Villa Manzano
Condenaron a 11 años al segundo acusado por el crimen del hijo de un exjuez de Paz
Un segundo hombre fue condenado por el homicidio de Braian Ezequiel García, conocido también como Alen Alfieri, en un caso que conmocionó a una pequeña comunidad del Alto Valle y que además quedó vinculado a una trama de robos, armas y relaciones entre los protagonistas. La Justicia consideró probado que tuvo participación directa en el ataque.
El crimen ocurrió durante los primeros minutos del 23 de enero de 2024, cuando García llegó junto a su pareja a una chacra ubicada en Sargento Vidal. Allí, dos hombres que estaban ocultos entre unos arbustos salieron al ataque y efectuaron varios disparos. La víctima murió en el lugar como consecuencia de las heridas.
El condenado es Leonardo Cherai Alejandro Aguayo, quien recibió una pena de 11 años de prisión efectiva en un juicio realizado en los tribunales de Cipolletti. Se trata del hermano de Charles Charif Aguayo, el otro hombre involucrado en el homicidio.
Charles Aguayo había sido detenido en abril de 2024 por policías de Cinco Saltos y posteriormente reconoció su participación mediante un acuerdo de juicio abreviado. Por ese crimen cumple una condena de 10 años y 8 meses de prisión.
Leonardo, en cambio, llegó a juicio acusado como coautor del homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego. La imputación también incluyó un robo calificado por el uso de un arma apta para disparar, en concurso real, y portación ilegal de un arma de fuego de guerra.
El debate se desarrolló durante cinco audiencias en mayo, en la sede judicial de Cipolletti. El tribunal estuvo integrado por Florencia Caruso Martín, Amorina Sánchez Merlo y Marcelo Gómez. Por el Ministerio Público Fiscal intervino Gustavo Herrera, mientras que Omar Urra actuó como abogado querellante en representación de la madre de la víctima. La defensa estuvo a cargo de los defensores oficiales Miguel Salomón y Máximo Ballve Bengolea.
Cuatro disparos en plena oscuridad
La investigación estableció que García fue atacado con dos armas calibre 9 milímetros. Recibió cuatro disparos: tres impactaron en sus piernas y el restante ingresó por la espalda y alcanzó el tórax.
El ataque se produjo cuando la víctima llegó a la chacra en una moto junto a su pareja. La mujer sobrevivió al hecho y se convirtió en la principal testigo de la acusación presentada por la Fiscalía.
EL crimen ocurrió en una chacra de Villa Manzano.
Según declaró durante la investigación, los agresores estaban escondidos entre la vegetación y aprovecharon la oscuridad para abrir fuego contra García. Ella intentó utilizar su teléfono para pedir ayuda, pero uno de los atacantes se lo quitó.
La mujer sostuvo desde el comienzo que fueron dos los hombres que participaron del ataque y aseguró haber reconocido a uno de ellos. Su identificación se basó tanto en sus características físicas como en su voz. La testigo explicó que conocía al sospechoso porque tenía relación con su pareja y había coincidido con él en reuniones entre amigos.
Ese testimonio fue determinante para la acusación contra Leonardo Aguayo, quien fue detenido pocos días después del homicidio mientras caminaba por la vía pública en Villa Manzano.
Una investigación que llevó hasta una comisaría
El caso no quedó limitado al homicidio. A medida que avanzó la investigación, los fiscales reconstruyeron una posible trama delictiva vinculada con el ataque y con el robo de una moto.
Una de las hipótesis que surgió durante la pesquisa apuntó a que uno de los agresores tenía una relación de amistad con García y que el homicidio habría sido cometido como represalia por el robo de ese vehículo.
La investigación también alcanzó a una mujer que prestaba servicios en la Comisaría 44 de Villa Manzano y que mantenía una relación sentimental con uno de los acusados.
En abril de 2024, cuando Charles Aguayo fue detenido, los investigadores realizaron un allanamiento en esa dependencia policial y secuestraron el arma reglamentaria de la agente, una pistola identificada como KSM, que quedó incorporada a la investigación. En el domicilio de la mujer, además, encontraron un cargador que, según la pesquisa, pertenecería a otra arma vinculada con el acusado.
La intervención de la agente policial sumó un elemento particular a una causa que ya había generado conmoción por la violencia del homicidio y por el vínculo previo entre algunos de sus protagonistas.
La pareja de la víctima, clave para la condena
Durante el juicio, la defensa de Leonardo Aguayo sostuvo que no existían pruebas suficientes para responsabilizarlo por el homicidio. También afirmó que el acusado no se encontraba en la chacra al momento del ataque y cuestionó la veracidad del relato de la única testigo presencial.
La Fiscalía, en cambio, sostuvo que el testimonio de la pareja de García permitía ubicar a Aguayo entre los atacantes. La mujer no solo afirmó haberlo reconocido por su aspecto físico, sino también por la voz, y explicó por qué podía identificarlo.
El tribunal consideró creíble su declaración y le otorgó un peso central dentro del conjunto de pruebas reunidas durante la investigación. De esta manera, los jueces concluyeron que Aguayo tuvo responsabilidad penal en el homicidio y lo declararon culpable.
La defensa y el propio acusado dejaron planteada la posibilidad de recurrir la declaración de responsabilidad penal establecida en la sentencia.
Una pena acordada y una apelación pendiente
Luego de determinar la responsabilidad penal, las partes participaron de la etapa de cesura, destinada a establecer la pena. En esa instancia, la Fiscalía, la Querella y la Defensa comunicaron que habían alcanzado un acuerdo para fijar una condena de 11 años de prisión efectiva.
Además de la pena de cárcel, Aguayo recibió una inhabilitación para la tenencia y portación de todo tipo de armas de fuego y deberá afrontar las costas del proceso.
El fallo fue dictado por unanimidad por el tribunal integrado por Caruso Martín, Sánchez Merlo y Gómez.
Los jueces establecieron que, una vez que la sentencia quede firme, el condenado deberá quedar a disposición del Servicio Penitenciario provincial para comenzar a cumplir la pena impuesta.
Sin embargo, el cierre judicial del caso todavía no es definitivo. La defensa anunció que recurrirá la responsabilidad penal establecida, por lo que ahora deberá resolverse la apelación antes de que la sentencia adquiera firmeza.
Con la nueva condena, los dos hermanos Aguayo quedaron sentenciados por su participación en el crimen de García. Charles cumple 10 años y 8 meses de prisión tras el juicio abreviado, mientras que Leonardo recibió una pena de 11 años luego del debate oral en los tribunales de Cipolletti.