domingo 23 de junio de 2024

Incertidumbre

Los malabares que realizan los artesanos para enfrentar la crisis económica

Falta de insumos y desconocimiento de precios para vender productos, son algunos de las cuestiones que mantienen en vilo a los emprendedores que forman parte de la feria del Centro Cívico.

viernes 18 de agosto de 2023
Los malabares que realizan los artesanos para enfrentar la crisis económica
La mayoría de los artesanos compran sus materias primas en Buenos Aires. Foto: Marcelo Martínez.
La mayoría de los artesanos compran sus materias primas en Buenos Aires. Foto: Marcelo Martínez.
Por Miguelina Missotti

Hoy todo es caos, tristeza e incertidumbre. Y, si bien la inflación no dio tregua en lo que va del 2023, habiendo acumulado en los primeros siete meses del año un 60,2%, todo empeoró este lunes 14 de agosto, luego de que las elecciones primarias llevadas a cabo el pasado domingo 13, dieran como ganador al líder de la Libertad Avanza, Javier Milei.

Argentina vivió un lunes negro cuando el Banco Central devaluó el peso en un 18,3% y el dólar oficial se posicionó $67 pesos por arriba de lo que estuvo el viernes previo a los comicios, quedando en $365.

Ante esta situación, los precios que se manejaban en el mercado se fueron por las nubes y los argentinos, en medio de una sensación de incertidumbre salieron rápidamente a comprar productos, sobre todo alimenticios, por miedo al desabastecimiento y al aumento cada vez más constante en los precios.

En la feria del Centro Cívico, los artesanos hacen malabares para continuar vendiendo sus productos más allá de que el panorama es bastante oscuro. “La materia prima es un gran problema para mi emprendimiento porque no hay calabazas ya que con la sequía tan grande que hubo en el verano en el norte del país no hubo cosecha y ahora está todo inundado, por lo que no sabemos si va a haber cosecha en octubre. En este momento estoy usando el remanente que fui comprando año tras año”, relató a ANB, Nacho, quien tiene un emprendimiento en el que realiza mates de calabaza tallados a mano.

Los proveedores dieron de baja las páginas web para que los artesanos no puedan comprar. Foto: Marcelo Martínez. 

Nacho forma parte de la feria desde hace 12 años y al ser consultado por los precios de sus productos afirmó que tiene todo dolarizado. “Mi punto de partida para poner los precios fue analizar cuánto me salía el mate, a cuánto lo vendía yo cuando el dólar estaba a $500. Obviamente la pagué mucho más barata en ese momento de lo que sale ahora. Calculá que una calabaza sin trabajar, en febrero de este año, en el proveedor estaba $2.000 de costo. Entonces imagínate que, para comprar 100 calabazas, que no es mucho, necesito $200.000”.

“Hoy las ventas están muy extrañas. El miércoles hicimos tres ventas en todo el día. Ayer, siendo las 17 horas, aún no había abierto caja. Estamos sobreviviendo. Si embargo, creo que los artesanos tenemos un margen de posibilidades que, hoy por hoy, el que tiene un sueldo fijo no lo tiene porque nosotros podemos ir actualizando los precios para hacer valer la plata. El que tiene un sueldo fijo está en el horno, ni hablar lo que va a llegar a ser un empleado del Estado”, afirmó el artesano.

Y agregó, “la realidad es que Bariloche es una burbuja dentro de todo el país por ser una ciudad donde los turistas extranjeros llegan en todo momento. Y mientras el dólar siga así al turista extranjero le sirve cada vez más, por ende, la rueda de efectivo circulante está. Si alcanza o no alcanza es otro tema, pero está”.

Micaela produce cosmética natural y la materia prima que utiliza para realizarlos es muy cara. Aceite de oliva, aceite de coco, manteca de carité y frascos importados son algunos de los productos que necesita conseguir para poder continuar con su producción. “La semana pasada pedí presupuesto por todos mis insumos que son muchos y diversos y estaban entre el 20 y el 30% menos que esta semana. Hoy quise comprarlos y no me alcanzaba la plata porque yo había juntado la plata que correspondía al presupuesto que me habían pasado, pero ahora es diferente así que no pude comprar nada. Pero tengo que seguir trabajando para juntar esa plata y con inflación”.

La incertidumbre de colocar el precio de venta atraviesa a todos los artesanos. Foto: Marcelo Martínez.

Por ende, la gente hoy prefiere comprarse un jabón en el supermercado que está más barato y que puede comprar en cantidad.

Todos los productos los compra en Buenos Aires, por lo que se suma el costo del envío, que es alto porque los materiales pesan bastante. “Entonces, también tengo mucha inversión en el envío. A la hora de pasar todo ese costo que tiene mi producto a la venta, estoy perdiendo. Yo tengo que venir a estar acá, pero no sé si vender o no vender, pero tengo que pagar un alquiler y tengo que comer Siempre con la duda de no saber si estoy vendiendo bien o vendiendo mal, barato. Pero me va a costar mucho más juntar la plata para poder volver a comprar mis insumos”, relató la emprendedora.

Ante esta situación, Micaela decidió que hay cosas que va a dejar de hacer porque hay cosas que va a tener que dejar de comprar, como los frascos, por ejemplo. “Esto deriva a que debo dejar de hacer varias cremas porque son frascos distintos y no puedo comprar menos de 100 frascos para que me valga la pena el envío”.

En relación a las ventas, Micaela contó que hay días en los que se vende mejor y otros días en los que no se vende tan bien. “El tema es que nosotros vendemos al mismo precio todos los días y no pagamos todos los días lo mismo la mercadería que se compra en el supermercado. Entonces todos los días ganamos cada vez menos. Si hoy gano $20.000 y mañana recaudo lo mismo, estoy perdieron porque hoy pagué el paquete de yerba más caro que ayer y así con toda la mercadería”, aseguró angustiada.

En relación a los precios, Micaela explicó que como el jabón es un producto que tiene una vida útil corta no puede estar subiendo tanto su precio, por lo que sabe que está perdiendo de todas maneras. A diferencia de Nacho, Micaela le vende mucho a la gente de Bariloche, “pero también al turista y estaba pensando en diferenciar los precios, por ejemplo, si sos residente te puedo hacer un descuento porque sé que el que vive acá la pasa igual que yo. Si yo subo al precio dólar, voy a perder clientes de Bariloche que son los que me ayudan un montón”, finalizó.  

Bariloche, al ser una ciudad turística, hay más posibilidades de venta. Foto: Marcelo Martínez. 

Cintia hace piezas de cerámica, vive de lo que su emprendimiento y hace dos años que forma parte de La Globa. “Hace un año todo viene aumentando. La semana pasada pedí presupuesto y no había precios establecidos y el presupuesto que puedan llegar a pasarte, sólo dura ese día. Ayer pedí un presupuesto y todavía no me lo respondieron”.

Y agregó, “también resulta difícil poder trasladar ese precio real a las piezas porque yo no puedo aumentar los productos todos los días porque tampoco sé a cuánto aumentar porque tampoco sé qué porcentaje me van a aumentar los insumos hasta que me respondan. Y así es la rueda”, aseguró.

También Cintia al igual que Nacho y Micaela, pide los insumos a Buenos Aires, lo que implica un gasto extra de envío. “Es difícil sostener un precio que sea amigable con el turista y con la gente que viene a la feria y que te permita tener una calidad de vida tranquila, sobre todo acá que se labura más que nada en temporada”.

Y agregó, “es un trabajo muy inestable. Cuando estamos en temporada alta, se vende más y en la baja se vende menos entonces tenes que poder guardar para sobrevivir las temporadas bajas. Cuesta también porque si ahorras en pesos, es muy difícil. Es inestable como el país”.

Paula, tiene un emprendimiento que se llama Ula Cueroy coincide con lo que sostienen Cintia, Nacho y Micaela sobre la posibilidad que da Bariloche al ser una ciudad turística, que permite seguir vendiendo a pesar de algunas cuestiones que en otro lugar no se podría. “No tengo de qué quejarme y, al contrario, agradezco que así sea. Pero lo que sí sólo le vendo a extranjeros y, con eso, digo todo. Es más, no vimos prácticamente argentinos en la feria como años anteriores”.

Y agregó, “es decir, si no hay turismo extranjero, yo estoy en extinción como me pasó en la pandemia porque si tendría que estar en una feria en un pueblo donde no hay turismo, no podría vivir de esto porque los insumos son caros y todo lo que lleva el cuero, como los herrajes”.

La inflación genera efectos negativos en los productos de los artesanos. Foto: Marcelo Martínez. 

Los cinturones eran el caballito de batalla de Paula, pero ahora no está pudiendo venderlos. “Hoy por hoy, el turista lleva más lo que es un llavero, imanes o pulseras como un regalo. “La estoy remando porque no tengo stock para seguir produciendo. Entonces me las tengo que rebuscar haciendo pulseras que salen $1.800 o imanes, que son productos mucho más baratos que el cuaderno o la cartera y que, de alguna manera, circulan. Porque la gente en lo primero que hace el recorte económico es en la artesanía.”, aseguró la artesana.

A diferencia de Nacho, Paula tampoco hace precio dólar. “El precio es el precio y, si me quieren pagar en dólares porque no tienen efectivo o tienen que ir a cambiar, es un problema porque yo no tengo la diferencia en dólares para dar el vuelto. Generalmente, vienen con 100 dólares y yo no le puedo dar $80.000 porque no tengo en el bolsillo para darles de vuelto. Y la verdad es que tampoco me interesa vender el dólar porque yo necesito ir al supermercado”, detalló.

Con respecto a los insumos, a Paula tampoco le pueden vender. “Uno de los productos que también hago son cuadernos. La semana pasada, la resma de hojas salía $2.400 y ahora sale $3.400. Imagínate el costo que puede tener un cuaderno cuando una resma de hojas sale ese precio y, encima, de cuero”, afirmó.

“Ahora me agarró miedo. Ayer, cuando no me quisieron vender me asusté, teniendo en cuenta que salimos de la temporada alta y debemos sobrevivir en la baja. El metro cuadrado de cuero que utilizo para hacer cinturones, lo venden a $20.000 en Buenos Aires. Pero para eso, yo tengo que comprar mínimo 2 metros que me significan $40.000, es decir, hoy no puedo pensar en eso”.

“Los precios que tengo hoy están puestos desde el verano, pero a medida que voy llamando a mi proveedor para ver cómo están los precios, voy aumentando, pero las cosas que yo compro como insumo aumentan, pero no aumentan como aumentan los alimentos o la luz, o el gas o la escuela de los chicos entonces tengo que hacer malabares porque antes vendía una cartera y capaz que comía dos días y ahora, voy al supermercado dos veces y ya. Antes hacías una buena venta y te asegurabas unas cuantas idas al supermercado o la compra de un par de zapatillas”, expresó Paula.

Los artesanos desean que todo se acomode para poder continuar haciendo lo que tanto disfrutan. Foto: Marcelo Martínez.

Y finalizó, “vivimos al día y si bien ayer vendí bien, hoy no llego ni a comprar para el almuerzo, entonces, ¿cómo hago para ahorrar y comprar cuero? Teniendo en cuenta que no puedo comprar un solo cuero, sino que tiene que ser una determinada cantidad y que el envío me sale $14.000 a Bariloche. Ahora estoy por remarcar los precios porque no me vendieron cuero ayer y porque hoy el dólar aumentó a $720, entonces tengo que aumentar los productos porque en el momento que me quieran vender cuero yo voy a tener que tener esa plata y realmente no puedo ir a comprar dólares”.

Finalmente, Pablo, quien hace artesanías con metal, en particular, alpaca, bronce, cobre y, cada tanto con algo de plata, coincide con los demás artesanos en el efecto negativo que tiene la inflación en su trabajo.

“Los materiales los compro en Buenos Aires, ya que son un poco más económicos porque acá es siempre más caro porque quien vende acá es el que revende lo que compra en Buenos Aires. Hay una diferencia bastante grande entre comprar en Buenos Aires o acá, ya que son más de $4.000 por cada 100 gramos”, aseguró.

Y agrego, “la plata subió bastante, lo que sube el dólar, sube la plata. Si hoy el dólar está $900, la plata está igual. Nos perjudica mucho porque vivimos día a día, vivimos de lo que hacemos. Hay veces que la gente te comprar y hay veces que no”.

Pablo coincide además en que Bariloche es una ciudad turística a la que llegan gran cantidad de extranjeros continuamente y pueden continuar vendiendo. “Por ejemplo, para el turista extranjero, una pieza que nosotros vendemos a 20 dólares, para ellos no es mucho, pero para nosotros es bastante. Siempre recibimos pesos, muy rara vez recibimos dólares porque no podemos dar vuelto ya que a los billetes chicos nunca te los cambian”, sostuvo el artesano.

Después de las PASO, la Argentina vivió un lunes negro. Foto: Marcelo Martínez.

Y agregó, “todos los días tratamos de vender algo y tener precios accesibles para todo el público. Siempre tratamos de sobrevivir. Yo no entiendo por qué tanta suba todo el tiempo si se produce mucha cosa acá adentro y te están cobrando lo que exportan afuera a precio dólares a nosotros. Es como que las mineras se llevan la plata de acá y vos tenes que comprarla afuera y te sale más cara.

“Hoy por hoy, tenemos 3 o 4 días donde las ventas son bajas, pero por ahí tenés días que vendes bien y eso significa hacer ventas de $12.000, $20.000, $30.000 que para mí es plata porque a mí me sirve para vivir, sin lujos, pero trato de que no me falte nada y saber que hay que comprar materiales, como las soldaduras que están subiendo todos los días, sumado a que hay escases de metales.”, finalizó.

Al ser consultados por las expectativas que tienen de acá en más, Paula, Nacho, Cintia, Pablo y Micaela sostienen que desean que todo se acomode para continuar trabajando y no tener que cambiar de rubro, ese que tanto aman. (ANB)

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