Sistema B
Futuros sostenibles: Empresarios de todo el país se reúnen en Bariloche para pensar el desarrollo de triple impacto
Este martes comenzó en el Salón Tehuelche del Hotel Inacayal “Futuros Sostenibles RN”, un encuentro multisectorial organizado por la Agencia de Desarrollo Económico de Río Negro (ADERN) y Sistema B Argentina. La jornada, que comenzó a las 9 de la mañana, busca analizar el presente productivo de la provincia y construir una hoja de ruta que integre la sostenibilidad y el triple impacto (económico, social y ambiental) como motor de desarrollo.
Está dirigida a líderes de MiPyMEs rionegrinas de distintos sectores, en especial a quienes ocupan roles de dirección, gestión, innovación, producción o sustentabilidad. Participan además referentes de Sistema B y empresarios del Círculo de Impacto, una red de compañías de todo el país que promueve esta mirada.
El encuentro se apoya en un dato concreto: Río Negro duplicó en un año la cantidad de Empresas B Certificadas, que pasaron de 10 a 19, y se ubicó como la quinta jurisdicción del país con más Empresas B de origen, detrás de la Ciudad de Buenos Aires (132), la provincia de Buenos Aires (101), Córdoba (29) y Mendoza (21). El salto fue resultado del Programa de Aceleración B, que ADERN desarrolló junto con la Secretaría de Energía provincial y Sistema B. Comenzó en agosto de 2025 y combinó herramientas de medición, capacitación y asistencia técnica para acompañar a las empresas en la transición hacia modelos de triple impacto.
“Si no, no hay futuro”
En diálogo con ANB, Marina Arias, directora ejecutiva de Sistema B, explicó el sentido del encuentro: “Hacemos este tipo de encuentros para pensar el futuro y el desarrollo sostenible, porque si no, no hay futuro. Nos parece importante poner en el centro a las empresas que desarrollan productos y servicios que ponen a las personas y al planeta en el centro, y que generan las soluciones que necesitamos desde el sector privado”.
Sobre el trabajo conjunto con la agencia provincial, destacó que el programa de aceleración “muestra la apuesta de la provincia” y que la duplicación de empresas certificadas evidencia “la intención de la provincia, pero también cómo colaboran estas empresas con el desarrollo productivo local”. Hoy son 20 las Empresas B rionegrinas: 10 ya estaban certificadas, sobre todo en Bariloche, y otras 10 se sumaron a partir de la política pública. En el país hay 356.
Arias explicó que la certificación B se diferencia de otros sellos porque “no certifica un proceso o un producto en particular, sino un 360 de la empresa”. “Una empresa ya genera toda la parte económica y si gana o pierde lo entendemos por un balance, pero es muy difícil entender el impacto socioambiental. La evaluación de impacto B mide el impacto en todas sus aristas: los trabajadores, el ambiente, cómo incide en la sociedad desde su modelo de negocio”, detalló. Según la directiva, estos estándares globales fortalecen a la empresa por dentro y la ubican “en un lugar privilegiado en un contexto global cada vez más exigente”.
Consultada por el contexto económico, afirmó que Argentina es el país de la región que más creció en certificaciones, pese a las dificultades de la macro y la microeconomía. “Es un camino no solamente posible, sino necesario”, sostuvo. Y dio un ejemplo: “Si vivo del cultivo de la tierra y no soy sostenible o regenerativo con mi suelo, lo más probable es que me quede sin negocio. Lo mismo vale para las personas, la comunidad, los clientes y los proveedores”. También señaló que la certificación ayuda a prepararse para exportar y que prende con más rapidez en empresas ligadas al territorio, como las del turismo sostenible en Bariloche. “El nuevo nicho de mercado son los negocios de solución”, planteó.
Sobre los requisitos, aclaró que el proceso depende de cada empresa. La herramienta de evaluación es gratuita y abierta en la web de Sistema B, se adapta al tamaño, la industria y el país, y se organiza en siete verticales. Las empresas que ya cuentan con certificaciones como las ISO suelen llegar más preparadas en documentación y procesos. En otros aspectos, como equidad de género o diversidad, muchas hacen las cosas pero no tienen formalizado el proceso. “La mayoría de las veces no es un tema de costos, es un tema de punto de vista: la respuesta habitual es ‘nunca me lo pregunté’”, señaló. Hoy hay 11.600 empresas B en el mundo.
“Es un cambio cultural interno”
Desde el sector empresario, Federico Dal Farra, gerente general de Coripa S.A., Empresa B, y miembro del Círculo de Impacto, destacó el valor de los encuentros presenciales. El círculo reúne a unos 20 o 30 empresarios, desde pymes hasta grandes compañías como Danone o Natura, y realiza dos viajes al año: el primero fue en San Juan y el segundo, en Bariloche. “Este tipo de viajes fortalece lazos, compañerismo y relacionamiento entre empresas. Conocer empresas del movimiento B aporta miradas distintas y, a la larga, puede ser fuente de contactos y negocios futuros”, explicó.
Según contó, el espacio funciona también como ámbito de capacitación: se invita a referentes de distintos temas y se visitan empresas del círculo para ver cómo aplican, por ejemplo, las compras con impacto. “Son cuestiones prácticas que bajan los ideales a la realidad del día a día empresarial”, resumió.
Dal Farra remarcó el contexto productivo de Río Negro, con fuerte actividad en gas y petróleo, y valoró que el gobierno promueva estos espacios. Sobre Bariloche, señaló que “siempre ha sido muy abierta y emblemática en la aceptación de estos movimientos” y que es clave en capital humano, formación y servicios, ante la demanda de personal capacitado que genera el boom productivo de la provincia.
Para el empresario, la certificación B “va más allá del sello formal y promueve un cambio cultural interno”. Su proceso, dijo, ayuda a ordenar a las empresas más chicas y a definir una identidad y un propósito que los empleados asumen como propios, lo que da un equipo más motivado y alineado. Hacia afuera, genera un diferencial: “En sectores con altas barreras de entrada, o en relaciones con grandes compañías como YPF, ayuda a la hora de presentarse en licitaciones, incluso en la minería, donde contar con certificaciones de impacto otorga un plus en la evaluación de ofertas”.
Frente a la incertidumbre económica, concluyó que mantener una visión de largo plazo es fundamental: “Contar con un propósito claro evita depender únicamente del día a día”.