Neuquén

Cierra un histórico supermercado de Neuquén y hay incertidumbre por el futuro de 22 trabajadores

La empresa comunicó la decisión al sindicato, pero los empleados todavía esperan una notificación formal y precisiones sobre las indemnizaciones.

El cierre de un supermercado en Neuquén dejará a 22 trabajadores frente a un escenario de incertidumbre laboral. Aunque la fecha de cierre ya fue comunicada al sindicato, todavía no hay precisiones oficiales sobre cómo se instrumentará la medida ni cuándo se conocerán las liquidaciones correspondientes. Mientras tanto, los empleados continúan trabajando con normalidad.

El establecimiento de la cadena Vea tiene previsto cerrar sus puertas el próximo 31 de octubre. La novedad fue transmitida telefónicamente a la dirigencia del Centro de Empleados de Comercio (CEC), pero hasta este lunes la empresa todavía no había notificado formalmente a su personal ni enviado la documentación necesaria para revisar los pagos que corresponden ante la finalización de los contratos laborales.

La situación fue expuesta durante una conferencia de prensa por el secretario general del gremio, Ramón “Colo” Fernández, quien explicó que la comunicación llegó desde el área de Recursos Humanos de la compañía. Según detalló, los trabajadores permanecen en sus puestos a la espera de respuestas concretas sobre su futuro.

De acuerdo con lo informado por el dirigente sindical, la empresa atribuyó la decisión a una combinación de dificultades económicas. Entre los motivos mencionados aparecen las diferencias en la negociación del alquiler del inmueble y la caída de las ventas, dos factores que complicarían la continuidad de la sucursal.

Fernández relacionó el cierre con el contexto que atraviesa el comercio, marcado por una menor demanda y dificultades para sostener la actividad. “La situación no da para más”, sostuvo al referirse a los argumentos que recibió el sindicato.

La imposibilidad de alcanzar un acuerdo por el alquiler habría sido uno de los puntos centrales en la decisión empresarial. A esto se sumaría la retracción del consumo, que afecta a distintos rubros comerciales y repercute en el movimiento de los supermercados.

De todos modos, el gremio todavía espera conocer los detalles formales de la medida para determinar cómo se desarrollará el proceso y cuáles serán las condiciones planteadas para los empleados.

Supermercado Vea, Neuquén.

 

Hay trabajadores con hasta 20 años de antigüedad

Uno de los aspectos que más preocupa al sindicato es la situación de las 22 personas que trabajan en el establecimiento. Según precisó Fernández, entre los empleados hay personas con antigüedades que van desde un año hasta dos décadas.

La pérdida de un puesto de trabajo representa un impacto diferente para cada trabajador, pero la incertidumbre crece especialmente entre quienes llevan muchos años en la empresa y construyeron allí buena parte de su trayectoria laboral.

“De golpe y porrazo te quedás sin empleo”, expresó el titular del CEC al describir las consecuencias que puede tener el cierre para quienes ahora deberán afrontar la posibilidad de quedarse sin su principal fuente de ingresos.

Además de la preocupación por la continuidad laboral, los empleados necesitan saber cómo se calcularán y cuándo se abonarán las liquidaciones correspondientes. Por ese motivo, el sindicato solicitó a la compañía que remita la documentación para analizar los montos y comprobar que se respeten las obligaciones laborales.

“La primera preocupación que tienen es cómo les van a pagar. Hemos pedido a la empresa que nos mande las liquidaciones”, explicó Fernández.

Hasta el momento, el gremio no recibió esa documentación. Tampoco cuenta con una notificación fehaciente que formalice el cierre, por lo que todavía faltan definiciones sobre los pasos que seguirá la compañía.

La noticia fue dada por teléfono al Centro de Empleados de Comercio.

 

Qué puede pasar con los empleados

Frente a este escenario, el Centro de Empleados de Comercio aseguró que su prioridad es intentar que la decisión pueda revertirse, siempre que exista alguna alternativa para mantener los puestos de trabajo. El sindicato busca conocer si hay posibilidades de continuidad para la sucursal o alguna otra salida que permita evitar la pérdida de las fuentes laborales.

Sin embargo, si la empresa mantiene su decisión de cerrar el 31 de octubre, el gremio anticipó que se concentrará en controlar que se cumplan los derechos de los trabajadores. En ese caso, la revisión de las liquidaciones será una instancia clave para verificar que los importes se ajusten a la normativa laboral vigente y contemplen los conceptos que correspondan en cada situación.

Por ahora, no se anunciaron medidas de fuerza. Los empleados continúan cumpliendo sus tareas habituales mientras esperan una comunicación oficial que permita conocer con mayor claridad qué ocurrirá en los próximos días.

La falta de documentación también impide establecer con precisión cuándo se realizarán los pagos y bajo qué condiciones se instrumentará la desvinculación del personal, en caso de que el cierre se concrete tal como fue anticipado.

“Nuestro deber, en principio, es ver si la situación puede cambiar y, si no, que la gente cobre todo lo establecido”, afirmó Fernández.

Las primeras señales que alertaron a los empleados

En Neuquén, las sospechas sobre posibles cambios comenzaron antes de que se conociera la fecha prevista para el cierre. Según relató Fernández, los trabajadores observaron que la empresa había indicado que llegaría menos mercadería al establecimiento.

Esa modificación generó preocupación entre el personal, que empezó a preguntarse si podía haber novedades sobre la continuidad de la sucursal. La comunicación telefónica recibida por el sindicato terminó de encender las alarmas, aunque todavía no se tradujo en una notificación formal dirigida a los empleados.

Con el 31 de octubre como fecha prevista para el cierre, los próximos días serán determinantes para conocer cómo avanzará la situación. El sindicato espera que la empresa entregue la documentación solicitada y precise las condiciones en las que se realizará el proceso.

Mientras tanto, los 22 trabajadores siguen en sus puestos, sin certezas sobre su continuidad laboral y a la espera de respuestas sobre sus indemnizaciones. La prioridad del gremio será buscar una alternativa que permita sostener los empleos y, si eso no fuera posible, garantizar que cada trabajador reciba lo que le corresponde.

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