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Deambulaba herido y hoy tiene hogar: Coco, el primer caballo adoptado en Bariloche

Fue rescatado en grave estado de la vía pública y se convirtió en el primer caso de adopción responsable de equinos impulsado por el Municipio. Su recuperación y el compromiso de una familia marcaron un precedente.
20/03/2026 15:21 Hs.
Coco es el primer caballo adoptado en la ciudad. Foto gentileza.
Coco es el primer caballo adoptado en la ciudad. Foto gentileza.

Durante años fue un caballo más. Uno de esos que, con el paso del tiempo, quedan relegados, invisibles, arrastrando en el cuerpo las huellas del abandono. Así apareció Coco en Bariloche: deambulando sin rumbo, herido, debilitado y al límite.

El rescate marcó un antes y un después. Cuando el equipo de Sanidad Animal logró capturarlo, el diagnóstico fue contundente: desnutrición severa, múltiples traumatismos, una herida cortante en una de sus patas traseras y cicatrices antiguas que evidenciaban un pasado de maltrato.

Ingresó al predio municipal en estado crítico. A partir de ese momento comenzó un proceso de recuperación sostenido, con alimentación reforzada, suplementación, desparasitación y controles clínicos permanentes. Pero más allá de la atención veterinaria, había una necesidad difícil de cubrir dentro del predio: un entorno adecuado para su recuperación definitiva.

En paralelo, el Municipio avanzaba con la implementación de un programa de adopción responsable de equinos. Sin que apareciera un propietario que lo reclamara, se decidió que este caballo —rebautizado como Coco, en un gesto simbólico de nuevo comienzo— sería el primero en transitar ese camino.

La respuesta llegó desde una familia de Bariloche. Romina, Juan y su entorno se habían inscripto en el registro con la intención de adoptar. Pero el encuentro con Coco fue inmediato y determinante: lo vieron, comprendieron su estado y eligieron asumir el compromiso.

El cambio empezó incluso antes de su traslado. Dejar atrás el apodo “Viejo” fue una forma de cerrar una etapa. Coco ya no era solo un animal en recuperación: comenzaba a ser parte de una familia.

“Estos casos necesitan algo más que atención veterinaria. Requieren tiempo, paciencia y un entorno donde realmente puedan mejorar”, explicó la jefa de quirófano, Noemí Cifre, quien acompañó de cerca su evolución.

La adopción no es sencilla. Coco necesita cuidados específicos, alimentación especial, seguimiento clínico y atención constante. Pero también algo esencial: presencia y acompañamiento.

“Es una emoción enorme. Agradecemos a Sanidad Animal por darnos la posibilidad de ser parte de su vida”, expresó Romina, conmovida.

Mientras tanto, la problemática continúa. Cada semana ingresan nuevos equinos al predio municipal en condiciones similares, reflejando una realidad compleja que requiere intervención sostenida.

En ese contexto, la historia de Coco se vuelve significativa. No solo por su recuperación, sino porque inaugura una alternativa concreta: la adopción responsable como salida para animales que, de otro modo, quedarían sin destino.

“La decisión política de nuestro intendente es clara: caballo que circula suelto en la vía pública es capturado y resguardado. Es un trabajo diario que apunta tanto al bienestar animal como a la prevención de accidentes”, señaló Pablo Roque, director del área. (ANB)