Neuquén
El padre de Nicolás Sáez habló tras la audiencia: qué dijo del acusado y qué sostiene Fiscalía
La confirmación de que el cuerpo encontrado calcinado en la meseta de Centenario pertenecía a Nicolás Agustín Sáez, de 21 años, profundizó el impacto que generó el crimen en la región. La investigación tiene ahora a un único acusado y avanza sobre los últimos movimientos de la víctima y el vínculo que mantenía con quien está señalado por su asesinato.
Germán Sáez, padre de Nicolás, estuvo presente en la audiencia de formulación de cargos contra Cristian Campodónico, un joven que formaba parte del grupo de amigos de su hijo. Desde ese lugar, escuchó la reconstrucción presentada por la Fiscalía y observó al acusado ingresar a la sala con la cabeza gacha.
“Lo vi a ese muchacho, él no me miró, no dijo nada en la audiencia, estaba con la cabeza gacha”, contó Sáez en declaraciones a LU5.
Una amistad que, según el padre, no era cercana
Para Germán, uno de los puntos que todavía resulta difícil de comprender es por qué Campodónico habría llevado a Nicolás hasta un lugar alejado y terminó atacándolo. Si bien ambos se conocían, aseguró que no mantenían una relación de amistad estrecha.
“Lo vi a Cristian en la audiencia, yo del barrio no lo conozco, pero Nico sí, se juntaba eventualmente con él, no es que se juntaba siempre”, explicó.
El padre recordó que Nicolás tenía amigos tanto en Villa Ceferino como en otros sectores de la ciudad. Su vida transcurría principalmente entre la vivienda familiar, ubicada en Parque Industrial, y la casa de su abuela, en Villa Ceferino.
También señaló que su hijo tenía una condición de autismo leve y que habitualmente se movilizaba caminando. No manejaba automóvil ni bicicleta y, cada vez que salía, acostumbraba avisarle a su familia dónde estaba.
“Él sí salía, siempre me estaba avisando, aunque sea un mensaje en el día, él nunca había desaparecido”, relató.
Por eso, su ausencia comenzó a generar preocupación rápidamente.
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La excusa para llevarlo hasta la meseta
De acuerdo con la hipótesis presentada durante la audiencia, Campodónico habría utilizado como excusa una supuesta cita doble con dos chicas en una plaza de Centenario. Con esa propuesta logró que Nicolás saliera y lo acompañara.
Sin embargo, el destino habría sido otro.
La investigación sostiene que el acusado trasladó al joven hasta un sector cercano al basural, conocido como “Chile Loco”, en la meseta de Centenario. Se trata de una zona aislada y de difícil acceso, alejada de los sectores más transitados.
Según la reconstrucción fiscal, ambos llegaron hasta un cañadón ubicado debajo de una loma. Allí, Campodónico habría atacado a Nicolás con una piedra.
La agresión fue brutal. La Fiscalía sostiene que el joven recibió al menos doce golpes en la cabeza y que sufrió un traumatismo craneoencefálico que finalmente provocó su muerte.
Después, el cuerpo fue calcinado y abandonado en ese lugar.
El hallazgo se produjo el viernes 11 y, posteriormente, los estudios forenses permitieron confirmar que se trataba de Nicolás Sáez.
“Nosotros no podemos entender qué pasó, porque la verdad nos sorprende y nos llama la atención la forma en que se dio, cómo lo estudió, lo llevó a otra parte, es rarísimo. Yo solo pido justicia por mi hijo”, expresó Germán.
Cristian Campodónico, el único imputado por el crimen de Nicolás.
Fiscalía habló de alevosía, pero el juez dictó homicidio simple
Durante la audiencia, la fiscal Lorena Juárez y el asistente letrado Maximiliano Jávega acusaron a Campodónico por el asesinato de Nicolás y plantearon inicialmente la figura de homicidio agravado por alevosía.
Sin embargo, el juez de garantías Raúl Aufranc no consideró acreditado ese agravante en esta instancia y resolvió que el acusado quede imputado por homicidio simple.
Campodónico quedó así como el único acusado por el crimen.
La diferencia no es menor dentro de la investigación, ya que la alevosía implica que el ataque habría sido realizado aprovechando una situación que dejara a la víctima sin posibilidades de defensa. Para el juez, ese elemento no quedó demostrado con el grado de certeza necesario durante la audiencia.
La investigación, de todos modos, continúa para determinar con precisión qué ocurrió antes, durante y después del ataque.
El conflicto por drogas que el padre niega como móvil
Uno de los aspectos que aparece en la investigación es un posible conflicto relacionado con el consumo y la compra de marihuana.
Según los testimonios incorporados al expediente, Nicolás concurría ocasionalmente al Loteo 34 para comprar marihuana. Un vecino afirmó incluso que el joven había tenido un problema con un grupo de personas de ese sector.
“La última vez que lo vi fue antes de irme a laburar. Me contó que había tenido un problema con unos pibes, porque le había roto un vaso en la cabeza a un pibe. Yo lo vi por última vez el 16 de agosto. Él andaba donde los mendocinos, unos que venden falopa. Él tuvo un problema con ellos en agosto, sé que desde el problema no fue más para allá”, relató el vecino.
Otro testimonio habría aportado elementos vinculados con esa hipótesis y señalado que el propio Nicolás había mencionado la existencia de un conflicto con un grupo de jóvenes.
Sin embargo, Germán Sáez rechazó que su hijo hubiera sido asesinado por una deuda de drogas o como parte de una supuesta disputa narco.
Germán y Nicolás.
“Sí, Nicolás consumía marihuana, ya lo dije y lo sabe todo el mundo. Nicolás tiene un autismo leve, consumía marihuana e iba a la manzana 34 a comprar marihuana, pero no es que debía plata o cosas así raras”, sostuvo.
El padre insistió en que su hijo no mantenía una disputa de ese tipo y consideró que hablar de una guerra narco no refleja lo que conocía sobre la vida de Nicolás.
“No es lo que dicen de una guerra narco y me parece una falta de respeto”, afirmó.
Las preguntas que todavía busca responder la familia
Para la familia, uno de los mayores interrogantes está relacionado con el motivo por el cual Nicolás aceptó acompañar a Campodónico y terminó en una zona tan alejada.
Germán explicó que su hijo solía reunirse con jóvenes del Loteo 34, aunque él no conocía en profundidad a ese grupo. La familia se había mudado a la meseta seis años atrás, pero Nicolás mantuvo sus vínculos con personas de Villa Ceferino.
“Nosotros nos fuimos a vivir a la meseta hace seis años pero siempre tuvo amistad en Villa Ceferino. En la meseta nos relacionábamos más que nada con los vecinos grandes. Él solía ir al Loteo 34 y se juntaba con estos chicos pero yo no los conocía mucho en realidad. No tenía mucho contacto”, explicó.
El joven acostumbraba salir principalmente los viernes y sábados, cuando se trasladaba hacia Villa Ceferino para encontrarse con sus amigos y pasar allí el fin de semana.
Ese comportamiento era conocido por su familia y formaba parte de su rutina.
Por eso, la desaparición de Nicolás generó rápidamente preocupación en su entorno.
“Él nunca había desaparecido”, remarcó su padre.
Ahora, mientras la investigación judicial avanza, la familia espera conocer qué ocurrió exactamente entre Nicolás y Campodónico y cuál fue el verdadero motivo que terminó con el joven asesinado y su cuerpo abandonado y calcinado en la meseta.
“Yo solo pido justicia por mi hijo”, reiteró Germán Sáez.