Bariloche y la Gestión de la basura ¿Relleno Sanitario o continuidad de un modelo fracasado? | ANBariloche
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Bariloche y la Gestión de la basura ¿Relleno Sanitario o continuidad de un modelo fracasado?

Fernando del Campo escribe sobre la situación actual del vertedero y los planes a futuro para el lugar.
19/01/2026 10:45 Hs.
La basura sigue siendo un tema polémico en Bariloche. Foto: ILUSTRATIVA Marcelo Martínez.
La basura sigue siendo un tema polémico en Bariloche. Foto: ILUSTRATIVA Marcelo Martínez.

Por Fernando del Campo*

En San Carlos de Bariloche, la basura dice mucho más de lo que parece. Habla de un modelo de ciudad que creció sin planificación suficiente, de políticas públicas fragmentadas, de trabajadores invisibilizados y de una deuda ambiental que se acumula desde hace décadas. Entre montañas de residuos, incendios recurrentes, proyectos que se interrumpieron y promesas que nunca se consolidaron, el debate sobre qué hacer con los residuos sólidos urbanos vuelve a escena con la presentación de un nuevo (¿?) proyecto del Ejecutivo, otra vez un Relleno Sanitario, EN EL MISMO LUGAR. Y aunque se presenta como una solución técnica para enfrentar el colapso de la celda existente, una lectura preliminar muestra que no rompe con el paradigma de “enterrar” residuos, perpetuando un modelo que ha demostrado ser insuficiente e incompatible con los desafíos ambientales, sociales y económicos que enfrenta Bariloche.

Después del Plan GIRSU diseñado, aprobado por Ordenanza y nunca implementado de 2010...

Después de la Ordenanza que declaró la EMERGENCIA en el Vertedero, que planteaba la búsqueda de una salida regional a la gestión de los Residuos, allá por el 2011...

Después de la remediación de las 9 has. originales, la puesta en funcionamiento de la planta de reciclado con la ARB y la inauguración de las celdas de disposición TRANSITORIA, allá por 2014/ 2015...

Después de la Ley provincial sobre la Gestión Integral de los Residuos del 2020...

Después de una nueva Ordenanza declarando el cierre definitivo y traslado del actual vertedero del año 2022...

Sí, San Carlos de Bariloche, la meca del turismo Andino-patagónico, no procesa ni separa su basura. Después, 16 años después, continua con su sistema arcaico. Un basural a cielo abierto. Toda, toda, va directo al basurero. Un mínimo muy mínimo logra recuperar la ARB (Asociación de Recicladores Bariloche).

Bariloche es la ciudad más poblada de la provincia y una de las que más crece. A sus más de 135 mil habitantes según censo INDEC 2022, se le suman los casi 6 mil de Dina Huapi y un flujo turístico anual cercano al millón de personas. Y considerando la transformación de los parámetros de consumo, en el auge de los plásticos, la tecnología y los descartables, la basura ha crecido mucho más. Mucho más.

La ecuación es simple y el resultado evidente.

Sin embargo, pese al colapso del vertedero y a los anuncios de remediación y reciclado, la separación en origen es mínima y el trabajo de recuperación recae casi exclusivamente en la Asociación de Recicladores Bariloche, en condiciones precarias y con escaso respaldo estructural e institucional.

Según informes recientes, el predio opera “a mitad de camino entre un basural a cielo abierto y un relleno sanitario” y ha sido incluido por el International Solid Waste Association (ISWA) entre los 50 basureros más contaminantes del mundo, siendo el único caso argentino en esa lista. Esta inclusión no es anecdótica: refleja cuatro décadas de acumulación de residuos sin tratamiento adecuado, con casi 200 toneladas diarias depositadas en el sitio y un porcentaje de reciclado extremadamente bajo.

¿Una Salida Técnica o Más de lo Mismo?

Técnicamente, un relleno sanitario se define como un sistema de ingeniería que minimiza impactos mediante geomembranas, sistemas de captación de lixiviados y control de emisiones. Sin embargo, la realidad del Vertedero de residuos de Bariloche muestra una brecha significativa entre el concepto y la práctica. La licitación presentada, tal como está diseñada, propone mejoras técnicas —nuevas celdas, manejo de lixiviados, recogida de gases— que, sin duda, son necesarias para reducir riesgos inmediatos.

Pero estas medidas no cuestionan el enfoque fundamental: seguir enterrando residuos en el mismo predio urbano por al menos una década más. Esta solución puede parecer pragmática frente al colapso inmediato, pero no es transformadora. Y los antecedentes inmediatos tampoco ayudan, como tampoco ayuda ignorar las condiciones climáticas y estacionales de nuestra zona, aplicando modelos de gestión de otros lados.

El proyecto omite deliberadamente una opción que múltiples organismos internacionales, leyes nacionales y provinciales, y principalmente las ordenanzas locales plantean: la regionalización del manejo de residuos y la transición hacia modelos de gestión integrados y circulares. Separación en origen, reciclaje intensivo y compostaje, en lugar de simplemente ampliar y consolidar la infraestructura de enterramiento.

Uno de los aspectos más preocupantes es la propuesta de continuidad en el mismo lugar de una injusticia ambiental estructural. El vertedero está rodeado por más de diez barrios residenciales, muchos de ellos con características socioeconómicas vulnerables. La población que vive en cercanía al vertedero sufre exposición crónica a olores, humo tóxico de quemas y condiciones insalubres. La materia orgánica en descomposición libera metano, un gas con un potencial de calentamiento significativamente mayor que el COâ‚‚ y considerado una de las emisiones de efecto invernadero más complicadas. En septiembre pasado la residencia de Medicina General del Hospital Zonal realizó un relevamiento sobre los problemas de salud más frecuentes.

El 91% manifiesta que se siente afectado, destacando problemas respiratorios, picazón en los ojos, problemas en la piel, entre otros. Frente a esta falsa dicotomía entre basural a cielo abierto o Relleno Sanitario, existe una alternativa estructural: Basura Cero. No como consigna vacía, sino como política pública integral basada en la comunidad. Reducir la generación de basura en origen, separar en los hogares, recolectar en forma diferenciada, reciclar, reutilizar y compostar no solo disminuye el impacto ambiental: genera trabajo, fortalece la economía local y posibilita a la ciudadanía un rol activo en la gestión de sus residuos.

En Bariloche, donde entre el 45 y el 58 % de los residuos son orgánicos, el compostaje masivo podría ser una herramienta decisiva. Se estima que hasta el 90 % de los materiales hoy descartados podrían recuperarse si existiera un sistema sostenido, con educación ambiental, infraestructura adecuada y apoyo real a los recicladores.

En definitiva, un Plan Integral de Gestión de los residuos que contemple separación en origen (la acción fundamental para que esto funcione). Un Programa constante y continuo de Educación Ambiental para toda la comunidad. Y si se hace compostaje en la casa o en el barrio, eso ayuda muchísimo. Un sistema de recolección diferenciada, una Planta de Compostaje, otra de Recuperación y Reciclado (como la existente, pero modernizada y ampliada a las necesidades de hoy). Un espacio para reutilización del material recuperado, generando unidades productivas que transformen el residuo en producto comercializable.

Y entonces sí, el excedente NO recuperable debería tratarse en un sitio de disposición final, en una estrategia conjunta entre los municipios de la región y la provincia (y la provincia?), para disponer de un solo sitio regional, fuera de Bariloche, y alejado de todos los centros urbanos por igual.

La gestión de residuos urbanos no es un problema técnico aislado. Es una decisión política sobre qué ciudad queremos ser. Apostar por soluciones de alto impacto y corto plazo compromete la salud pública, el ambiente y la imagen de un destino turístico que vive de su naturaleza. En cambio, asumir la deuda de Basura Cero implica cambiar hábitos, disminuir la generación de residuos, invertir en inclusión social, generar actividad productiva, cuidar el medioambiente y a las generaciones futuras.

Y pensar la ciudad en el mediano y largo plazo. Algo que nos estamos debiendo y no solamente con la gestión de los residuos.

*Magíster en Políticas Públicas y Gobierno (UNRN) Ex Secretario de Desarrollo Económico de Bariloche. Ex delegado del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación en Bariloche.