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Se inauguró un nuevo proyecto educativo en la ARB

La Fundación Gente Nueva puso en marcha un nuevo espacio de educación secundaria para adultos en la sede de la Asociación de Recicladores Bariloche (ARB), sumando ya ocho barrios donde se implementa esta modalidad. El objetivo: acercar la escuela a quienes trabajan desde la madrugada y aún quieren terminar sus estudios.
26/05/2025 17:04 Hs.
El proyecto educativo ya cuenta con 20 estudiantes. Foto: gentileza
El proyecto educativo ya cuenta con 20 estudiantes. Foto: gentileza

En el corazón del vertedero municipal, donde la ARB lleva más de dos décadas dignificando el trabajo de reciclaje, se inauguró un nuevo Proyecto Educativo Territorial impulsado por la Fundación Gente Nueva, a través de los colegios Angelelli y Aitué.

El objetivo es claro: facilitar el acceso a la educación secundaria para personas adultas que, por razones laborales o familiares, no pueden asistir a escuelas tradicionales.

El aula funciona en el primer piso de la sede de la ARB, sobre la Ruta 40, y ya cuenta con 20 estudiantes que cursan mientras alternan sus tareas diarias de separación y enfardado de residuos.

“Este proyecto nos encontró a nosotros. Muchos no podíamos sostener una escuela nocturna, y ahora estudiamos en el mismo lugar donde trabajamos. Nos da herramientas reales y concretas para mejorar nuestras vidas”, asegura Carolina Álvarez, presidenta de la ARB.

Los proyectos territoriales nacen del trabajo conjunto entre la comunidad y los equipos educativos, y apuntan a respetar los saberes previos, evitando una educación escolarizada o rígida.

Así lo explica Gustavo Seijo, referente de la Fundación Gente Nueva: “Aquí conviven estudiantes de distintos niveles en un mismo espacio. Escuchamos lo que saben hacer y adaptamos la propuesta. El taller de computación, por ejemplo, les resulta clave para agilizar sus tareas administrativas”.

Entre los estudiantes hay jóvenes que necesitan el título para acceder a nuevos trabajos o cursos, madres y padres que buscan dar el ejemplo a sus hijos, y trabajadores que valoran la posibilidad de volver a estudiar en condiciones dignas. “Aprender nunca es tarde. Ya no queremos encerrarnos solo en el trabajo, la casa y los hijos. Esto nos abre la cabeza”, coinciden quienes asisten.

Este nuevo espacio educativo no solo ofrece contenidos escolares: crea comunidad, genera confianza y devuelve autoestima. En un entorno muchas veces ignorado por el resto de la ciudad, emerge una experiencia concreta de inclusión educativa, basada en el respeto, la escucha y la esperanza. (ANB)