces picadas y sal. Así se cocina a la parrilla a fuego suave y se sirve acompañada por una guarnición de puré, papas al natural, o a la crema.
En Bariloche también se puede adquirir truchas ahumadas, un verdadero manjar. La trucha viene lista para el consumo y suele ser incluida en picadas y entradas. Va muy bien con el vino tinto.