CERRO CATEDRAL
La montaña de todos: Painamal en Catedral pone en foco el acceso, la participación y la pertenencia
En una ciudad cuya identidad está profundamente ligada a la montaña, una jornada compartida entre Catedral Alta Patagonia y el Centro Educativo Terapéutico Painamal permitió abrir una conversación que va más allá de una salida recreativa: qué significa que un lugar que forma parte de la vida de Bariloche pueda ser vivido, disfrutado y sentido como propio por todas las personas.
Bariloche se construyó alrededor de la montaña. Es parte de su paisaje, de su economía, de su actividad turística, de su cultura y también de las experiencias que atraviesan a quienes viven en la ciudad. Sin embargo, formar parte de una comunidad no garantiza que todas las personas puedan acceder de la misma manera a los espacios que la representan.
Para las personas con discapacidad, las barreras pueden aparecer mucho antes de llegar a un lugar y continuar una vez allí. Pueden ser físicas o arquitectónicas, pero también estar relacionadas con el transporte, la información, los apoyos disponibles, las condiciones económicas, las formas de trato o la posibilidad concreta de participar. En Bariloche, estas dificultades han sido señaladas históricamente por organizaciones e instituciones que trabajan por los derechos de las personas con discapacidad.
Desde esta perspectiva, hablar de accesibilidad no significa solamente preguntarse si una persona puede entrar a un lugar. Implica preguntarse si puede circular, comprender lo que sucede, tomar decisiones, realizar una actividad, compartirla con otros y disfrutarla en condiciones que le permitan sentirse parte.
Ese fue el sentido de la jornada que compartieron 28 concurrentes y 10 acompañantes de Painamal en Catedral. La institución acompaña a adolescentes, jóvenes y adultos con discapacidad desde un abordaje integral e interdisciplinario, con un trabajo cotidiano orientado al desarrollo de la autonomía, las habilidades para la vida diaria, la socialización y la participación comunitaria.
Para Painamal, salir de la institución y encontrarse con otros espacios de la ciudad forma parte del proceso de aprendizaje. Una visita a la montaña, por lo tanto, no es solamente una experiencia de recreación: es una oportunidad para poner en juego capacidades que se trabajan todos los días en un contexto real.
“Las salidas son una parte muy importante de nuestra propuesta porque permiten trasladar los aprendizajes y habilidades que trabajamos diariamente a situaciones reales. No las pensamos solamente como un momento recreativo: son oportunidades para favorecer la autonomía, la socialización, la toma de decisiones y la participación en la comunidad”, explicó Antonella Ditulio, Licenciada en Psicomotricidad y directora de Painamal.
La diferencia está justamente en esa idea: no alcanza con que una persona pueda estar presente. La participación requiere que existan las condiciones para que pueda ser protagonista de su propia experiencia, de acuerdo con sus posibilidades, intereses y necesidades.
“En el caso de quienes utilizan silla de ruedas, es indispensable garantizar que puedan participar realmente de la experiencia y no simplemente estar presentes”, señaló Ditulio.
La mirada también permite ampliar el concepto de inclusión. No se trata de construir únicamente espacios separados o propuestas específicas para personas con discapacidad, sino de generar las condiciones para que puedan formar parte de los mismos espacios de la comunidad.
“La inclusión no debería significar crear únicamente espacios especiales para personas con discapacidad, sino garantizar que puedan acceder, circular, participar y disfrutar de los mismos lugares que cualquier otra persona”, sostuvo María Laura Gesualdo, Licenciada en Nutrición, diplomada en discapacidad y vicedirectora de Painamal.
En ese sentido, el acceso a la montaña tiene una dimensión que excede lo turístico. Para una persona que vive en Bariloche, poder conocer y disfrutar Catedral significa también acceder a uno de los lugares que forman parte de la identidad de su propia ciudad.
“Poder conocer el Cerro Catedral, compartir el paseo con sus compañeros y disfrutar de uno de los lugares más representativos de nuestra ciudad genera entusiasmo, expectativa y un fuerte sentido de pertenencia. Nos emociona mucho ver lo felices que son cuando pueden participar de estos espacios”, expresó Gesualdo.
La pertenencia aparece así como una dimensión central. Una ciudad no es plenamente compartida cuando algunos de sus espacios más significativos están disponibles solo para quienes pueden sortear determinadas barreras.
Y esa mirada no se limita a las personas con discapacidad.
“La accesibilidad no beneficia únicamente a las personas con discapacidad: construye una ciudad más amable y habitable para todos. También para familias con niños pequeños y para personas mayores”, agregó Gesualdo.
La experiencia de Painamal se inscribe, además, en una historia que Catedral viene construyendo desde hace años junto a organizaciones vinculadas con el deporte adaptado. El cerro es sede del programa de esquí adaptado de Fundación Desafío Bariloche, que desde hace 30 años desarrolla propuestas de esquí y snowboard adaptado para personas con discapacidades físicas, sensoriales y cognitivas. La Fundación cuenta con un programa social que contempla clases, equipamiento, traslado, ropa, merienda y pases, justamente porque el acceso a la actividad muchas veces requiere mucho más que la posibilidad de comprar un servicio.
El vínculo con Catedral forma parte de ese recorrido. En el centro de esquí existen medios y sectores habilitados para el desarrollo del esquí adaptado, con condiciones específicas de acuerdo con las características y el nivel de experiencia de cada participante. Durante 2026, además, el programa de Desafío Bariloche volvió a desarrollarse en Catedral con el acompañamiento del centro de esquí.
El acceso también tiene una dimensión económica. Actualmente, Catedral contempla un 50% de descuento en el pase de temporada para personas argentinas con CUD, además de un beneficio del 30% para acompañantes cuando el certificado establece necesidad de acompañamiento permanente. También cuenta con estacionamiento sin cargo para titulares de CUD vigente.
Son distintas puertas de entrada a una misma idea: que el acceso a la montaña no dependa únicamente de las posibilidades individuales de cada persona, sino también de las condiciones que construye la comunidad para que esa experiencia sea posible.
Para Catedral, esta mirada forma parte de una relación más amplia con Bariloche. Si la montaña es parte de la identidad de la ciudad y si Catedral es, para miles de residentes, un espacio de encuentro, deporte y recreación, ampliar las posibilidades de participación también implica profundizar ese vínculo con la comunidad.
No se trata de afirmar que todas las barreras están resueltas. Se trata de reconocer que la accesibilidad es un proceso que requiere escucha, trabajo conjunto, aprendizaje y decisiones concretas.
Y en ese proceso, las instituciones que trabajan diariamente con personas con discapacidad tienen un rol fundamental: mostrar qué barreras todavía existen, qué apoyos hacen falta y qué significa realmente participar.
La jornada con Painamal permitió justamente eso: que la montaña no fuera solamente el escenario de una actividad, sino un espacio de encuentro entre una institución, una comunidad y una ciudad que también se piensa a partir de su vínculo con la naturaleza.
Porque pertenecer no es solamente poder llegar.
Es poder participar.
Es poder disfrutar.
Es poder compartir.
Y, sobre todo, poder mirar ese paisaje y sentir que también forma parte de la propia historia.