Sui Generis Económico | ANBariloche
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Sui Generis Económico

03/04/2016 00:00 Hs.
Sui Generis Económico
Sui Generis Económico

Es inédito, increíble y nunca visto, somos un país tan sui generis que tenemos inflación en una economía en recesión. Es muy difícil de explicar. En ningún país del mundo se da esta situación económica. Solo Argentina posee este Guinness World Records.

La inflación "será más alta este año que en 2015", y se ubicará "en torno al 32%", mientras "la economía caerá 1,5%", pronosticó el economista y referente del Gobierno Nacional Miguel A. Broda, al exponer durante el Congreso Económico Argentino 2016.

La inflación acumulada del primer bimestre del año rondaría estimativamente el 8% (ya que no se cuenta con datos oficiales del INDEC). Las causas que dispararon este guarismo se pueden encontrar en:

I) Devaluación de la moneda del orden del 60% que generó una remarcación salvaje en los precios.

II) Eliminación de las retenciones al campo que produjo un aumento en los valores de la carne y de los cereales como consecuencia de equipar el valor de comercialización local a precios internacionales.

III) Anulación de subsidios al consumo eléctrico que no solo produjo aumentos en los valores de consumidores domiciliarios sino también en las grandes empresas (promedio 10% aumento de costos).

IV) Aumentos indiscriminados en los valores de los bienes generados por los grandes formadores de precios.  

Ante una inflación desbordada el Gobierno Nacional utilizó una sola batería de medidas para  combatirla,  tratando de regular los agregados monetarios elevó las tasas de interés al 38% por medio de las licitaciones de Lebacs. Esta medida monetarista redujo drásticamente la expansión de la base monetaria que pasó del 40 al 25%, aún así la inflación continúa acechando a la economía domestica del país, evidenciando un nuevo traspié en las teorías monetarista del gobierno que no reconoce el origen de la inflación en los 4 puntos anteriormente detallados.

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que las ventas minoristas cayeron un 6,8% frente a igual bimestre de 2015, la Cámara Argentina de Comercio (CAC) por su parte comunicó que las ventas de su sector bajaron un 4,3% en lo que va del año y la Cámara de Estaciones de Servicios comunicó una baja en el consumo de combustibles del 3%.

Esta retracción en el consumo se produce fundamentalmente por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios que no fueron actualizados teniendo en cuenta los aumentos de precios generados por la inflación. La decisión de incrementar las tasas al 38% hace prohibitivo nuevas inversiones en las PYMES que agregado a la insipiente apertura indiscriminadas de las importaciones (30% se incrementaron) produjo una baja en la producción que generó suspensiones de tareas.  La reducción del gasto público en obras de infraestructura afecta significativamente a las economías regionales pues no solamente quedan parados más de 55.000 obreros de la construcción sino también como elemento multiplicador de la economías afecta a otros rubros como : El Siderúrgico, sanitario, carpintero, cementero, herrero, etc.

¿Por qué tenemos inflación si estamos sufriendo los primeros efectos de una recesión? la respuesta la debemos encontrar en los grandes formadores de precios (Supermercados e Industrias monopólicas de alimentos) que continúan remarcando aunque parezca descabellado por INERCIA, aumentan los precios en compensación a la baja de ventas en unidades físicas, su política del 2 x 1 (ventas en los supermercados) encubre esta situación sui generis que en lugar de bajar los precios por falta de demanda los aumentan escondiéndolos  detrás de una oferta inexistente.

Esta política llevada a delante por los grandes formadores de precio no es nueva en Argentina, si analizamos los balances de Arcor y Molinos Río de la Plata de 2015 tuvieron una ganancia neta  conjunta de $2.350 millones, si lo comparamos con la utilidad de 2014 ($ 1.588 millones) obtuvieron un incremento en su rentabilidad del orden de $  856 millones que representa un aumento en sus ganancias del 54%, cifra muy superior a la inflación de 2015 (25%), lo que significa que los precios facturados superaron ampliamente los efectos inflacionarios.

Un ejemplo más cercano se da en nuestro alto valle, donde el caso de la pera describe claramente esta situación tan injusta, mientras que al productor que invierte y soporta todo el riesgo del negocio recibe $1,50 por el kilo de pera en las góndolas se vende ese mismo producto  a $21,10 o sea que los consumidores debemos pagar un incremento del 1300% del valor original abonado al productor.

En resumen pasamos de tener un comienzo de año con inflación elevada a otra etapa de inflación con recesión para finalizar este 2016 solamente con recesión sin inflación. Parece un juego de palabras pero sin lugar a dudas la inflación que declama el gobierno se irá retirando y nos va ir quedando la recesión. Esperemos que cambien las condiciones del mercado externo para mejorar las performance de nuestras exportaciones o que ingresen inversiones productivas que posibiliten nuevos emprendimientos productivos para evitar que se profundice esta insipiente recesión.