Títeres para dar vida: cómo funcionan estos elementos en la cría de cóndores sin contacto humano | ANBariloche
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Títeres para dar vida: cómo funcionan estos elementos en la cría de cóndores sin contacto humano

Comenzaron a ser utilizados hace más de 30 años y se convirtieron en una pieza fundamental en el trabajo de conservación de esta especie, ya que permiten criar cóndores en aislamiento humano para que luego puedan ser liberados en ambientes naturales.  
Los títeres de látex son utilizados desde que el cóndor rompe el cascarón para evitar que tengan contacto con humanos. Fotos: Facebook Programa Conservación Cóndor Andino.
Los títeres de látex son utilizados desde que el cóndor rompe el cascarón para evitar que tengan contacto con humanos. Fotos: Facebook Programa Conservación Cóndor Andino.

El cóndor andino es, sin dudas, de las aves que más maravillan a quienes los ven. Enorme e imponente, esta especie endémica de Latinoamérica enfrenta serios riesgos desde hace décadas y se encuentra catalogada como una especie amenazada en el país y vulnerable a nivel global. Las amenazas que lo ponen en riesgo, sumadas a la baja tasa reproductiva, generan un impacto en la población. Es aquí cuando el trabajo del Programa de Conservación del Cóndor Andino (PCCA) se vuelve algo fundamental. 

Luis Jácome, director de este programa que tiene más de 35 años en funcionamiento, detalló que entre las principales amenazas para el cóndor se encuentran el uso de cebos tóxicos, la contaminación por plomo al comer animales muertos por disparos de armas de fuego, choques contra tendidos eléctricos, aerogeneradores, antenas de comunicación y el tráfico ilegal, entre otros. 

“Es una serie de problemáticas que de ninguna manera estamos cerca de solucionar, por el contrario, las problemáticas están increscendo y el cóndor está en peligro”, manifestó el biólogo y especialista en esta especie. 

A esto se suma una bajísima tasa reproductiva, ya que el cóndor alcanza la madurez sexual recién a los 9 años y tiene una cría cada dos o tres años, por lo que la capacidad de respuesta ante la muerte de cóndores por los factores antes mencionados es muy baja. 

En este contexto, el trabajo que realizan como parte del Programa de Conservación cumple un rol vital. “Uno de los pilares que desarrollamos es favorecer la reproducción de cóndores en cautiverio”, indicó Jácome. 

Dentro de las tareas que llevan adelante, constantemente realizan rescates de cóndores accidentados o heridos. El objetivo es que, luego de su recuperación, vuelvan a su hábitat natural, aunque esto no siempre es posible. Cuando la salud de los cóndores rescatados no garantiza que puedan retornar a la naturaleza, permanecen en distintos refugios o ecoparques con los que trabaja en coordinación el Programa de Conservación. 

Desde que inició el Plan de Conservación, rescataron más de 550 cóndores. Foto: Facebook PCCA

A lo largo de los 35 años del programa, llevan más de 550 cóndores rescatados, de los cuales más de la mitad fueron recuperados y liberados nuevamente. “Los que están heridos y no pueden volver a la naturaleza, forman programas reproductivos”, detalló Jácome. “Esas parejas reproductivas dan huevos que a su vez tienen dos vías. Por un lado, se retira el primero que ponen para incubarlo de forma artificial; al mes ponen otro huevo que incuban los padres cóndores. De esta manera, tenemos dos cóndores, uno de cría artificial y uno de cría parental”.

La incubación de los huevos de cóndor es la más larga en el mundo de las aves. Lleva unos dos meses y luego, otros seis, hasta que los pichones están en condiciones de volar. En ese punto, el 100% de las crías que nacen de estas parejas reproductivas se liberan en ambientes naturales. “Hasta ahora, tenemos 86 crías liberadas”, destacó el biólogo. 

Pero criar a los pichones nacidos de incubación artificial requiere otra tarea. Y es aquí donde aparecen los títeres de látex, que a Jácome le gusta llamar “para dar vida”. Es imprescindible que las crías crezcan en aislamiento humano, sin contacto con las personas, de lo contrario, perderían las condiciones imprescindibles para vivir en libertad una vez que alcancen la edad necesaria. 

“En 1993 empezamos con los títeres que en ese momento hacía Néstor Segade, escenógrafo del Teatro San Martín”, recordó. Se inspiraron en unos títeres similares que utilizaban en Estados Unidos y comenzaron a poner manos a la obra. “En ese momento, tuvimos que poner a punto una técnica que esperábamos que sirviera, pero de la cual teníamos muchas preguntas sin responder”, recordó.

Los títeres cumplieron un rol fundamental en el imprinting, que es ese proceso en el cual las crías reconocen a los miembros de su especie y aprenden conductas esenciales para la supervivencia y, que de acuerdo a lo aprendido con el trabajo realizado, Jácome señaló que ocurre en las primeras 24 horas de vida de un pichón de cóndor. 

Los títeres cumplen un rol fundamental en la cría de cóndores. Foto: Facebook PCCA. 

Así comenzaron un camino que tenía como objetivo mejorar la población de los cóndores y ha logrado, con el paso de los años, sextuplicar la capacidad reproductiva de la especie emblema de los Andes. 

“En Valle Encantado liberamos las primeras 5 crías criadas por títeres de látex, con los primeros transmisores en alas”, recordó Jácome y agregó que lo que ocurrió, los maravilló. Los cóndores encontraban sus dormideros naturales, volvían a las condoreras, se relacionaban. Todo esto, significaba para quienes trabajaron con tanta dedicación, que la experiencia funcionaba. 

“En 2003 empezamos a liberar en la costa atlántica, donde estuvieron extintos por un siglo. Hasta el momento, llevamos 74 cóndores liberados allí”, indicó, y la situación se repitió: “Veíamos que volvían a las antiguas condoreras que no estaban siendo usadas hace tantas décadas. Era fantástico. Formaron pareja, tuvieron sus nidos y se reprodujeron”. 

El proceso de incubación y cría artificial tiene sus etapas. “Una vez que nace, lo pasamos a nursery, donde arrancamos con los títeres, que además, se utilizan macho y hembra”, explicó Jácome y agregó que los cóndores tienen su dimorfismo sexual, por lo que implementan títeres con estas características que diferencian.

Allí están unos dos meses, y luego “pasan a unos recintos de maduración y socialización donde juntamos a todos los que tienen la misma edad. Se forma una bandada; a partir de los 6 meses ya puede ir a lugares de liberación”. 

En Sierra Pailemán tienen los recintos preparados para la liberación de los cóndores que criaron en los distintos ecoparques del país y que aún no tienen experiencia en vuelo. “Ahora estamos trabajando en la bandada que va a ser liberada en 2027”. 

En Sierra Pailemán tienen un recinto especial para la liberación de cóndores sin experiencia en vuelo. Foto: Facebook PCCA. 

Una vez liberados en el lugar, hay todo un trabajo que muchas veces se desconoce. Distintas personas trabajan día y noche para que los cóndores se adapten al ambiente y puedan desarrollar su vida en libertad. “Es toda una red de trabajo de instituciones que se suman para poder sostener esto. Hay una serie de instituciones que permiten comprar los equipos, colaboran distintas empresas; es una tarea conjunta”, destacó. 

Recientemente, incorporaron nuevos títeres de látex. “En esta ocasión contamos con el apoyo de la Embajada de la República Federal de Alemania y en Buenos Aires, el artista Roman Kampelmacher diseñó los nuevos títeres que se utilizan para la cría en aislamiento humano de cóndor andino”, señaló.

Esta tarea que emprendieron hace más de 30 años no solo ha permitido mejorar la tasa de reproducción de los cóndores, sino que ha servido para aprender y conocer más sobre esta especie tan importante; también se puede replicar en otras especies. De hecho, Jácome contó que en Europa la implementaron con el ave conocida como quebrantahuesos.

Por último, Jácome destacó que durante cientos de años, "el cóndor fue y es honrado por los pueblos originarios. Eso siempre nos llamó la atención" y agregó que "que esta gente honre al cóndor, que lo consideren un nexo entre los mundos, un contacto con el cosmos, nos hace pensar: ¡Pucha, cuánto tenemos para aprender!". 

"Cuando te encontrás con 19 cóndores muertos en Jujuy o 34 en Mendoza, es terrible porque es algo que nunca había sucedido, las muertes masivas de cóndores. Hay cosas que rever. Nos está mostrando algo, nos muestra que el hombre está envenenando los alimentos, pero no solo lo que ellos comen, lo que comemos los humanos también. El cóndor nos llama a recordar, a buscar el buen vivir", finalizó.  (ANB)

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