Laguna Los Juncos
Sin flamencos en Los Juncos: la laguna volvió a llenarse, pero las aves no regresan
La Reserva de Vida Silvestre Laguna Los Juncos, ubicada a unos 32 kilómetros de Bariloche, volvió a tener agua tras las últimas lluvias y nevadas. Sin embargo, los flamencos y otras aves acuáticas que solían frecuentarla no han regresado. Así lo planteó Lorenzo Sympson, de la Sociedad Naturalista Andino Patagónica (SNAP), en una entrevista con ANB, donde llamó la atención sobre el deterioro ambiental del lugar
Según explicó Sympson, la expectativa de los naturalistas era que las aves retomaran su ruta habitual: “normalmente cuando apenas se llena un poco, los flamencos ya lo tienen en su ruta y lo usan”. Esta vez, no ocurrió. Si bien reconoció el peso del calentamiento global y de la sequía de varios años, señaló que el problema fundamental es otro: el pastoreo de ovejas dentro de la reserva.
El predio pertenece a la estancia San Ramón, que en 1985 firmó un convenio con la ONG Lihué para crear una reserva faunística natural, orientada a proteger la fauna y a garantizar el uso público. Con ese fin se instalaron carteles que piden no molestar a las aves ni ingresar con mascotas, y se construyó un observatorio de aves.
De acuerdo con el entrevistado, un poblador que vive dentro del predio de la estación del ferrocarril fue apropiándose gradualmente del territorio. Usa la zona para pastorear sus ovejas y la recorre en moto con un grupo numeroso de perros para arrearlas. Sympson indicó que ya había ovejas en el lugar desde 2003 y que la cantidad fue creciendo con los años. Según los recuentos realizados por la entidad, el poblador mantiene unas 200 ovejas, que pastan tanto en la reserva como en terrenos de la vía férrea.
Un “arenal total” al este de la laguna
El efecto sobre el ambiente es visible. Sympson explicó que, cuando hay agua, brota pasto que sirve de alimento y refugio para las aves, pero las ovejas lo consumen de inmediato. “Con los años de uso de las ovejas, eso se ha transformado prácticamente en un desierto al este de la laguna. Es un arenal total, con sobrepastoreo constante”, describió.
Entre las especies que antes anidaban en el lugar mencionó todas las variedades de patos, flamencos, cisnes de cuello negro, garzas brujas, junqueros y el siete colores, además de extensos juncales que, según dijo, fueron afectados por la sequía y luego por el pastoreo.
El referente de la SNAP sostuvo que se trata de una situación ilegal, ya que los animales pastan en propiedad privada de la estancia, dentro de una reserva natural y sobre el trayecto del tren. Además, indicó que el poblador colocó carteles que prohíben el ingreso a la reserva, algo “totalmente contradictorio” con su idea original, y que intentó echar a visitantes que iban a tomar mate o a pasar el día, como se hacía tradicionalmente. Incluso hubo denuncias policiales por estos episodios.
Consultado sobre el diálogo con el poblador, Sympson contó que este afirma tener una relación con los pueblos originarios y un permiso verbal de antiguos administradores de la estancia. Los últimos administradores, con quienes la SNAP mantiene contacto, aseguraron que nunca otorgaron autorización alguna, ni escrita ni verbal. Los intentos de conversación, añadió, terminaron con una actitud agresiva de su parte.
La SNAP ya se contactó con las autoridades provinciales, aunque Sympson reconoció que “estas cosas son lentas” y que los cambios de gestión suelen afectar la continuidad de las políticas ambientales. La entidad insistirá ante la Dirección de Fauna de la provincia y ante los responsables del ferrocarril, y mencionó la existencia de accidentes en las vías por animales sueltos en otros sectores. Aclaró que prefieren evitar instancias judiciales, pero no las descartan.
Sympson subrayó además el potencial de la observación de aves como actividad en crecimiento en la Patagonia, que se desaprovecha ante una situación tan irregular. En las próximas semanas, integrantes de la sociedad viajarán por la ruta 23 hacia la costa para visitar grandes lagunas que estuvieron secas durante años y que ahora se habrían llenado, con el objetivo de constatar qué fauna regresó.
Un antecedente conflictivo
En enero de 2025, se registraron constantes conflictos generados por un poblador local de apellido Millapi, quien se ha apropiado de manera irregular del predio de la laguna Los Juncos ubicado en la Estancia San Ramón. Este individuo utilizó el área protegida como corral para sus ovejas y amenaza o insulta constantemente a los visitantes, incluyendo a miembros de los Clubes de Observadores de Aves. Debido a esta situación de violencia, los proyectos de conservación ambiental han quedado completamente truncos a pesar del consentimiento de los propietarios originales. Ante la gravedad de los hechos, la Estancia San Ramón y las organizaciones afectadas reunieron más de diez denuncias policiales para iniciar acciones legales.