PARA EL FINDE
Escapada a Esquel: La Trochita, Nieve y un fin de semana diferente en la Cordillera
No hace falta esperar las vacaciones ni organizar un viaje de muchos días. A veces, un fin de semana alcanza para cambiar completamente de paisaje.
Hacia el sur de la Cordillera, Esquel reúne naturaleza, historia y algunos de los atractivos turísticos más reconocidos de Chubut. Y durante septiembre hay una propuesta que por sí sola puede justificar el viaje: subirse a La Trochita, el Viejo Expreso Patagónico.
El histórico tren tiene programadas durante este mes salidas desde Esquel hacia Nahuelpan los sábados. El check-in se realiza una hora antes, la formación parte a las 10 y el regreso a Esquel está previsto alrededor de las 13 horas.
Son tres horas para olvidarse del auto y de la velocidad cotidiana y viajar por la Patagonia como se hacía hace más de siete décadas.
Sábado: viajar en La Trochita
La Trochita realiza desde Esquel un recorrido de 19 kilómetros hasta Nahuelpan, atravesando la estepa patagónica en un trayecto que tiene 49 curvas.
La experiencia no está solamente en llegar. Los pequeños vagones, las locomotoras a vapor y el sonido de la formación avanzando lentamente por las vías forman parte de un viaje que parece detener el tiempo.
Al llegar a Nahuelpan, los pasajeros pueden descender y conocer espacios vinculados con la comunidad Mapuche-Tehuelche que habita el lugar. Allí se encuentran el Museo de Culturas Originarias Tehuelche-Mapuche, la Casa de las Artesanas y un paseo de artesanos.
Antes de partir también vale la pena recorrer el Paseo Ferroviario de la propia estación de Esquel, que conserva piezas originales vinculadas con la historia del tren.
Debido a que durante septiembre las frecuencias son limitadas, es recomendable reservar los pasajes con anticipación, especialmente si la idea es organizar el viaje para un fin de semana determinado.
Después del tren: una tarde para descubrir Esquel
El regreso alrededor de las 13 deja prácticamente toda la tarde disponible.
Una buena alternativa es acercarse a la Reserva Natural Urbana Laguna La Zeta, ubicada a pocos kilómetros de la ciudad.
La reserva cuenta con senderos y miradores y ofrece una excelente panorámica de la laguna y las montañas que rodean Esquel. Es una salida sencilla para caminar, tomar unos mates y disfrutar del paisaje sin necesidad de realizar una excursión extensa.
Después se puede regresar al centro, recorrer la ciudad, conocer algunos de sus rincones y terminar el día disfrutando de la gastronomía local.
Y a descansar, porque el domingo la propuesta cambia completamente.
Domingo: esquiar en La Hoya antes de volver
A unos 12 kilómetros de Esquel, La Hoya permite completar el fin de semana con una jornada de nieve.
El centro de montaña confirmó que extenderá su temporada 2026 hasta el 4 de octubre, siempre sujeta a las condiciones de nieve y operación.
Su ubicación y orientación favorecen la conservación de la nieve durante más tiempo, una característica que históricamente permite que La Hoya mantenga buenas condiciones cuando el invierno empieza a despedirse de otros centros de esquí.
La propuesta para el domingo es subir temprano, aprovechar la mañana y parte de la tarde en la montaña, almorzar y después emprender el regreso.
Para quienes esquían o practican snowboard, es la oportunidad de sumar una última jornada de temporada. Pero no es necesario esquiar para conocer La Hoya: existe también la posibilidad de ascender como peatón, disfrutar del paisaje, la nieve y la gastronomía de montaña.
Así, en apenas dos días, el viaje permite pasar del vapor de una locomotora histórica a las pistas nevadas de la Cordillera.
La Trochita, un tren que sobrevivió al tiempo
Detrás de La Trochita hay una enorme historia ferroviaria.
El Viejo Expreso Patagónico llegó a Esquel en 1945 y su nombre popular se debe a la particular distancia entre sus rieles: apenas 75 centímetros de trocha.
Sus locomotoras y pequeños vagones atravesaron durante décadas enormes extensiones de la Patagonia transportando pasajeros y mercaderías y comunicando poblaciones que entonces tenían muchas menos alternativas de conexión.
El avance de las rutas y el cierre de numerosos servicios ferroviarios cambiaron aquella historia, pero La Trochita sobrevivió.
El tren fue reconocido como Monumento Histórico Nacional y terminó convirtiéndose en uno de los grandes símbolos turísticos y culturales de la Patagonia.
Hoy, subir a sus vagones, escuchar la locomotora y mirar por la ventanilla mientras atraviesa lentamente la estepa es mucho más que una excursión turística: es viajar sobre una parte de la historia patagónica.
AGENDA: Horarios, distancias y precios. A planificar!