Emoción, solidaridad y un gesto inolvidable: entregaron una silla adaptada a una niña de Cushamen | ANBariloche
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Emoción, solidaridad y un gesto inolvidable: entregaron una silla adaptada a una niña de Cushamen

La pequeña asiste a la Escuela 133 de Cushamen y para movilizarse, requiere de una silla especial. El pedido llegó a grupos de fanáticos de las motos y a través de la Fundación Challenge, lograron comprar el elemento que cambiará la vida de Mili. 
09/05/2026 10:55 Hs.
"Mili" recibió una silla que será de ella y podrá utilizar donde quiera. Foto: gentileza.
"Mili" recibió una silla que será de ella y podrá utilizar donde quiera. Foto: gentileza.

El viernes 8 no fue un día más en la Escuela 133 de Cushamen. Este día seguramente quedará marcado como un antes y un después en la vida de Mili, pero también de toda la comunidad educativa. Es que a la mañana, en medio de una fría jornada, llegó una silla adaptada para que la pequeña pueda movilizarse cómoda y segura dentro y fuera de la escuela. 

Llegar a este día fue posible gracias a la ayuda de una comunidad comprometida, y a la solidaridad de un grupo de apasionados por las motos que se pusieron el pedido al hombro y no dudaron en hacer todo lo posible para que ese anhelo, se convierta en realidad. 

La iniciativa la encabezó el grupo Big Trail Patagonia con el apoyo de Big Trail Argentina y la Fundación Challenge, de la cual Pablo Maier es uno de los referentes, y que permitió darle el marco jurídico, social, económico y solidario a una campaña tan rápida como eficaz.

Todo comenzó hace unas semanas. Pablo y Carlos Zeiss son parte de Big Trail, un emprendimiento que realiza excursiones en moto por caminos de la Patagonia, principalmente en zonas rurales, por paisajes esteparios. Como parte de estas salidas, llegan frecuentemente a Cushamen, que es un punto estratégico por las posibilidades de recorridos que ofrece. 

En cada una de las salidas, proponen realizar donaciones a escuelas rurales o ayudar en problemáticas puntuales que encuentren en el camino. “Sabemos que muchas veces las motos están mal vistas, por macanas que se mandan algunas personas, y como para compensar esta imagen, nos propusimos siempre colaborar en los lugares a los que vamos”, contó Pablo.

Días atrás, cuando llegaron al pueblo, se acercó un docente de la Escuela 133 que les planteó una necesidad puntual: Mili es una nena de 9 años que padece una discapacidad que afecta su independencia y movimiento. En la escuela disponen de una silla que ella usaba hasta ayer, durante el horario escolar, pero luego, en su vida diaria, no tenía con qué hacerlo. Sus padres debían cargarla en brazos o permanecía postrada. 

Cuando se enteraron de la situación, fueron a visitar a los padres de la pequeña, que tiene una hermana melliza sin problemas de salud con la que asiste a la escuela. La familia indicó que necesitaban una silla especial, pero que no podían acceder a la misma. 

“Averiguamos en internet las características que tenía que tener la silla y nos encontramos con un valor. Nos comprometimos a comprarla, aunque la madre nos indicó que le costaba creer porque ya muchas personas habían llegado ofreciendo ayuda que nunca llegaba”, recordó Pablo.

El costo de la silla era de $5.600.000. Los hombres difundieron el pedido de solidaridad en los grupos de motoqueros, integrados por cientos de personas que comparten la misma pasión, con el objetivo de recaudar lo necesario para comprarla. 

En un principio, no hubo mayores aportes. Desde la Fundación Challenge decidieron avanzar con la compra de todas maneras y esto motivó al resto. Finalmente, reunieron más del monto esperado y con el restante de dinero, compraron pañales para colaborar con la familia de Mili.

“Ayer (8/5) llegó la silla y dijimos: ‘¿Para qué esperar?', así que nos fuimos para allá enseguida”, contó Pablo. Junto a Carlos, su socio de Big Trail, partieron hacia Cushamen, donde los esperaban con un almuerzo para compartir.

La solidaridad y el deseo de colaborar hicieron de este viernes, el día más especial de la Escuela 133. La felicidad no solo la vivió para Mili y su familia, sino que fue compartida por todos los integrantes del establecimiento. “Se vivió con mucha emoción, estaban todos muy contentos”, señaló Pablo. 

El objetivo ahora es continuar colaborando con la institución con juegos, elementos didácticos y lo que requiera la comunidad educativa. Además, esperan, una vez que pase el invierno, poder ayudar a la familia de Mili, que vive en una vivienda muy pequeña y esto complejiza el movimiento de la niña.

"Tenemos pensado, para una vez que pase el invierno, volver con juegos y elementos para la escuela que está compuesta por unos 130 alumnos", señaló Pablo. Asimismo, otro de los objetivos es poder ayudar en la ampliación de la vivienda de Mili, para lo que seguramente, habrá campañas solidarias más adelante. (ANB) 

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