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Viraje impuesto

La abrupta salida de Gomis de la cartera de Hacienda implanta un fuerte desafío a la gestión Martini. La situación obliga al Gobierno a repensar estrategias. Su funcionario clave, autor de las políticas públicas que lograron sanear y equilibrar las escuálidas finanzas municipales, deja el Ejecutivo para evitar situaciones de estrés que pongan en riesgo su salud. La anunciada presión sobre la venta ambulante, el inicio de investigaciones del Tribunal de Contralor sobre el área de Hacienda, y otros sobresaltos y gestiones contrareloj, generaron una presión extra que precipitó la renuncia del contador. Por Carolina Cohen.
15/04/2014 00:00 Hs.
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Gomis renunció y la Intendenta, fiel representante de la realpolitik y el pragmatismo, deberá reconstruir el tablero, con la ausencia una pieza esencial de su equipo de Gobierno: el responsable de la complejísima área de Hacienda. Martini deberá estar a la altura de las circunstancias, y mantener el rumbo económico que Gomis condujo de manera certera, y que modificó la capacidad recaudatoria y administrativa de las arcas municipales. A través del sucesor del contador, deberá sostener la confianza tributaria alcanzada, la transparencia y prolijidad en la administración de los dineros públicos, con estrategias heterodoxas. En síntesis, un proyecto político con objetivos económicos y priorización de la inversión pública, con la premisa de evitar que los intereses del poder económico –y sus privilegios apropiados- se antepongan al interés general.

En la reunión de ayer con la Intendenta, no hubo espacio para insistencias. Gomis expuso su estado de salud, y los argumentos fueron aceptados casi con resignación. No hubo promesas de retorno ni de asesoramiento externo. El encuentro sólo configuró una sentida despedida.

El Secretario "renunció por problemas de salud" generados por "situaciones de estrés", confiaron fuentes inobjetables a ANB. Pero el territorio era hostil: la escalada de sobresaltos y situaciones incómodas que debió atravesar el joven funcionario no colaboró con su estado de salud, y hoy, su salida del Gabinete deja serias secuelas en el Gobierno de Martini.

Gomis, quien antes de ocupar un cargo en primera línea se desempeñó como contador del Tribunal de Contralor, fue quien le dio fin al costosísimo giro en descubierto bancario destinado el pago de salarios. En rigor, durante casi una década, los Gobiernos antecesores no sólo no pudieron librarse de esos altísimos intereses, sino que profundizaron los desembolsos bajo la proclama de "preservar la gobernabilidad".

El contador de Martini saneó las finanzas y, según datos oficiales, a través de la modificación de las políticas recaudatorias, aumentó los ingresos propios del Municipio en importantes porcentajes, con picos de hasta el 116 por ciento. En línea con eso, implementó modalidades como el plan 30/30, que durante meses nutrió de liquidez a las arcas municipales, mientras que permitió a los contribuyentes morosos regularizar sus pasivos, con beneficios. Saldó las gruesas deudas del Municipio con proveedores, modificó la priorización del gasto público –con fuerte impronta en la obra pública-, y canceló la deuda Municipal que en el último registro –luego de una drástica baja a partir de su asunción- rondaba los 13 millones de pesos. Concretó el traspaso de las cuentas públicas -y las de los empleados municipales- del Banco Patagonia al Nación, lo que anuló el cobro de intereses por descubierto bancario. Además confeccionó un paquete de medidas económicas y reestructuración tributaria progresiva que, con modificaciones, aprobó el Concejo. Una gestión elogiable en términos tangibles y comparativos.

De perfil netamente técnico, puertas adentro, Gomis comulgaba con el proyecto del Gobierno Nacional, aunque su formación política era escasa, lo cual obligaba a la propia Martini y sus colaboradores más estrechos a "encuadrar" las medidas a adoptar en un marco de acción alineado con los postulados de la administración de Cristina Fernández.

Al asumir, dijo: "No pertenezco ningún partido. Creí que podía aportar en este momento difícil un grano de arena, la idea es colaborar y sacar las finanzas del municipio a flote", sostuvo. Y cuando promediaba el mes de diciembre de 2013, señaló: "Hay que tener vocación para estar acá. Es muy bajo el sueldo de los funcionarios municipales. Vamos a seguir manejando los recursos públicos, los aportes de la gente, con transparencia y prolijidad. Para que la gente sepa en qué y cómo gastamos lo que tributa", había anticipado a ANB.

Esa política no pasó por alto en la oposición. Elogios, y hasta una propuesta para integrar un posible gabinete, evidenciaron la aprobación generalizada a la gestión Gomis. Días antes de que Martini fuera revalidada en el Gobierno, el concejal Carlos Valeri, ponderó a Gomis y transparentó a ANB que de ganar aquella contienda electoral por la Intendencia, convocaría al contador para integrar su futuro gabinete. "Hay que reconocer lo que se hace bien, y hay que darle previsibilidad a la ciudad, más allá de los saltos institucionales", dijo el edil.

Consultado sobre la oferta anticipada, Gomis confió a ANB que declinaría integrar un posible gobierno de Valeri. En consonancia con eso, el entonces titular del área económica del Municipio aseguró que "sólo aceptaría continuar con Maru (María Eugenia Martini) porque representa el proyecto al cual me sumé, y es la garantía de honestidad, transparencia y gestión".

De personalidad afable, accesible y diáfana, Gomis congenió a la perfección con Martini, a quien siempre le cedió protagonismo y confirió liderazgo, incluso ante logros propios, y no magros. En la adversidad, se expuso.

Un episodio puntual da cuenta de ello; Gomis encomendó a dos de sus subordinados que notificaran a deudores la obligación de cancelar compromisos tributarios asumidos con el Municipio. Los empleados, solicitaron viáticos y pago de transporte, pero nunca concretaron la notificación pertinente. Las deudas, que sumaban cerca de 2 millones de pesos, prescribieron –lo que le quita al Estado la posibilidad de exigir su cancelación-, y Gomis, obviando todo costo político, hizo público el episodio, y radicó una denuncia en el Tribunal de Contralor. "No pensé en el costo político, hice lo que tenía que hacer", confió a ANB, hace pocas semanas.

El órgano de control manejó las únicas dos investigaciones abiertas contra el Gobierno de Martini, que recayeron sobre el área de Hacienda. Una de ellas, la mencionada, y la segunda, recientemente cerrada, apuntaba a dirimir la responsabilidad del ex Director de Inspección General, Jorge Layana, en la habilitación irregular de los Paseos de Compras del Alto. La ausencia de una política clara por parte del Gobierno y de la cartera de Hacienda sobre la resolución de esa problemática, le provocó malos tragos al contador. Antes de la expulsión de Layana del Gobierno, el ex director de Inspección General disparó: "Creen que tienen políticas progresistas, pero nadie resuelve nada. No escuchan. No hay decisión política. En cambio, hay una situación de indefinición", en torno a la venta irregular callejera y los Paseos de Compras.

El contralor cerró la investigación de los Paseos por la paradójica antinomia en la política adoptada por el Gobierno, y derivó en un emplazamiento a Gomis para que retrotrajera una autorización de apertura provisoria que otorgó, hasta tanto exista un sustento normativo que permitiera su funcionamiento.

En un plano cercano, otro asunto, vinculado al trabajo informal auguraba serios conflictos sociales: la regulación de la venta ambulante. La política de "limpieza" de la calle Mitre de puesteros a través de la fuerza pública, presagiaba otro trago amargo para Gomis, en un contexto de fuertes reticencias sociales al mandato impuesto por el siempre agitador poder económico concentrado de la ciudad. En resumen, la medida vaticinaba un alto grado de malestar social.

El complejo escenario económico provincial y sus alicaídas finanzas, sumado al manifiesto distanciamiento entre los gobiernos de Weretilenck y Martini, también imprimieron incertidumbre al área municipal que todavía maneja Gomis. En efecto, a principios de enero de este año, se consolidó el atraso en unos 15 días en los desembolsos provinciales de la coparticipación. Los montos que el municipio recibía los últimos días de cada mes, se transfirieron el día 15 del mes siguiente. A eso se sumó la devaluación del peso ante el dólar y la consecuente presión de los proveedores del Estado municipal. Esa conjunción de factores, puso a prueba la capacidad financiera del Municipio en enero pasado, y obligó a la comuna a recurrir al descubierto del Banco Nación para poder cancelar los 16 millones -22 con los aportes- correspondientes a los sueldos de los municipales. Gomis reconoció que el Estado volvió a pagar intereses por utilizar la herramienta del descubierto, aunque el porcentaje es "mucho menor" al pagado durante las gestiones anteriores al Banco Patagonia, ex agente oficial municipal. Pero a diferencia de otras administraciones, el terreno para el complejo escenario que se presentó en enero estaba preparado y las arcas municipales soportaron el impacto.

Para el corto plazo, el contador recibido en la UBA tenía planes. Hace pocos días, anticipó a ANB que todos los convenios firmados por el destituido Intendente Omar Goye a través del sistema de compensaciones de pasivos y activos entre el Municipio y la Cooperativa de Electricidad Bariloche (CEB), se retrotraerían y constituirían "deudas para la CEB" en favor de la comuna.

Hoy, después de la transición que tendrá a Gomis todavía al frente de Hacienda por algunas semanas, el desafío de Martini será mantener el rumbo económico, evitar dilapidar lo construido –coagular la liquidez alcanzada-, y sostener las prioridades del gasto, en una ciudad en la que los propietarios del capital siempre disciplinaron con éxito al poder político hasta niveles de presión (y cesión) con "contraprestaciones", que derivaron en un correlato de inequidad y exclusión. En síntesis, interpelar al poder económico desde la política, adoptar una posición intervencionista sin concesiones, y fijar postura ideológica en la puja redistributiva de la renta, transitando a contramano de los intereses sectarios de los verdaderos dueños de la ciudad. Sin dudas, se trata de la mejor forma de generar confianza en la administración pública, evitar el descrédito, y ampliar la base de contribuyentes.

La cuestión aparenta ser económica, pero es estrictamente política.