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Clima de época

La puja electoral desnuda ambiciones, alianzas y posturas. Tras el maquillaje, se expone el contenido ideológico de cada candidato. La débil memoria del electorado frente a los postulantes relanzados, juega una mala pasada. Todo por verse. El marco, dejando de lado todo localismo, lo sigue dando "estar o no estar" con el modelo nacional y popular. El poder económico en Bariloche, fiel a su estilo, teme por su suerte.
14/07/2013 00:00 Hs.
Clima de época
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El 1 de septiembre el electorado barilochense deberá volver a elegir Intendente. El escenario político, tras el cierre de inscripciones, plantea un Frente para la Victoria (FpV) resquebrajado, y seis candidatos. Se estima que el ganador de la contienda electoral, no contará con legitimidad emanada del caudal de votos, tal como le sucedió al removido Omar Goye, quien se impuso gracias al aporte de difusas colectoras.

Lo cierto es que esa clase de lecturas, poco incide en la exigua memoria del electorado, al que no le preocupa el aspecto cuantitativo del triunfo de un intendente; sino, llanamente, que las calles no tengan pozos.

El sentido común prima, marcando un claro déficit cualitativo. Lo cotidiano y lo visible en primera plana. Detrás, queda la justicia social y sobresalen las soluciones coyunturales, a cuestiones triviales.

La actual e interina Jefa Comunal, María Eugenia Martini, cuajó en ese esquema. Su primera medida, "limpiar el Centro Cívico" y manifestar que no se dejará "extorsionar" por grupos de trabajadores desocupados que reclamaban asistencia, perfilan a la mandataria cercana a la figura del ex Gobernador Carlos Soria, quien priorizó "el orden y la limpieza" en sus gestiones como intendente. A la mandataria local la unía con Soria una estrecha relación política, que hoy se refleja en el respaldo de sus hijos -María Emilia y Martín Soria- a su candidatura a la intendencia de Bariloche.

Pese a reiterados deslices ideológicos, y a ese mencionado perfil, Martini logró modificar el rumbo de su imagen y Gobierno. Con más asesores que ideas propias, Martini se plantó frente al empresariado local y dijo "una verdad a voces" en relación a los sobreprecios en algunos comercios de la ciudad, en comparación con otros de la región. Reclamó, incluso, "responsabilidad y conciencia" social empresaria, en relación a la fijación de los precios. Planteó, en esa línea, que algunos comerciantes y empresarios "mienten" en torno a los parámetros de la formación de precios, con la excusa del costo del transporte de la mercadería.

Según fuentes cercanas a la mandataria, la acusación al empresariado barilochense, fue "espontánea" y responde a su característica de "impulsiva". Si bien sus dichos iniciales no habrían sido planificados, la reiteración de la idea, y el "redoble de la apuesta", con frases como "no soy neutral" y "la verdad no ofende", sí fueron cuidadosamente planeados; en el plano ideológico y electoral.

Esas declaraciones, le valieron a Martini conocer en primera persona, la actitud reaccionaria del poder económico de Bariloche, que tantos gobernantes no supieron domar, y por el que fueron disciplinados, hecho que repercutió -entre otros factores- de manera directa en la actual crisis social que atraviesa a la ciudad.

Lo cierto es que Martini soportó los embates del empresariado local, porque tenía una carta bajo la manga. Para el mes de agosto, el gobierno de la transición prevé la instalación de un "Mercado Comunitario Móvil" y cuenta con el lugar para su instalación, la modalidad para implementarlo, y mercadería -frutas y verduras que provienen de el Alto Valle- para la puesta en marcha. Además, cuenta con la exitosa y reciente experiencia de venta de frutas y verduras "a precio justo".

A través de ese polémico pronunciamiento, sumado al intento de recuperación del Puerto San Carlos, la posible futura intervención del Estado Municipal en el servicio del transporte público, y el anhelado Mercado Comunitario -sobre el que Goye inició fallidas gestiones- el Gobierno interno intenta emparentar a Bariloche con algunos aspectos del "modelo nacional y popular", a través de políticas que trascenderán el interinato. Extrapolar e implantar a esta particular ciudad un conjunto de ideas que pivotean sobre la justicia social no es tarea sencilla, y los sectores más reaccionarios de la sociedad -incluyendo los medios de comunicación hegemónicos locales y nacionales- lo hicieron saber.

El diario Clarín publicó una nota titulada "Una candidata K se quejó de la inflación y salieron a cruzarla". En el artículo, se califica a Martini como "ultra K" y desdibuja el planteo a los empresarios locales por los precios. Se sustituye esa lectura clara, y reiterada por Martini, por una interpretación que vincula a los sobreprecios barilochenses con la "inflación" -palabra que nunca fue dicha por la funcionaria local-, negada una y otra vez por el Gobierno Nacional.

Sin dudas, si Martini comparó a Bariloche con otras localidades, para ejemplificar la suba de precios en esta ciudad y no en otra, no se trata de una consecuencia de la política económica del Gobierno central, sino de una realidad netamente local y privada. El Estado, en este caso, poco tuvo que ver con los históricos sobreprecios barilochenes, excepto en no regularlos o evitarlos.

En la nota de Clarín, se la cita a la diputada Nacional Silvina García Larraburu, quien, como fiel representante del sector más concentrado de la economía de la ciudad -a través de su propia convicción ideológica y su vínculo conyugal con uno de los más poderosos empresarios locales- contrarió el discurso oficialista y planteó la necesidad del "diálogo y el consenso" entre las partes. Y dijo: "Lo que menos necesitamos es dirimir las diferencias a través de la pelea". Frente a un Gobierno que con diversa suerte y motivación enfrentó y enfrenta a los poderes económico, político y judicial de la sociedad argentina, las palabras "diálogo y consenso" no desentontan con las frases impresas en Clarín.

Martini "defraudó con su descalificación", expuso "indignada" la Cámara de Comercio local, por las acusaciones de la mandataria. "Estas agresiones, lejos de contribuir a unir a la sociedad barilochense, generan división", manifestaron los empresarios. Y es ése el objetivo a lograr, la división del poder económico y de un Estado regulador y fiscalizador. Y para clarificar aún más a los actores, intereses e intenciones, la Cámara de Comercio sostuvo: "Sentimos estas declaraciones como un puñal por la espalda".

El establishment busca mantener el status quo y el medio pelo barilochense brinda su pleno apoyo. La idea de intervensionismo sobrevuela, y el temor del poder económico local se vuelve tangible.

En contraposición con lo expuesto, Martini flaqueó en su mayor preocupación: su imagen. La mandataria confunde candidatura y gestión, y apela a los actos de Gobierno como ejes de campaña.

Si bien la normativa local no lo impide, en términos éticos, la Jefa Comunal interina cedió ante la tentación de utilizar los actos de Gobierno como ejes de campaña de su candidatura a la Intendencia de Bariloche, de cara a los comicios del 1 de septiembre. Para hacerlo, habilitó una página en Facebook denominada "Maru Martini Intendenta", en la que se la promociona como candidata, pero también se difunden sus actos de Gobierno. Así las cosas, la mandataria transgredió algunos códigos éticos, ya en plena campaña electoral.

En rigor, el Código Electoral Municipal no impide promocionar los actos de Gobierno con el fin de cooptar votos, durante la campaña electoral. No obstante, en estos casos, la ética entra en juego -como instrumento de suma o resta de sufragios- y desde esa óptica, la Intendenta interina, quedó en jaque.

Puntalmente, en la página se explicita: "Maru Martini y su equipo está trabajando para mejorar la realidad de todos los barilochenses". La página, fue creada en Facebook, exactamente el día que inició el período de campañas electorales, el pasado 2 de julio. Entre los ideólogos de esa plataforma en Interntet, se encuentran el ex jefe de campaña y posterior funcionario de Goye; un periodista y ex prensa de César Barbeito; y un militante peronista, que también formó parte de la breve gestión Goye. Estas participaciones y la falta de distancia entre gestión y campaña, son una marca que recuerda la cercanía de la Intendenta interina con el revocado jefe comunal.

El oficialismo prevé para la semana próxima la inauguración de un nuevo local y el lanzamiento de la plataforma de Gobierno de Martini, quien cuenta con el respaldo de la gran mayoría de las agrupaciones peronistas (Kolina, Nuevo encuentro, La Cámpora, Movimiento Evita, Corriente Federal -de Osvaldo Nemirovsci-, Causa Nacional y Popular, Miles y Nuevo encuentro), y del Partidio Comunista, entre otras fuerzas que integran en FpV.

Oportunamente, Martini manifestó a ANB que no se tomaría licencia en la gestión interina para la campaña, ante el cuestionamiento de otros candidatos. Evaluó, en ese sentido, que suspender su gestión en la transición es un acto "irresponsable e inconveniente", considerando "la situación (de debilidad) institucional que atraviesa la ciudad".

Por su parte y como contrapartida al exceso promocional de Martini, el concejal Carlos Valeri, tomó la determinación -tildada de "demagógica" por algunos de sus contendientes- de, ante ese escenario, anunciar que se tomará licencia en el Deliberante, a partir del 1 de agosto, para concentrarse en el proselitismo que preludia las elecciones.

Valeri corre con una ventaja: esgrimirá su "coherencia" en su intento por llegar a la intendencia, a pesar de las presiones que recibió para "bajarse" y aceptar cargos de importancia como la Diputación Nacional -que le habría ofrecido el senador nacional, Miguel Pichetto- y hasta la Defensoría del Pueblo de Río Negro.

El escenario electoral de cara a los comicios del 1 de septiembre, plantea una división -aunque también algunos contrincantes evitan pronunciamientos claros- entre los candidatos pro Gobierno Nacional y los anti K. Entre los opositores a CFK, se encuentran el legislador provincial, Claudio Lueiro (PPR) -quien dilató hasta último momento el anuncio de su candidatura-, y el radical Hugo Castañón.

Lueiro viene de una larga alianza con el radicalismo provincial, sostenida incluso cuando el ex Gobernador Miguel Saiz adscribió convencido a la Concertación Plural impulsada por Néstor Kirchner. Al calor del poder, el kirchnerismo no fue obstáculo para los acuerdos del PPR con la UCR, que permitieron al partido provincial ubicar varios funcionarios en la estructura de Gobierno provincial. La percepción de un desgranamiento del poder kirchnerista, y la necesidad de mantener espacio de poder, llevan al PPR ahora a sellar alianzas con lo más rancio de la política nacional: el PRO de Macri que busca convertirse en el espacio donde converja el movimiento anti K. Con esa premisa, el PPR firmó acuerdos provinciales con el Peronismo Federal -que impulsa al procesado Ovidio Zúñiga como Senador-, y en el ámbito local se ofrece como alternativa al modelo nacional.

En el caso de Castañón, en el comienzo de la gestión Saiz también aceptó acríticamente los alineamientos con la Nación, aunque es necesario reconocerle que, una vez en su banca de Diputado, se encolumnó entre los más férreos opositores al poder K. Paradójicamente, entre sus aliados locales participa un manifiesto defensor del "modelo nacional y popular": Darío Barriga, quien fue presentado como futuro secretario de Hacienda.

En el caso del candidato a intendente por Frente Social del Pueblo, Gustavo Gennuso, la linea divisoria se vuelve más difusa. Si bien en rasgos generales, tiene coincidencias con algunos lineamientos del Gobierno Nacional, en más de una oportunidad, aludió al respeto por la "la autonomía municipal" y a evitar "las irrupciones de Provincia y Nación" en el escenario político local.

En ese sentido, entendió que la puja entre la Provincia y el Municipio por la entrega paralela de garrafas, "le quitó poder y legitimidad al Gobierno interno". Con un fuerte costado social y una figura basada en la transparencia y honestidad, Gennuso, conquistó a un sector del electorado de la clase media de la ciudad y vecinos de los barrios, que más lo recuerdan por su gestión al frente de la Fundación Gente Nueva que por su difuso paso por el Instituto Municipal de Tierras y Viviendas, durante la gestión Goye.

Un nuevo período en ese cargo le fue ofrecido por el Gobierno de la transición, para desestimar su candidatura a la intendencia. Pero rechazó el convite para construir su propia alternativa.

Adolfo Fourés, finalmente, entremezcla en su mensaje la necesidad de fortalecer al Estado municipal y apelar a la emotividad del electorado mostrándose como heredero del último gran fenómeno electoral que tuvo la ciudad: Alberto Icare. Explicita su plataforma de Gobierno en su página de Facebook, recorre barrios, y critica "por izquierda" al interinato de Martini. El candidato de SUR aseguró a medios locales, que aportará un Estado fuerte en materia de enfrentamiento con el poder económico (haciendo eje en la recaudación tributaria), y promociona los seis años de experiencia en el Ejecutivo Municipal, durante la gestión Icare.

Lo cierto es que todos lo postulantes a la intendencia, ejercieron la función pública. No hay sorpresas en las propuestas para la contienda del 1 de septiembre. Si bien las motivaciones del voto siempre resultan una incógnita, ante una degradada institucionalidad municipal, el dilema del electorado podría girar en torno a ratificar o castigar el proceso con el que se llegó al referéndum popular, con una gestión interina de 7 meses como parámetro.