Neuquén
Pánico en un jardín de Valentina Sur: 15 chicos quedaron a metros de una persecución y los disparos
La violenta persecución que atravesó distintos sectores de Valentina Sur no solo dejó vehículos policiales chocados y una camioneta recuperada. A pocos metros del lugar donde se produjo uno de los momentos de mayor tensión funciona el Jardín de Infantes 27, donde unos 15 niños estaban en el patio cuando comenzaron a escucharse sirenas, disparos y el paso de numerosos móviles policiales.
La directora del establecimiento, Patricia López, relató que la situación generó momentos de verdadero pánico entre docentes, familias y trabajadores de la institución. El episodio ocurrió alrededor de las 11 de la mañana del martes, mientras el jardín se preparaba para realizar una actividad pedagógica con la participación de padres.
Según explicó, todo ocurrió en cuestión de segundos. Dos salas de cinco años se encontraban realizando actividades y 15 chicos estaban en el patio, ubicado a unos 20 metros del sector donde se desarrolló parte de la persecución.
“Fue un momento de pánico”, resumió la directora al describir una escena que encontró a toda la comunidad educativa completamente desprevenida.
Los docentes escucharon los disparos y metieron a los chicos
En el momento en que comenzó el episodio, había cuatro docentes acompañando a los niños en el exterior. Algunas de ellas advirtieron inmediatamente lo que estaba sucediendo y comenzaron a alertar al resto.
Los gritos de “tiros, tiros” hicieron que las docentes reaccionaran rápidamente y llevaran a los chicos al interior del edificio. La situación era todavía más compleja porque, al mismo tiempo, varias familias estaban ingresando al jardín para participar de una actividad previamente programada.
Ante el peligro, cada grupo fue llevado a las salas y los niños permanecieron en el piso y alejados de las ventanas, mientras los adultos intentaban contenerlos.
Para disminuir el miedo, las docentes buscaron presentar la situación como si fuera un juego. Sin embargo, entre los adultos la preocupación era evidente.
“Los adultos sabíamos que no era un juego”, explicó López.
Una vez que la situación comenzó a estabilizarse, niños, docentes y familias se reunieron en el SUM del establecimiento y permanecieron allí hasta obtener información sobre lo que ocurría afuera.
Impresionante persecución.
Tuvieron que llamar a la Policía para saber si podían salir
Desde el jardín se comunicaron con la Comisaría 44 para consultar si estaban dadas las condiciones para abandonar el establecimiento. Recién alrededor de las 11:40 o 11:45 comenzaron a salir las familias de manera organizada.
La directora destacó la reacción de los padres y de todo el personal del establecimiento, que logró sostener la situación pese al nerviosismo. Sin embargo, cuestionó que durante el operativo ningún efectivo policial se acercara al jardín para saber si necesitaban asistencia o para indicarles cómo podían retirarse del sector, teniendo en cuenta que varias calles permanecían cortadas.
Según explicó, fueron las propias autoridades del establecimiento las que tuvieron que tomar la iniciativa y consultar si podían salir.
“Nos sentimos sumamente desprotegidos”, sostuvo la directora.
Una guía preparada por otros hechos violentos terminó siendo clave
La reacción del personal no fue improvisada por completo. Desde hacía varios meses, el jardín venía trabajando en una guía específica de actuación ante situaciones de violencia armada en el barrio.
La iniciativa había surgido después de otros episodios registrados durante abril en Valentina Sur.
El equipo docente comenzó entonces a preguntarse cómo debía actuar frente a una balacera o un enfrentamiento ocurrido en las inmediaciones del establecimiento.
Si bien las escuelas cuentan con protocolos generales de evacuación, desde el jardín consideraron que una situación de disparos requería otro tipo de respuesta: salir al patio, por ejemplo, podía transformarse en una decisión peligrosa.
A partir de ese planteo, trabajaron junto con Defensa Civil y autoridades de la Comisaría 44 para desarrollar una guía adaptada específicamente a las características del Jardín 27.
El documento establece responsabilidades, lugares de resguardo y qué debe hacer cada integrante del establecimiento frente a una emergencia de esas características.
La particularidad es que la guía había terminado de ser revisada apenas una semana antes de la persecución.
Nadie imaginaba que tendrían que utilizarla tan rápido.
Reclaman un cerco seguro alrededor del jardín
El episodio volvió a poner en discusión una preocupación que la comunidad educativa arrastra desde hace años: las condiciones del perímetro del establecimiento.
López explicó que el patio está separado del exterior mediante un cerco de obra, instalado cuando se entregó el nuevo edificio del jardín en 2022 y que nunca fue reemplazado.
Desde allí existe una visión prácticamente directa hacia el terreno lindero y hacia el lugar donde ocurrió parte de la persecución. La directora sostuvo que necesitan una delimitación de material, que permita generar un espacio más protegido para los niños.
La preocupación no está vinculada solamente con episodios extremos como el ocurrido esta semana. Según indicó, en el terreno cercano también suelen permanecer personas en situación de calle y se producen diferentes situaciones que pueden ser observadas directamente desde las salas y el patio.
Para la comunidad educativa, mantener a los chicos permanentemente dentro de las aulas tampoco es una alternativa. “El patio es un lugar pedagógico”, remarcó López, al señalar que forma parte de las actividades habituales de los niños y que necesita ser un espacio seguro.
Había niños en el patio cuando ocurrió la persecución y balacera.
Suspendieron las clases y evalúan cómo continuar
Tras la persecución, las actividades fueron suspendidas. El equipo directivo mantuvo reuniones con autoridades de Supervisión y con integrantes del Equipo de Apoyo y Orientación Profesional a las Instituciones Educativas (EAOPI) para comenzar a trabajar sobre el impacto que tuvo el episodio.
Este jueves estaba prevista además una reunión con todo el personal docente y no docente para analizar lo ocurrido y definir cómo continuará la actividad en los próximos días.
La preocupación no está puesta solamente en los niños. Desde la institución remarcaron que docentes, auxiliares y familiares también atravesaron una situación de enorme tensión y necesitan procesar lo ocurrido.
El episodio dejó además planteado un pedido hacia las autoridades: que ante futuros operativos policiales de estas características se contemple la presencia de establecimientos educativos en la zona y se establezca algún mecanismo de comunicación inmediata.
Para quienes estaban dentro del Jardín 27, la persecución que podía parecer una escena cinematográfica ocurrió demasiado cerca: a apenas unos metros del patio donde minutos antes jugaban los chicos.