Guido Ferrari, el pintor que hace de la naturaleza, su obra de arte  | ANBariloche
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Villa La Angostura

Guido Ferrari, el pintor que hace de la naturaleza, su obra de arte 

El artista angosturense plasma los paisajes más increíbles. Carga en su mochila todo el equipo y parte a alguna montaña o lugar en el que crear una nueva obra. Cómo fue el camino que lo llevó hasta poder vivir del arte.
07/04/2026 13:11 Hs.

Una decisión, una elección y una invitación que llegó casi por casualidad. Aunque para Guido Ferrari, “las casualidades en este universo no existen”. Fue la suma de todo eso lo que le dio inicio a un camino que recorre con éxito, con pasión, con búsqueda constante y con la humildad de quien sabe lo que cuesta vivir de lo que se ama. Guido Franco Ferrari es un angosturense al que siempre le apasionaron dos cosas: el arte y la naturaleza y, con el tiempo, hizo de esa combinación, su vida.

Tiene 31 años y, si bien nació en Bariloche, se crió y vivió casi toda su vida en Villa La Angostura. Cuando finalizó el secundario, llegó el turno de irse a estudiar y eligió Buenos Aires. El arte ya era su pasión, pero los miedos, prejuicios y dudas sobre si podría ser, además, su medio de vida, lo hicieron elegir otra carrera. “Estudié Diseño Gráfico, aunque no terminé, y también hice un par de años de Animación de cine”, contó en diálogo con ANB. 

Con su equipo a cuestas, recorre cumbres, costas de lagos o arroyos y distintos paisajes. Foto: gentileza.

Mientras vivía en Buenos Aires, nunca dejó de pintar. “Volvía de trabajar todo el día y cuando llegaba a mi departamento, me ponía a pintar”, recordó. Con el tiempo, se dio cuenta de que vivir en Capital Federal, en medio del caos de la ciudad, no era para él. “Lo hablé con mi familia y me dijeron que vuelva ese verano a probar en Angostura”. 

En ese momento, esa decisión cambiaría el rumbo de su vida, pero también ocurrió algo más. Por ese entonces, Guido tenía un blog en el que publicaba todas sus obras y fue visto por las personas indicadas. Así, a través de esta página en la que publicaba lo que hacía netamente por pasión, fue invitado a exponer en Estados Unidos. “Las casualidades no existen, pero sí fue el resultado que vino después de una decisión”, consideró.

El joven angosturense le dio formalidad a un amor que sentía desde niño: el arte combinado con la naturaleza. Sus cuadros son parte de los paisajes y los paisajes parte de sus cuadros. Es una relación simbiótica que no hace más que fortalecerse con el paso del tiempo y la experiencia adquirida. 

El joven pintor fusionó sus dos pasiones: la naturaleza y el arte. Foto: gentileza.

El camino no fue, ni es, fácil. Vivir del arte se pone, muchas veces, cuesta arriba y Guido lo entiende. “Lo relacionado con el arte o la cultura queda para lo último; y eso se entiende perfectamente cuando a la gente le cuesta llegar a fin de mes”, dijo, aunque esto no lo desmotiva. 

Guido recuerda que, cuando chico, incluso, no había salas de exposición ni se veían obras artísticas en salones de hoteles o restaurantes en Angostura. Esto también fue un desafío a la hora de volver a su lugar de origen y apostar por el arte, pero no un impedimento. “No había un norte para seguir, pero a la vez, había mucho para hacer”, sintetizó. 

Sobre esto, relató que en ese momento “empecé a tocar la puerta en todos los hoteles que se me ocurrieron. Llao Llao, Correntoso, café Antibes… De cientos de lugares, en la mayoría me dijeron que no, pero con los que me dijeron que sí, se armó un camino que me dio a conocer. Ellos son los mismos que me recomiendan al turista o a quienes están interesados en el arte patagónico”, dijo agradecido. 

Su taller es la naturaleza. La cumbre de una montaña, la costa de un río o de un lago, un mirador o un valle entre cerros. Todo puede ser utilizado como su lugar de trabajo. “Es muy diferente a pintar adentro, en un atelier; que es como un refugio”, señaló y agregó que “afuera hay muchos desafíos, cambia la luz, el viento, la lluvia. Estás rodeado de un entorno que afecta para bien o para mal. A mí me gusta impregnar la obra con esa energía del lugar. Si voy a la montaña, la obra va a tener una energía más limpia que en la ciudad”, dice. 

El atelier de Guido es la propia naturaleza que lo rodea. Foto: gentileza.

Al ser consultado sobre su técnica, Guido explicó que experimenta mucho: “Mayormente uso óleo con espátula y pinto al aire libre, o “plein air”, un término francés que inventaron los impresionistas”, contó. A esto también le suma elementos del entorno natural que lo rodea. Pigmentos con cenizas volcánicas, hojas de árboles con colores otoñales o incluso una pluma de cóndor que utilizó para pintar. “Me ha pasado de estar pintando afuera, y con los vientos de acá, se llena de arena el óleo. Así, termina siendo una obra con una textura diferente”.

Desde que se animó a dar el paso de dedicarse a la pintura, tuvo gratas sorpresas y oportunidades. “Desde 2018 voy a Europa casi todos los años. Exhibí en Islandia, París, Austria, Eslovaquia, Dinamarca, Italia, Bulgaria. Un montón de países”, contó con verdadera felicidad.

El primer viaje que lo llevó a Islandia, también lo llevó a vivir una aventura impensada: durante meses, recorrió Europa en bicicleta, con su equipo a cuestas. Pintó en los paisajes más increíbles, conoció a gente que se convirtió en familia, expuso sus obras en ciudades tan distintas como maravillosas. Esto le abrió puertas con las que sigue trabajando hoy. “Ahora, por ejemplo, trabajo con una galería en Eslovaquia. El año pasado me invitaron a un simposio en Austria”, señaló.

Guido expuso su obra en numerosos países de Europa. Foto: gentileza.

Las aventuras vividas a lo largo de estos años le significaron una recopilación de anécdotas que ahora le traen distintas sensaciones. Al ser consultado sobre cuál fue el lugar más desafiante para pintar, recordó ese viaje en bicicleta, llegando a los Alpes suizos: “Me sentí en casa por el paisaje, pero fue durísimo subir esas subidas con una bici de tres cambios”, dijo entre risas. 

En la Patagonia, los desafíos son muchos. Subir a una montaña con el peso del equipo que ronda los 15 kilos es una prueba en sí misma. A esto se suman, claro, las condiciones meteorológicas tan variables en la zona.  

—¿Tienes alguna obra favorita de todas las que has hecho? —le pregunto y no duda en decir: “Había un pintor que decía ‘la mejor pintura es la que está por venir’, y lo comparto. La pintura terminada es la consecuencia de un trabajo que se está haciendo anteriormente. Todo el proceso previo, desde que me levanto hasta el momento de pintar, es lo que va a decir cómo va a salir esa pintura. Es la mejor sensación. Siempre es un misterio lo que va a salir del vacío”. (ANB)

Guido Ferrari, el pintor que hace de la naturaleza, su obra de arte 
Guido Ferrari, el pintor que hace de la naturaleza, su obra de arte 
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Guido Ferrari, el pintor que hace de la naturaleza, su obra de arte