2026-08-25

Chos Malal

Un choque en Chos Malal le cambió la vida: perdió una pierna y ahora recibirá más de $320 millones

La Justicia responsabilizó al conductor de una camioneta por el siniestro que dejó con una incapacidad total al profesor de educación física.

Un viaje en moto que parecía como cualquier otro terminó en una tragedia que cambió para siempre la vida de un profesor de educación física de Chos Malal. Una camioneta lo embistió en una esquina, sufrió una gravísima lesión en una de sus piernas y, después de ser trasladado a Neuquén, los médicos debieron amputarle la extremidad izquierda por debajo de la rodilla. Ahora, un fallo judicial determinó que el conductor del vehículo deberá pagarle más de 320 millones de pesos.

La discusión llegó a la Justicia porque el conductor de la camioneta intentó responsabilizar al motociclista por el choque. Durante el proceso sostuvo que circulaba a una velocidad excesiva y que pretendía atravesar una calle que, según su interpretación, tenía mayor jerarquía.

Sin embargo, las pruebas reunidas durante el juicio contaron otra historia. La pericia accidentológica permitió reconstruir la mecánica del siniestro y aportó datos concretos sobre la velocidad de ambos vehículos, la prioridad de paso y la forma en que se produjo el impacto.

La velocidad que terminó siendo clave

El juez Carlos Choco, titular del Juzgado de Civil, Comercial, Laboral y de Minería de la V Circunscripción Judicial, tomó especialmente en cuenta el informe elaborado por el perito accidentólogo.

Según esa reconstrucción, la camioneta circulaba a más de 54 kilómetros por hora cuando llegó a la esquina. La moto, en cambio, lo hacía a una velocidad mínima estimada de 19 kilómetros por hora.

La diferencia fue determinante. El especialista explicó que para una esquina urbana sin semáforos existe un límite precautorio de 30 kilómetros por hora. La camioneta circulaba, entonces, a una velocidad muy superior a la considerada segura para ese tipo de intersección.

La pericia también estableció que la camioneta fue el vehículo embistente y que la motocicleta fue el vehículo embestido.

Pero hubo un dato todavía más importante para definir la responsabilidad: la moto tenía prioridad de paso porque llegaba desde la derecha.

Con esos elementos, el juez descartó el argumento de la defensa que pretendía atribuirle la responsabilidad al motociclista.

Un impacto que terminó con una amputación

El choque tuvo consecuencias devastadoras. El profesor fue atendido inicialmente en Chos Malal y posteriormente trasladado a Neuquén debido a la gravedad de las lesiones. Había sufrido una fractura expuesta de tibia y peroné, considerada de extrema gravedad.

La evolución de la lesión terminó obligando a los médicos a tomar una decisión irreversible: amputarle la pierna izquierda por debajo de la rodilla.

A partir de ese momento, el accidente no solo significó un largo proceso de recuperación física. También implicó un cambio profundo en su forma de trabajar y de desenvolverse en su vida cotidiana.

Una pericia médica incorporada al expediente determinó que la lesión le provocó una importante incapacidad y, particularmente, estableció que quedó totalmente incapacitado para realizar las tareas que desarrollaba habitualmente como profesor de educación física.

Una profesión que quedó directamente afectada

La gravedad de las consecuencias fue analizada también desde el aspecto psicológico. Una pericia determinó que el accidente produjo una afectación permanente. Además, durante el juicio, un testigo describió cómo era el profesor antes del siniestro: una persona activa, independiente y muy vinculada al deporte.

Su relación con la actividad física no se limitaba a las clases que daba en el sistema educativo. También llevaba adelante proyectos vinculados con distintas disciplinas deportivas y mantenía una vida activa.

Por eso, la amputación tuvo un impacto especialmente fuerte sobre su proyecto personal y profesional. Una de las actividades que formaban parte central de su vida quedó limitada justamente por las secuelas del accidente.

El paragolpes, otro dato determinante

La investigación accidentológica también puso la lupa sobre la camioneta y encontró un elemento que, según el especialista, tuvo incidencia en la gravedad de las lesiones. Se trataba del paragolpes delantero, cuya intervención en el impacto estuvo directamente relacionada, de acuerdo con la pericia, con las lesiones sufridas por el motociclista.

El juez valoró todos estos elementos en conjunto y concluyó que no se había demostrado una conducta culpable de la víctima. Por el contrario, atribuyó la responsabilidad al dueño y conductor de la camioneta y estableció una indemnización superior a $320 millones por las consecuencias que tuvo el siniestro.

La suma busca reparar los distintos daños derivados del accidente, entre ellos las lesiones físicas, la incapacidad para continuar con su actividad profesional y las consecuencias psicológicas acreditadas durante el proceso.

La sentencia todavía puede ser revisada

El fallo no está firme. La parte demandada recurrió la sentencia, por lo que ahora deberá intervenir la instancia correspondiente para revisar la decisión.

Mientras tanto, el caso dejó establecido judicialmente que la prioridad de paso, la velocidad de circulación y las características del impacto fueron factores centrales para determinar quién debía responder por un accidente que terminó cambiando por completo la vida de un trabajador de la educación.

El profesor, que antes del choque tenía una vida marcada por el movimiento, el deporte y la independencia, quedó con una amputación y una incapacidad que le impiden continuar con la actividad profesional que había elegido. Por esas consecuencias, la Justicia fijó una reparación económica que supera los 320 millones de pesos.

Te puede interesar