La policía que atropelló a Catalina admitió su responsabilidad, pero no irá presa pese a las graves secuelas que sufrió la nena | ANBariloche
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La policía que atropelló a Catalina admitió su responsabilidad, pero no irá presa pese a las graves secuelas que sufrió la nena

La agente admitió su responsabilidad por haber embestido con un patrullero a la niña de 9 años. Recibió una pena condicional e inhabilitación para conducir.
07/05/2026 18:09 Hs.
La nena sufrió secuelas irreversibles.
La nena sufrió secuelas irreversibles.

La causa por el atropello de Catalina, la nena de 9 años que fue embestida por un patrullero en Plottier y sufrió lesiones gravísimas, tuvo este jueves un avance judicial clave: la policía imputada admitió su responsabilidad y fue condenada mediante un acuerdo judicial.

Se trata de Camila Rocío Speranza, agente de la Policía de Neuquén, quien reconoció haber causado el hecho ocurrido el 19 de noviembre de 2025 y recibió una pena de 2 años y 7 meses de prisión de ejecución condicional, además de 4 años de inhabilitación para conducir vehículos con motor y reglas de conducta que deberá cumplir durante ese período.

El acuerdo fue presentado en una audiencia por el fiscal del caso Andrés Azar, junto al asistente letrado Maximiliano Jávega y la funcionaria Cynthia Tobares. También contó con el aval de la querella, que representa a la familia de Catalina. Finalmente, el juez de garantías Juan Manuel Kees homologó el procedimiento abreviado.

La mujer policía circulaba a alta velocidad sin sirenas.

 

Una tragedia que cambió la vida de una familia

El caso conmocionó a Neuquén y al Alto Valle desde el primer día. Catalina tenía apenas 9 años cuando fue atropellada por un patrullero mientras andaba en bicicleta junto a otra niña en el barrio Los Álamos de Plottier.

De acuerdo con la investigación judicial, Speranza manejaba una camioneta Volkswagen Amarok identificada como móvil policial JP 1521, perteneciente a la Comisaría 46, a una velocidad mínima estimada de 72,82 kilómetros por hora.

La fiscalía determinó además que el patrullero circulaba sin sirenas ni balizas encendidas.

Todo ocurrió alrededor de las 19, en una intersección del barrio. Según se reconstruyó durante la investigación, la agente perdió el control del vehículo cuando frenó de manera imprudente y terminó embistiendo a dos niñas que circulaban en bicicleta.

Una de ellas logró arrojarse y evitar el impacto. Catalina no pudo hacerlo.

Los papás de Catalina dejaron sus trabajos para estar junto a su hija en el proceso de recuperación.

 

Lesiones gravísimas y una recuperación que sigue

Tras el choque, la niña fue trasladada primero al hospital de Plottier y luego derivada de urgencia, en código rojo, al hospital Castro Rendón de Neuquén.

Ingresó con un cuadro extremadamente delicado: politraumatismos gravísimos, shock hemorrágico y severo compromiso neurológico, respiratorio y ortopédico.

Durante semanas permaneció internada en terapia intensiva, atravesó múltiples cirugías y estuvo conectada a asistencia mecánica respiratoria.

Tiempo después, debido a la complejidad de las secuelas, fue derivada al FLENI, en Buenos Aires, donde continúa realizando rehabilitación.

Su familia viene contando públicamente cada pequeño avance: el momento en que volvió a abrir los ojos con conciencia, cuando empezó a reconocer voces, a mover los labios para comunicarse y a responder a estímulos.

Sin embargo, el cuadro sigue siendo complejo y las secuelas fueron consideradas permanentes e irreversibles.

 

La condena y el reconocimiento de responsabilidad

La conducta de la agente fue calificada como “lesiones gravísimas culposas agravadas por la conducción imprudente y antirreglamentaria de un vehículo con motor y por exceso de velocidad”, en carácter de autora.

En términos judiciales, el acuerdo implica que Speranza reconoció su responsabilidad penal en el hecho y evitó llegar a un juicio oral completo.

La pena impuesta es de cumplimiento condicional, lo que significa que no irá a prisión efectiva, aunque deberá cumplir reglas de conducta fijadas por la Justicia. Entre ellas, tendrá que presentarse cada cuatro meses ante población judicializada.

Además, quedó inhabilitada para conducir durante cuatro años. 

Los padres de Catalina dejaron sus trabajos para cuidar a la niña y no tienen ingresos.

 

El pedido constante de la familia: “Que esto no vuelva a pasar”

Desde el accidente, los padres de Catalina sostuvieron públicamente que su principal objetivo nunca fue la venganza, sino que el caso sirviera para generar conciencia y evitar nuevos hechos similares.

Durante estos meses insistieron en que el atropello no podía ser considerado una fatalidad inevitable, sino una situación que pudo haberse evitado.

También remarcaron el impacto que el hecho tuvo sobre toda la familia. Ambos dejaron sus trabajos y se instalaron en Buenos Aires para acompañar el tratamiento de rehabilitación de la niña.

En reiteradas entrevistas contaron cómo aprendieron a comunicarse nuevamente con Catalina, que actualmente no puede hablar debido a la traqueotomía y debe expresarse mediante gestos y movimientos de labios.

Catalina esta internada en Fleni, Buenos Aires.

 

Una causa que marcó a toda la comunidad

El caso de Catalina generó una fuerte movilización social desde el primer momento. Vecinos de Plottier realizaron marchas, cadenas de oración y campañas solidarias para acompañar a la familia durante el proceso.

La historia de la niña trascendió la región y se convirtió en símbolo de reclamos por mayor seguridad vial y controles sobre la conducción de móviles oficiales.

Mientras tanto, Catalina continúa su recuperación en Buenos Aires, en un proceso largo y complejo, pero acompañado de pequeños avances que su familia celebra día a día.