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El uso de la palabra escrita como una forma de mitigar el encierro

Jóvenes internos del Penal participan de un programa de formación laboral. En el taller, también encontraron el gusto por la escritura y hoy presentaron su revista. “Es una manera de sentirnos libres", expresó uno de los poetas.
12/12/2015 00:00 Hs.
El uso de la palabra escrita como una forma de mitigar el encierro
El uso de la palabra escrita como una forma de mitigar el encierro

Por: Claudia Olate

El encierro, los estigmas sociales y los prejuicios fueron los ejes fundamentales de un grupo de diez jóvenes internos del Penal III que este sábado, después de cuatro meses de trabajo, presentaron una revista literaria. Día x Día es una pequeña recopilación de poemas, frases y narraciones de chicos que buscaron una vuelta de tuerca para sobrellevar la soledad y el encierro en el que viven. "La gente piensa lo peor de nosotros, quizás esta es una manera de romper esas ideas", confió Claudio, o Pablo Sombras, tal como firma sus poesías.

En un pequeño espacio de la ex Alcaidía se reunió un gran grupo de gente, varios internos cebaban mates, otros recibían a las visitas. Al fondo, en una mesa, había 100 ejemplares de Día x Día. Llegó el momento de hablar y algunos sintieron verguenza, pero todos estuvieron presentes. Escucharon con atención a Checho Quinquela, uno de los que sábado tras sábado concurrió a escribir y compartir con los chicos, quien explicó el nacimiento de esta nueva revista. 

Todo empezó hace varios meses atrás, en el marco del Programa Nacional de Formación para Jóvenes con más y mejor empleo. Alrededor de diez chicos comenzaron a recibir una capacitación en Recepción hotelera, y en el medio surgió la inquietud de hacer algo distinto. Comenzaron a gestar la idea de un  libro, pero parecía muy lejana. Luego surgió una revista y fue el inicio de este proyecto que hoy conoció la luz.

La visita de César González, conocido como Camilo Blajaquis, fue un aliciente para esta iniciativa. Camilo se convirtió en un gran poeta, fundó una revista, realizó cortometrajes, entre otros logros, después de haber estado preso cinco años. Estuvo presente en la pasada Fiesta de la Palabra, y visitó el Penal. Los pibes lo vivieron como una esperanza, como un ejemplo de vida.

Los chicos son tímidos, les cuesta hablar, pero sacan su verdad como pueden. Claudio firma sus poemas como Pablo Sombras, y en diálogo con ANB cuenta que todo empezó cuando llamó a una radio local para comentar las duras condiciones en las que vivían. Más de 25 internos compartían una sola ducha, recibían poca comida, entre otras tristes anécdotas que prefiere callar. “Me comuniqué con la radio porque quería contar cómo estábamos viviendo y eso generó un debate. La gente empezó a decir que no nos podíamos quejar, que no pidiéramos un hotel 5 estrellas, y siempre con la discriminación por delante”, relata mientras mueve constantemente las manos y mira directo a los ojos. Al preguntarle por la elección del nombre de la revista contó que "yo quería ponerle Señores Tumbas, porque nosotros tenemos que tratar con un montón de 'señores', pero nosotros siempre somos cualquier cosa, menos gente", explica Pablo Sombras, pero finalmente se decidieron por la actual denominación, que refleja la vida diaria de los presos.

La motivación de la revista fue entonces, la necesidad de contar una realidad que no muchas veces trasciende las rejas, para ayudar, o intentar al menos, a juzgar menos y ser más comprensibles. “No todos tuvimos la posibilidad de elegir”, sentencia Checho haciendo alusión a las realidades que atraviesan a la mayoría de los convictos. “Para muchos, la única opción fue la equivocada”, añade.

“Hablan, pero no dicen nada. Hablan, y dicen todo. Calla el ladrón, el silencio es su libertad”, reza la contratapa de la revista. Justamente, es la sensación de libertad la que los motivó a publicar sus relatos. “El arte libera, y puede cambiar el mundo”, añade el artista que ofició de profesor.

Avanza la presentación y Pablo Sombras es el primero que se anima a leer:

“Estamos aquí.

Porque nacimos condenados.

Nueve meses procesados,

Quizás antes, por cesárea

O simplemente agarraste

Un abreviado

Estamos aquí.

Porque nacimos en la villa.

Porque mi vieja es soltera.

Porque no tenía para el pan.

Porque mi escuela fue la calle.

Porque somos negros,

Solos, chorros, vagos.

Delincuentes”

Los aplausos coronan un poema que expresa una realidad. Otro de los chicos quiere leer lo que escribió, empieza y las lágrimas le impiden continuar. A veces, la realidad es más difícil de lo que cuentan y repetimos.

La revista tiene un valor de 30 pesos. La mitad de lo recaudado va a ser destinado a financiar los gastos de impresión y lo otro será donado a alguna institución de bien público, por decisión de los autores. Estará a la venta en Quinquela Bar Tertulia, en El Nuevo Galpón y también se puede pedir a través del Facebook Poetika Libre. En enero tienen pensando lanzar un nuevo número. “Es una manera de sentirnos libres, es como ir al psicólogo”, resumen los chicos cuando les preguntan por lo que sienten al volcar sus ideas en un papel.

“Sé que te cuesta venir, pero yo te espero”, es la frase final del poema de Javi, otro joven que cumple condena en el Penal y que se lo dedica a su padre. Al fin y al cabo, todos esperan a alguien, hasta que llegue el momento de salir, aunque “la verdadera libertad, es el presente”, remarcan.  (ANB)