Cajas negras y caja de Pandora | ANBariloche
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Cajas negras y caja de Pandora

Aunque los restos de fuselaje detectados por un satélite que están a la deriva en en aguas del Océano Indico correspondan al vuelo MH370 de Malaysia Airlines, el misterio sobre lo ocurrido a bordo del Boeing 777 seguirá sobrevolando la aviación comercial durante años.
23/03/2014 00:00 Hs.
Cajas negras y caja de Pandora
Cajas negras y caja de Pandora

Si se confirma que los supuestos restos de fuselaje de 26 metros pertenecen al avión desaparecido, el único enigma resuelto será que el Boeing 777 no está secuestrado en ningún aeropuerto, sino en el fondo del mar y que las 239 personas a bordo están muertas, con lo cual el caso se asemeja cada vez más al del vuelo 447 de Air France que en 2009 se estrelló en el Océano Atlántico mientras cubría la ruta Río de Janeiro-París. En aquel caso, se tardó 15 días en encontrar los restos, y dos años en rescatar las cajas negras que sólo emiten señales durante 30 días.

La normativa actual obliga a que los ULD (Underwater Locator Device, Localizador Subacuático) que llevan las cajas negras estén certificados para emitir señales de radio a 37,5 kilohercios durante 30 días para ser encontrados. Esas características se demostraron totalmente insuficientes en el caso del vuelo 447 de Air France que se estrelló el 1 de junio de 2009 en el Atlántico sur. Sus cajas negras fueron recuperadas el 2 de abril de 2011, 23 meses después del accidente, a unos 4.000 metros de profundidad.

Tras ese siniestro, la Oficina de Investigación y Análisis de la Aviación Civil francesa (BEA) recomendó tanto a la Organización Internacional de Aviación Civil (OACI, una agencia de la ONU) como a la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) que se aumentase a 90 días el tiempo durante el que el ULD debe transmitir y que la señal se emita a 8,8 kilohercios, lo que permite que se puedan localizar señales a más de 6.000 metros de profundidad. Pero la avaricia de las empresas pudo más y las modificaciones no se implementaron todavía. Las autoridades australianas han definido un área de búsqueda de 23.000 kilómetros cuadrados, con lo que pueden tardar más de dos meses (67 días) en peinar toda la zona para dar con las cajas negras.

Hasta que no se encuentren las cajas negras será imposible determinar las razones por las que la persona que estaba al mando del avión desconectó los principales sistema de comunicación del Boeing 777-200 y descendió hasta los 5.000 pies de altura. Fue una entre las muchas acciones que uno o ambos pilotos, voluntariamente o de forma forzada, realizaron para eludir los radares comerciales y evitar que se conociera hacia dónde se dirigían.

Nadie que no estuviera familiarizado con el avión podría haber desconectado el Sistema de Direccionamiento e Informe para Comunicaciones con la Aeronave (Acars en sus siglas en inglés), apagar el transpondedor y volar durante otras siete horas sin ser detectado. La participación de los pilotos ha cobrado fuerza en las últimas horas, llevando a decenas de agentes a buscar detalles sospechosos en las biografías de los miembros de la tripulación.

El capitán Zaharie Ahmad Shah, de 53 años y con 18.365 horas de vuelo, y el copiloto, el primer oficial Fariq Abdul Hamid, están en el centro de una investigación que el Gobierno de Malasia admite que incluye la posibilidad del suicidio. La teoría del suicidio, sin embargo, no explica por qué el piloto voló durante horas fuera de su ruta prevista entre Kuala Lumpur y Pekín o su empeño en hacer invisible el aparato. La opción de que los dos pilotos actuaran de acuerdo es considerada remota porque no solicitaron volar juntos y fueron elegidos al azar por Malaysia Airlines.

Los Estados Unidos, Rusia y China contribuyeron con sus satélites militares en la búsqueda del Boeing 777, desaparecidos sin dejar rastro con 239 personas a bordo. Aviones no tripulados estadounidenses también se han desviado de la guerra de Afganistán al rastreo, que ante la hipótesis de un posible ataque terrorista utilizando el avión como arma, se centró durante 12 días en las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central.

Ante la remota perspectiva de que el avión pudiera haber sido secuestrado y llevado a un lugar oculto, las autoridades israelíes se prepararon para enfrentar un posible ataque, según The Times of Israel. La defensa aérea del país hebreo fue puesta en alerta y a las aeronaves civiles que se acercan a su territorio se les pide que se identifiquen mucho antes de lo que requieren los protocolos normales, según ha puesto de manifiesto la televisión hebrea Channel 2 citada por The Times of Israel.

La investigación multinacional está analizando de cerca una serie de hipótesis sobre el cambio de ruta y el bloqueo de las comunicaciones:

-El contenido de la carga del avión: ¿contenía una cierta carga ilícita que habría dado a uno o más secuestradores un motivo para tomar el control del avión, obligarlo a aterrizar en un lugar remoto?

-Otra posibilidad en estudio es un ataque cibernético repentino en el avión. Estos métodos son lo suficientemente avanzados en estos días para controlar, navegar un avión grande de 75 metros de largo con una envergadura de 61 metros, como el Boeing 777, y aterrizar casi intacto en un lugar preestablecido.

Irán, con la asistencia de expertos de China , logró tomar el control y hacer aterrizar el avión no tripulado RQ -170 Sentinel, que era uno de los proyectos más secretos de Estados Unidos.

Por su parte, el ejército israelí tomó el control de un avión no tripulado iraní lanzado desde el Líbano por un equipo cibernético de la Guardia Revolucionaria iraní en octubre de 2012 .

Para disimular sus capacidades en guerra cibernética, Israel lanzó a rodar la noticia de que el avión no tripulado iraní fue derribado por sus aviones de combate.

Si el avión de Malasia fue capturado por este medio, los atacantes pueden haber tenido la intención de no ir hasta el final y se vieron obligados a pensar rápido y decidir cómo poner fin al episodio sin dejar pistas incriminatorias detrás de ellos. Estrellar el avión en un lugar remoto podría responder a esta necesidad. Ademas de las cajas negras, el caso encierra más enigmas que la caja de Pandora.