A 70 años de Normandía, desembarca el fascismo | ANBariloche
Noticias de la Patagonia

A 70 años de Normandía, desembarca el fascismo

Europa no recuerda Normandía en un contexto de paz, sino de convulsión social, donde el consenso impuesto desde Bruselas recuerda al Consenso de Washington impuesto en América latina en los ´90 y donde los más pesimistas vaticinan una confrontación entre EE.UU. y Europa, por un lado, y Rusia y China por el otro que se dirimirá con armas nucleares antes de 2016.
08/06/2014 00:00 Hs.
A 70 años de Normandía, desembarca el fascismo
A 70 años de Normandía, desembarca el fascismo

Diecinueve líderes mundiales se dieron cita este viernes para conmemorar el 70º aniversario del llamado "Día D", el desembarco aliado en Normandía, un episodio decisivo en el desenlace de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la conmemoración se produce en un contexto signado por otro desembarco: el de los partidos neonazis y xenófobos en las elecciones europeas, y en un resurgimiento del militarismo y el belicismo propiciado por EE.UU. y sus aliados europeos que no se resignan a la idea del fin del mundo unipolar y de la doctrina de dominación de espectro completo. Europa no recuerda Normandía en un contexto de paz, sino de convulsión social, donde el consenso impuesto desde Bruselas recuerda al Consenso de Washington impuesto en América latina en los ´90 y donde los más pesimistas vaticinan una confrontación entre EE.UU. y Europa, por un lado, y Rusia y China por el otro que se dirimirá con armas nucleares antes de 2016.

EE.UU. podría efectuar un primer ataque nuclear contra Rusia y China en 2016 debido a que Rusia, según algunos analistas, es "el único país restante" con la capacidad de detener el dominio completo del Pentágono.

Richard Cottrell, un ex miembro del Parlamento Europeo, periodista y autor del libro Gladio: la daga de la OTAN en el corazón de Europa, sostiene que "EE.UU. no está preparado para tolerar los gobiernos que son adversos a su régimen". Cita como ejemplo de gobierno que no será tolerado por EE.UU. la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza) que ganó las elecciones europeas en Grecia.

El gurú de la política exterior de Obama, Zbigniew Brzezinski, llama a la gente en los países bajo el control de Estados Unidos "vasallos". Las Fuerzas Armadas estadounidenses se encuentran ahora en más de 150 países y las cifras no oficiales, si incluimos las fuerzas clandestinas de Estados Unidos, serían mucho más altas.

El "único poder restante" con la capacidad de detener lo que el Pentágono llama dominio de espectro completo, opina el analista de inteligencia William Engdahl, es Rusia.

Hace dos semanas el Gobierno estadounidense puso a prueba su complicado sistema militar defensivo "Guerra de las Galaxias", que ahora se extenderá a partir de Rumania. Obama transforma el sistema inicial propuesto por el ex presidente de Estados Unidos Ronald Reagan en una versión "más fuerte, más inteligente y más rápida". Bajo este plan, EE.UU. atacaría a Rusia con armas nucleares, mientras que la defensa de la OTAN de misiles en Europa del Este absorbería cualquier intento de respuesta. "Es muy probable y comprensible" que Rusia interprete el despliegue de este sistema cerca de sus fronteras como una "declaración oficial de guerra", escribe NSNBC News.

Analistas aeroespaciales dijeron al sitio Global Research que el Comando Espacial de EE.UU. está planeando un ataque nuclear contra Rusia, así como contra China en 2016. Bruce Gagnon, coordinador de la Red Global contra las Armas Nucleares en el Espacio, explica que la idea consiste en atacar a China o Rusia con un primer ataque, y luego, cuando Rusia y China hagan el contraataque, los sistemas de misiles de defensa derribarían los misiles de contraataque asegurando un "exitoso primer ataque".

La visita de Obama a Europa tampoco aportará nada nuevo en Normandía, con respecto a la de Bush en 2004. Donde entonces estaba la "guerra contra el terrorismo", hoy están los drones, Libia, Siria, y... Ucrania, donde se está llevando a cabo una considerable matanza de adversarios al régimen prooccidental con utilización de recursos militares. Según Rafael Pocj, corresponsal de La Vanguardia en Berlín, Obama va a utilizar la memoria del soldado Ryan, como hizo Bush en 2004, para promocionar la receta tradicional: forjar un frente euroamericano contra el resto del mundo.

Poch remarca que muchos creen que John Wayne y el soldado Ryan salvaron a Europa del fascismo, que Angloamérica salvó al viejo continente, poco menos que en solitario, y que el desembarco en Normandía fue la gran acción decisiva. No fue así.

Ni el curso de la guerra, ni la derrota del fascismo se decidieron allá. Los principales héroes no fueron John Wayne ni el soldado Ryan, sino gente de apellido eslavo que murió por un país que ya no existe. Los escenarios realmente decisivos fueron Moscú, Leningrado (Petersburgo), Stalingrado (Volgogrado) y Kursk.

En el frente del Este, el Tercer Reich perdió 10 millones de soldados y oficiales muertos, heridos y desaparecidos, 48.000 blindados y vehículos de asalto, 167.000 sistemas de artillería; 607 divisiones fueron destruidas. Todo ello representa el 75% de las pérdidas totales alemanas en la Segunda Guerra Mundial.

La diferencia en la escala militar es aplastante. En las playas de Normandía se registraron 10.300 muertos aliados, 4.300 de ellos británicos y canadienses y 6.000 estadounidenses. En las grandes batallas del este, los muertos se contaban en centenares de miles. En la batalla de Moscú participaron unos 3 millones de soldados y 2.000 tanques. La URSS utilizó allí la mitad de su ejército, Alemania una tercera parte. En el Alamein, una batalla importante del otro frente, los alemanes disponían entre 60.000 y 70.000 soldados.

La escala del sufrimiento humano también es incomparable. La geopolítica de Hitler no tenía prevista la existencia de un Estado ruso en Europa y en su escala racista los eslavos estaban muy abajo. La guerra en el este era a vida o muerte, muy diferente a la del oeste. Las ciudades y los pueblos eran destruidos, frecuentemente con sus habitantes. Murieron uno de cada cuatro habitantes de Bielorrusia, uno de cada tres de Leningrado, Pskov y Smolensk. Centenares de Oradur-sur-Glane.

Desde la firma del acuerdo británico-soviético sobre acciones militares comunes contra Alemania de julio de 1941, Stalin pedía la apertura de un "segundo frente" en Europa, es decir un desembarco aliado que aliviara la presión soportada por la URSS. La respuesta se demoró mucho.

Visto desde Moscú, los angloestadounidenses desembarcaban en los lugares más alejados y menos relevantes para aliviar la presión sufrida por la URSS; primero en el norte de África (noviembre de 1942), luego en Sicilia (julio del ´43), a continuación dos veces en Italia continental (en septiembre del ´43 y en enero del ´44), y sólo a menos de un año del fin de la guerra (en junio del ´44) en Normandía.

Para entonces, el ejército soviético ya hacía seis meses que había llegado a la frontera polaca de preguerra.

Rafaél Poch señala que si Hitler hubiera atacado primero a la URSS en lugar de atacar a Polonia, hubiera sido aplaudido por EE.UU. y Gran Bretaña, entre otros. Esta idea fue expresada al final de la guerra por el propio Hitler en un texto poco conocido. En febrero de 1945, Martin Bormann recogió varios monólogos de Hitler que tienen valor de testamento político: la campaña contra Rusia era "inevitable", decía. Su problema era haberla desencadenado en un momento poco adecuado. La guerra en dos frentes había sido un error, reconocía, pero la responsabilidad última era de norteamericanos y británicos, con quienes habría sido posible llegar a un acuerdo.

"La guerra contra EE.UU. es una tragedia." "Ilógica y carente de todo fundamento." Sólo la "conspiración judía contra Alemania" la había hecho posible.

Cargada de delirios, su mirada al futuro, contenía un pronóstico del mundo bipolar que se avecinaba: "Con la derrota del Reich y la aparición de los nacionalismos asiáticos, africanos y puede que sudamericanos, sólo quedarán en el mundo dos potencias capaces de confrontarse, Estados Unidos y la Rusia soviética. Las leyes de la historia y de la geografía las empujarán hacia una prueba de fuerza, sea militar o económica e ideológica".