A 15 años de la hazaña entre cenizas: cuando Cruz del Sur defendió la plaza de Bariloche con un gol que quedó en la historia | ANBariloche
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A 15 años de la hazaña entre cenizas: cuando Cruz del Sur defendió la plaza de Bariloche con un gol que quedó en la historia

Una de las tardes más recordadas del fútbol barilochense, reconstruídas a la manera de ANB: el día que Cruz del Sur jugó en medio de la erupción del Cordón Caulle la permanencia en el Argentino B. Una ciudad cubierta de cenizas, un estadio recuperado a pulmón, la solidaridad de toda una comunidad y una rabona de Leopoldo Cisneros que terminó recorriendo el país en una jornada
19/06/2026 16:49 Hs.
El día en que Bariloche se olvidó de las cenizas, se unió y vivió una de las tarde inolvidable a nivel deportivo. Foto gentileza.
El día en que Bariloche se olvidó de las cenizas, se unió y vivió una de las tarde inolvidable a nivel deportivo. Foto gentileza.

El 19 de junio de 2011, apenas dos semanas después de la erupción del complejo volcánico Cordón Caulle-Puyehue, Cruz del Sur derrotó 3 a 1 a San Jorge de Tucumán y logró mantener la categoría en el Torneo Argentino B.

En una Bariloche cubierta por cenizas y atravesada por una de las crisis más duras de su historia reciente, el fútbol apareció como una forma inesperada de resistencia y alivio. La solidaridad de la comunidad para recuperar el estadio y la inolvidable rabona de Leopoldo Cisneros terminaron de convertir aquella jornada en una de las más recordadas del deporte local.

Quince años después, quienes estuvieron allí todavía la describen como una tarde irrepetible, donde lo deportivo quedó en segundo plano frente a todo lo que rodeaba al partido.

La felicidad fue absoluta en momentos donde la ciudad pasaba uno de los momentos más duros. Foto gentileza 

 

Una serie marcada por la adversidad

El cruce con San Jorge no solo definía una serie: definía la permanencia de Cruz del Sur en la categoría. El primer partido se había jugado en Tucumán, en medio de complicaciones logísticas provocadas por la erupción del volcán. Allí, el equipo barilochense cayó 3 a 2, lo que obligaba a ganar en la revancha para sostener la plaza en el Argentino B.

Rodolfo Rodrigo, fundador del club, recuerda aquel viaje como una verdadera odisea.

“Fue una epopeya ir a Tucumán en medio de todo lo que estaba pasando. Hicimos un enorme esfuerzo para llegar. Perdimos, pero volvimos sabiendo que la serie seguía abierta”, señaló en diálogo con ANB.

Desde entonces, la preocupación dejó de ser solo futbolística. La gran incógnita pasó a ser si la revancha podría jugarse en Bariloche.

La delegación "Cruzada" hizo más de 2000km para jugar el partido de ida ante San Jorge. Fue derrota 3 a 2. Fotos gentileza

 

El estadio bajo cenizas y una ciudad que lo defendió

La imagen del estadio Municipal era el reflejo de la ciudad: una capa gris cubriendo el césped y los alrededores. San Jorge intentó trasladar el partido, argumentando que el campo de juego no estaba en condiciones, pero en Bariloche comenzó una reacción que cambió el rumbo de la historia.

Marcos Rehel, por entonces secretario del club, todavía recuerda la respuesta colectiva.

“Lo más conmovedor fue la solidaridad de la gente. No solo los hinchas de Cruz del Sur. Se sumaron personas de todos los clubes, familias, profesores, dirigentes. Todos querían que el partido se jugara acá”, contó a este medio.

Durante varios días, decenas de personas trabajaron para limpiar el estadio. Se retiraron montañas de ceniza con rastrillos plásticos para no dañar el césped, en jornadas largas que mezclaban esfuerzo, nervios y una sensación compartida de objetivo común.

La unión de toda la ciudad fue clave para mantener a Bariloche como sede de aquel partido. Foto gentileza

“Era salir del trabajo e irse directo a rastrillar. Había cansancio, pero también mucha energía. Sentíamos que estábamos defendiendo algo más grande que un partido”, agregó Rehel.

Rodolfo Rodrigo lo sintetiza en una imagen que todavía permanece: “No era solo Cruz del Sur. Era todo el fútbol de Bariloche defendiendo la localía”.

Las largas jornadas de trabajo tuvieron el resultado esperado: el Estadio estuvo apto para jugar la revancha. Foto gentileza 

 

Un estadio lleno en medio de la incertidumbre

Finalmente, la revancha se jugó en la ciudad. Y el escenario superó cualquier expectativa.

Pese al frío, la ceniza y el contexto general de incertidumbre, el estadio Municipal se llenó. No solo de hinchas del club, sino de vecinos y simpatizantes de distintos equipos de la ciudad que se acercaron a acompañar.

“Fue impresionante. Quedó gente afuera. Se vivió un clima único”, recordó Rehel.

Rodrigo coincide en que fue una de las convocatorias más importantes que tuvo el estadio: “Ese día el fútbol de Bariloche se unió de una manera que no es habitual”.

En ese clima cargado de emoción contenida, el partido empezó a construirse como algo más que una definición deportiva.

Una tarde que será recordada para siempre. Martin Asencio fue autor de uno de los goles ese dia. Foto gentileza 

 

La rabona que cruzó fronteras

Dentro de la cancha, Cruz del Sur respondió. Los goles de Gustavo “Cabro” Ramírez y Martín Asencio encaminaron la remontada frente a San Jorge y empujaron la serie hacia un final abierto.

Pero el momento que terminó de sellar la historia llegó a través de un gol épico. 

Leopoldo Cisneros recibió la pelota fuera del área y definió con una rabona que, en segundos, cambió el sentido de la tarde. El estadio explotó y la jugada comenzó a recorrer el país casi en tiempo real.

Esa tarde maravillosa tenía algo más guardado para que sea inolvidable: la rabona de Cisneros. Foto gentileza

“Para mí y para muchos fue el gol más lindo de la historia del fútbol de Bariloche. Lo vi en vivo y todavía lo recuerdo como algo irrepetible”, afirmó Rodrigo.

El propio Cisneros también lo ubica como el punto más alto de su carrera:

“Fue el gol más lindo que hice, sin dudas. Era un partido muy importante, con todo lo que se jugaba”, señaló a ANB.

La jugada tuvo repercusión inmediata: fue destacada en medios nacionales, programas deportivos y hasta cruzó fronteras. “Llegó al número uno de Planeta Gol y salió en el diario Marca de España. Todavía no lo puedo creer”, recordó el delantero.

El 3 a 1 selló la victoria y el global 5 a 4 confirmó la permanencia.

 

Una alegría en medio de la ceniza

Con el paso del tiempo, el partido quedó asociado a algo más profundo que el resultado. Para muchos, fue un punto de alivio en medio de una de las etapas más difíciles que vivió Bariloche.

“La emoción era enorme. Había abrazos, lágrimas, familias enteras en la cancha. Fue un día muy especial”, recordó Rehel.

Rodrigo va un paso más allá: “Ese partido superó a Cruz del Sur. Es parte de la historia de la ciudad. Toda la gente empujó para que pudiera jugarse”.

 

El regalo que cerró la historia

Hay, sin embargo, un detalle que con los años terminó de darle un sentido especial a aquella tarde.

La mañana del partido, Leopoldo Cisneros había hablado con su padre. Era la víspera del Día del Padre, y el pedido fue simple: un gol como regalo.

Horas más tarde, dentro del área y en el momento más decisivo de la serie, ese deseo terminó cumpliéndose con una definición que quedó grabada en la memoria del fútbol barilochense.

No fue solo el gol de la permanencia. Fue también el regalo prometido. Y el cierre perfecto para una historia que, con el paso del tiempo, dejó de ser solo deportiva para convertirse en parte de la identidad de una ciudad. (ANB)