Neuquén
Investigan qué pasó con casi 100 autos que debían ser compactados y terminaron como repuestos
Una investigación judicial busca determinar qué ocurrió con alrededor de un centenar de vehículos que habían sido secuestrados y destinados a compactación, pero que, según la principal hipótesis, habrían terminado desarmados y con sus partes incorporadas al circuito comercial de autopartes.
La pesquisa está a cargo del fiscal del caso Diego Azcarate, de la Fiscalía de Asignación de Casos, y tuvo un primer despliegue con siete allanamientos realizados en desarmaderos y domicilios particulares. Durante los procedimientos fueron secuestrados teléfonos celulares, computadoras y documentación que ahora será analizada por los investigadores.
La investigación comenzó a partir de una situación que llamó la atención de los investigadores: un vehículo que debía permanecer bajo resguardo policial no estaba en el lugar donde tenía que encontrarse y, al mismo tiempo, algunas de sus partes aparecían ofrecidas a la venta a través de Marketplace.
Los autos salían de la División Tránsito
La sospecha apunta a una maniobra que habría comenzado en el predio de la Dirección de Tránsito de Neuquén, ubicado en calle Río Colorado 350, en el límite entre Neuquén y Plottier.
En ese lugar permanecían vehículos secuestrados por diferentes motivos, entre ellos automóviles vinculados con causas judiciales o retenidos por infracciones contravencionales. Algunos de esos vehículos habían sido destinados a compactación.
De acuerdo con la hipótesis que analiza la Fiscalía, un comerciante que contaba con una máquina compactadora retiraba vehículos del predio con el supuesto objetivo de trasladarlos para su destrucción. Sin embargo, los investigadores establecieron que no contaba con una autorización judicial para retirar esos automóviles.
Además, la División Tránsito Neuquén no tenía un convenio ni un contrato con el comerciante investigado. Por ese motivo, la Fiscalía intenta determinar cómo se autorizaba el ingreso al predio, quién permitía la salida de los vehículos y qué controles existían sobre el destino que tenían una vez retirados.
Dos policías y un comerciante bajo sospecha
En principio, la investigación apunta a tres personas: dos efectivos de la División Tránsito de la Policía del Neuquén y un comerciante vinculado con la compactación de vehículos. La principal hipótesis sostiene que los automóviles que debían ser destruidos habrían sido retirados de manera irregular y que sus partes posteriormente ingresaban al circuito comercial de los desarmaderos.
Los investigadores sospechan que los dos policías habrían facilitado el acceso al predio y el retiro de los vehículos. Ahora buscan establecer cuál fue la intervención concreta de cada uno y si existió un mecanismo organizado para seleccionar y sacar los automóviles.
En paralelo, Asuntos Internos de la Policía provincial inició actuaciones para determinar si existieron irregularidades o participación de efectivos de la fuerza en el procedimiento investigado.
Las sospechas, por el momento, no apuntan directamente a los desarmaderos que recibieron las autopartes. De acuerdo con las fuentes judiciales consultadas, esos comercios funcionarían aparentemente de manera legal y habrían recibido las piezas confiando en que los vehículos habían sido retirados de la Policía de manera legítima.
El dato que surgió de Marketplace
Una de las claves para avanzar con la investigación habría sido una publicación realizada en Facebook Marketplace. Allí aparecieron ofrecidas partes correspondientes a un vehículo que, según la pesquisa, debía encontrarse bajo resguardo policial.
A partir de esa situación, los investigadores comenzaron a reconstruir el recorrido que habían seguido los vehículos y sus piezas. La pesquisa busca determinar si se trató de casos aislados o si existió una maniobra sostenida en el tiempo, con distintos vehículos retirados del predio de Tránsito y posteriormente desarmados para comercializar sus partes.
Uno de los principales interrogantes es precisamente cuántos automóviles fueron retirados de esa manera y qué cantidad de autopartes terminó en el mercado.
Siete allanamientos y celulares bajo análisis
Los siete allanamientos se realizaron en el marco de esta investigación y alcanzaron desarmaderos que habían aparecido vinculados con la comercialización de las autopartes, además de domicilios particulares relacionados con las personas que están bajo sospecha.
Los investigadores secuestraron teléfonos celulares, computadoras y documentación. El material será sometido a análisis para intentar reconstruir las comunicaciones entre las personas involucradas, los movimientos de los vehículos y las operaciones vinculadas con las piezas.
Los teléfonos y las computadoras podrían aportar información sobre la coordinación de los retiros, las conversaciones entre los sospechosos y eventuales publicaciones o ventas de autopartes.
La Fiscalía también buscará reconstruir el recorrido de cada vehículo que fue retirado de la Dirección de Tránsito y establecer qué ocurrió después con esos automóviles.
La investigación recién comienza
La causa deberá determinar ahora si los vehículos efectivamente destinados a compactación fueron retirados de manera irregular, quiénes participaron de esas maniobras y cuál fue el destino final de las unidades.
También se intentará establecer si las autopartes fueron comercializadas directamente por las personas investigadas o si ingresaron a través de desarmaderos que desconocían su procedencia.
Otro de los puntos que deberá esclarecerse es el mecanismo utilizado para retirar los automóviles de un predio bajo la órbita de la Policía del Neuquén y por qué esos movimientos no fueron detectados antes.
Con los elementos secuestrados durante los siete allanamientos, la Fiscalía buscará ahora reconstruir la operatoria y determinar el número de vehículos involucrados. La investigación apunta a establecer si detrás de la supuesta compactación existió en realidad un circuito de desarme y venta de autopartes.