“El Flaky” y su mundo repleto de tatuajes | ANBariloche
Noticias de la Patagonia

“El Flaky” y su mundo repleto de tatuajes

Es el tatuador del momento en Bariloche. En sólo tres años logró un crecimiento extraordinario. Conocé su historia. No te pierdas las fotos y los videos.
01/06/2018 00:00 Hs.
"Todo el día pienso en tattoos".
"Todo el día pienso en tattoos".

Por Nicolás Malpede

Se llama Sergio Luengo, pero todos lo conocen como “El Flaky”. La historia del pibe pintor de obra que se transformó en un artista de los más buscados en el mundo del tattoo.

Corría el año 1999. Dos chicos de 13 años se quedaron solos en la casa de uno de ellos, ya que sus padres habían viajado. Ávidos de aventuras, comenzaron a ver revistas de tatuajes. En esa época no había Internet. “¿Y si nos tatuamos?”, preguntó uno, y el otro enseguida lanzó un efusivo “¡dale!”. Agarraron una aguja de coser e hilo y, punto por punto, plasmaron en sus espaldas un logo de Metallica, el grupo de cabecera del momento. Sin saberlo, Flaky estaba empezando a conocer un oficio que casi 20 años después sería su forma de vida.

“Imaginate cómo quedaron esos tatuajes. Fue una masacre”, remarca Flaky, y esboza una contagiosa risa.

Realismo Black and Grey, el estilo de "Flaky".

ANB: Esa noche empezó todo…

F: Sí. Así es. Dos años después, cuando cumplí 15, estábamos en mi casa otra vez con Juan Pablo y decidimos hacer nuestra primera máquina casera. La fabricamos con un motorcito de Scalextric, una lapicera y elementos de un portaminas. ¡Nos quedó espectacular! (risas).

ANB: Tatuaban a todo el mundo.

F: Tatuábamos a nuestros amigos. Queríamos tatuar a cada uno que llegaba a mi casa. Les insistíamos a todos. Por suerte hubo muchos corajudos, que hoy todavía se están arrepintiendo (risas).

A los 17, Flaky se compró una máquina profesional, con la que siguió tatuando hasta los 19, cuando llegó su primera frustración. “Nadie me había enseñado y por lo tanto las cosas no me salían como quería. Yo dibujo desde que soy chiquito. Era muy llamativo plasmar un dibujo mío en la piel de otro para siempre. Sin embargo, no era bueno lo que hacía, así que me frustré y largué el tatuaje.

ANB: ¿Cuándo agarraste nuevamente la máquina?

F: En 2015, a los 28 años. Empecé nuevamente a tatuar, porque me cansé de que me exploten en trabajos que no me terminaban de gustar y de satisfacer. Mi primer oficio fue el de pintor de obras. Durante mucho tiempo pinté hoteles, hosterías y casas. Luego fui camarógrafo, barman en un bar, vendedor de ropa, animador de estudiantes egresados y chofer de camionetas 4x4 que hacen travesías con los estudiantes. Hice de todo. En cada trabajo me rompí el lomo. Quería independizarme y vi una salida posible con el tatuaje.

ANB: ¿Y esta vez cómo arrancaste?

F: Hice un curso intensivo en Buenos Aires, en el que aprendí cosas básicas como para no hacer cagadas. Me enseñaron cómo calibrar una máquina, cómo armar una mesa de trabajo, qué tintas y qué agujas usar, qué es la bioseguridad…

Empecé tatuando en un cuartito que me armé en mi casa. Ahí tuve los primeros clientes. Hacía con toda la furia cuatro tatuajes por semana. A los pocos meses tuve la posibilidad de trabajar en un local ubicado en el Bariloche Center. Ese lugar fue una muy buena escuela, principalmente por la cantidad de tatuajes que hacía por día. Trabajábamos con egresados. Fueron dos años muy intensos e importantes en mi vida. En 2017, el comercio cerró y yo me largué solo, por mi cuenta, y acá estoy.

Desde 2015 hasta hoy, Flaky tuvo un crecimiento impresionante e inesperado. Hoy tiene su estudio propio, y le llueven mensajes y llamados solicitándole turnos. Se especializa en el estilo Realismo Black and Grey. Plasma en la piel verdaderas obras de arte. Animales, brújulas, indios, calaveras, motos, barcos. Hace de todo, usando como parámetro imágenes reales.


ANB: ¿Por qué el Realismo es tu estilo predilecto?

F: Sin buscarlo me encontré con estos dos estilos: el Realismo por un lado y el Black and Grey por el otro. Es lo que me sale mejor. También aplico otros estilos, pero ese es mi fuerte.

ANB: ¿Cuál es la principal característica del Realismo?

F: El Realismo es un estilo que impacta. Todos los estilos tienen algo para apreciar, pero éste es más llamativo porque la imagen parece real. Trabajo con fotos. Los tatuajes son copias de las fotos.

ANB: ¿Analizás mucho tus obras terminadas?

ANB: ¿Dentro de cinco años tus tatuajes serán mejor que los de hoy?

F:
¡Claro que sí! Mañana van a ser mejor que los de hoy, porque estoy en un proceso de constante crecimiento.

Foto: Emiliano Rodríguez. 

ANB: Pareciera que en la actualidad se derribaron muchos prejuicios en relación al tatuaje.

F: Sí, cambió mucho este tema. Hoy se aceptan más los tattoos. Ves más gente tatuada en la tele, más deportistas tatuados. Esto tiene mucho que ver, pero también es importante destacar que el tatuaje evolucionó muchísimo en los últimos años y hoy se logran trabajos muy lindos. Es arte puro en el cuerpo.

Flaky, en plena acción (foto: Emiliano Rodríguez)

ANB: ¿Gente de qué edades tatuás?

F: Si bien trabajo con personas de todas las edades, los que me buscan a mí son de una generación que vivió la era de los tatuajes básicos y malos, y que hoy quiere realismo para llevar en su cuerpo algo realmente diferente y bueno. Son personas de entre los 25 y 40 años.

ANB: ¿Tu mamá y tu papá qué dicen acerca de tu profesión?

F: A mi mamá Cristina le costó bastante entenderme. Imaginate que me tatué por primera vez a los 13 años. ¡Mi vieja me lo quería sacar con una esponja de acero! Es una persona que se crió en Comallo, con costumbres de campo, muy distintas a las mías. Le costó entenderme pero lo pudo hacer. Además, nunca nadie le dijo algo malo sobre mí, sino todo lo contrario, y eso ella me lo agradece. Mi papá Andrés me decía que yo estaba loco (risas), pero también lo pudo aceptar.

ANB: El apoyo de tu pareja es importante.

F: Sí, por supuesto. “Lula” me bancó siempre, desde el primer día, y eso se lo agradezco mucho. Me apoya en todas mis aventuras.

ANB: ¿Todos los tatuadores son artistas?

F: No, no todos. Hay tatuadores que son estrictamente comerciales. Esos no son artistas. Se toman la profesión como un negocio y no les importa nada más. Quieren dejar conforme al cliente y listo. Tema resuelto. En cambio, el artista plasma su arte sin pensar tanto cuánto va a ganar. A mí, por ejemplo, me tiene que gustar lo que hago, más allá de que le guste a la persona. Es mi arte y por ende no tiene sentido que yo conforme solo al cliente.

ANB: Es un pensamiento bastante egoísta…

F: Es que los artistas somos un poco egoístas. Estamos un poco locos.

ANB: ¿Qué significa el tatuaje en tu vida?

F: Es una pasión, que se transformó en una forma de vida. Desayuno tattoo, almuerzo tattoo. Todo el tiempo pienso en tatuajes. Tengo otras pasiones como la música, pero hoy el tattoo ocupa toda mi vida. Todo el día pienso en esto.

Hace varias semanas, Flaky se encuentra trabajando en diferentes países de Europa. Allí continuará durante poco más de un mes, para luego volver a Bariloche, su ciudad natal. “Estoy aprendiendo muchísimo de otros artistas, y por suerte hago tatuajes casi todos los días. Es una experiencia enriquecedora desde todo punto de vista”, remarca el joven tatuador, orgulloso.

ANB: Te debe costar imaginar tu vida sin el mundo de los tatuajes.

F: No podría dejar nunca al tattoo. Empecé tarde, porque como te conté tuve que hacer otros trabajos. Hoy me pagan por hacer lo que me gusta. Por fin soy libre. (ANB)