Proyecciones
Las producciones locales protagonizaron el primer día del Festival Audiovisual Bariloche
Después de un año de espera, el Festival Audiovisual Bariloche vivió su primera jornada, y la respuesta del público confirmó por qué se trata de una de las propuestas más esperadas de la ciudad: cine de calidad, libre y gratuito, que además invita a pensar.
El primer día tuvo un condimento bien barilochense, y la respuesta del público elevó la vara para lo que viene. Después de cada proyección se armaron debates nutridos sobre lo que se acababa de ver: no eran solo películas, eran disparadores de conversaciones sobre temas que atraviesan a la comunidad desde lo social y lo cultural. La salud mental, por ejemplo, es hoy más que nunca un tema que se pone en la mesa día a día, y el festival no le esquivó a la discusión.
Antes de que se apagaran las luces, hubo una breve ceremonia de inicio a cargo de Diego Carriqueo, director del FAB; Francisco Huisman, asistente de dirección; y Laura Linares y José Ludovico, del equipo de programación, quienes dieron inicio al festival antes de que se proyectara Viaje de locos, donde también tomó la palabra Mirta Elvira, su directora. Cabe recordar que la apertura oficial del festival será recién este miércoles 23 en La Baita, con la función especial de la película invitada El partido, de Juan Cabral y Santiago Franco, así que lo del lunes fue apenas el primer capítulo de una semana que recién arranca.
La 14ª edición del festival, que se extiende hasta el sábado 27 de septiembre, además de ponderar el cine patagónico, reafirma su carácter internacional con Uruguay como país invitado y producciones de Argentina, Chile y distintos países de Latinoamérica. El evento es organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Provincia de Río Negro, con el apoyo del Consejo Federal de Inversiones y el INCAA.
Viaje de locos abrió la tarde a sala llena
La primera función fue alrededor de las 17.30 horas, con Viaje de locos, un documental de 63 minutos dentro del ciclo Foco: Hecho en Patagonia, que sigue a un grupo de personas que viaja a Valparaíso para participar de una conferencia sobre salud mental. La sala se llenó de punta a punta, y lo que se vio después de los créditos finales confirmó el clima de la tarde: aplausos largos, abrazos entre el equipo y el público acercándose a saludar a la directora.
Apenas terminada la función, Mirta Elvira dialogó con el FAB, todavía atravesada por la emoción del recibimiento. "Estoy muy emocionada porque no es lo mismo ver el documental en otro contexto que acá en el FAB, con los protagonistas, con toda la gente, con los técnicos, con todo el equipo que participó en este documental", contó la directora. Y agregó: "Acabamos de terminar de ver el documental y estoy recibiendo todo el cariño y las devoluciones, y la verdad es que es demasiado. Es muy fuerte". Sobre la respuesta de la sala, remarcó algo que pocas películas logran: "El documental emociona, pero al mismo tiempo tiene humor, entonces la gente se ríe y llora. Eso es un montón para una película".
Elvira también recordó el paso de su proyecto por el PEC del festival el año pasado, al que definió como un envión clave para terminar de armar la película. "El PEC me parece a mí que es como una motivación muy grande, porque primero compartís la idea con un montón de colegas, te llevás insumos para pensar y tenés la apoyatura de un festival y de jurados que te hacen devoluciones", explicó. "Yo estuve muy abierta a las devoluciones que me hicieron y las tomé, y trabajé muy duro junto a Mariano Benito en todo eso, y Elena Benito, tomando esas devoluciones y encontrándole el camino a todo ese material que teníamos".
Consultada sobre qué tiene de patagónico su película, más allá del lugar de filmación, fue contundente: "Tiene muchísimo de Patagonia porque la película muestra la reforma de salud mental que, este año, cumplimos 35 años de la ley 2440 de desmanicomialización, la herramienta que nos permitió que estas personas puedan vivir en un contexto de libertad a pesar de tener un padecimiento mental severo". Y cerró con una invitación abierta a sumarse al festival: "El FAB es uno de los eventos más importantes que tiene Bariloche, y yo aprovecharía esta instancia, esta semana, para ver todas las películas, desde la tarde temprano hasta la noche, porque se van a proyectar películas que uno no puede encontrar en plataformas comunes o habitualmente en otras salas de cine. Este es el lugar para venir y para aprovechar".
Cortos, identidad y música: así siguió la noche
A las 19.30 horas llegó el turno de dos cortometrajes invitados, también con la sala a pleno. Primero se proyectó La montaña desde la ventana, de Sebastián Oscar Fuentes, un documental producido por la Fundación San José Obrero que acompaña al proyecto "Vamos a la Montaña" en una salida al Refugio López junto a vecinos de barrios populares que nunca antes habían pisado la montaña.
El corto pone sobre la mesa una pregunta incómoda: si el cerro es de todos, como se dice tantas veces en Bariloche, ¿por qué hay jóvenes que crecieron a metros de la cordillera y jamás llegaron a subirla? A través de los testimonios de los propios protagonistas, del proyecto y de un guía, la película muestra cómo una brecha económica, social y cultural empieza a cruzarse, paso a paso, cerro arriba, y deja instalado el debate sobre el acceso real —no solo simbólico— a la montaña.