2026-08-19

Invierno

El trabajo silencioso de los pisanieves que preparan las pistas para miles de esquiadores

Cada tarde, cuando cierra el centro invernal, más de una docena de máquinas sale a las pistas a pisar la nieve durante horas para dejarla en condiciones para el día siguiente. Una tarea que pocos conocen, pero que es fundamental durante el invierno.

Es temprano en la mañana y los esquiadores llegan al cerro Catedral. Miles de personas recorren durante el día las decenas de pistas que ofrece la montaña, sin saber quizás que durante la noche hubo maquinistas trabajando largas horas para dejar la nieve en condiciones. Los pisanieves son uno de los eslabones fundamentales en el centro invernal y su tarea transcurre cuando nadie ve.

El trabajo está dirigido por Philou Guilliot, un hombre que conoce y vive la nieve prácticamente desde que nació. Hace más de 30 años se dedica a esta tarea y su nivel de conocimiento lo llevó a recorrer el mundo entero, capacitando y organizando la labor en centros de esquí. Es, sin dudas, un referente a nivel mundial con el que CAPSA trabaja hace una década.

Cerro Catedral cuenta con 16 máquinas, aunque son 13 o 14 las que salen cada día a las pistas. Las otras permanecen a disposición por cualquier inconveniente mecánico que pudiera presentarse durante las largas horas de pisado de nieve.

Trece máquinas pisanieves recorren las pistas para acondicionar la nieve. Foto: Marcelo Martínez.

“No es solo pisar las pistas, hay que conocer la nieve”, afirma el hombre nacido en Francia pero con un impecable español mientras monitorea atentamente el trabajo en una de las pistas con más inclinación del cerro. “Es imprescindible tener conocimiento de nieve. Cómo y cuánto trabajar. Hay que saber si se puede o debe trabajar a tal hora porque la nieve está congelada o porque las condiciones climáticas cambian. Hay que ser muy flexibles”, añadió.

Es de noche y la tarea de los maquinistas comenzó pasadas las 17 horas. Cuando todos terminan su jornada de esquí y los medios de elevación cierran, salen ellos. Un grupo de trabajadores que hace posible el disfrute de las pistas cada día.

La flota de Catedral es moderna. Las máquinas ofrecen un alto confort en el interior para los trabajadores y una increíble precisión afuera, para el despeje y acondicionamiento de la nieve. “La mejor flota la tenemos acá. Es la mejor del hemisferio sur. A eso se suman los nuevos medios, hay mucha inversión”, destacó el experto.

Philou Gilliot lleva 10 temporadas de trabajo y asesoramiento en el Cerro Catedral. Foto: Marcelo Martínez.

A grandes rasgos, las máquinas se dividen las tareas de acuerdo a su capacidad operativa en el terreno de montaña. Mientras que algunas operan en pistas más amplias y con menor inclinación, otras que trabajan con un anclaje de seguridad, se abocan a la tarea en las pistas más empinadas del cerro.

La jornada, que con buenas condiciones meteorológicas comienza a las 17.30 horas aproximadamente, se extiende durante toda la noche hasta incluso, minutos antes de que abran los medios de elevación al día siguiente.

Philou dice que los maquinistas no piensan su trabajo en kilómetros, pero que a la hora de sacar cuentas, el desempeño de todas las máquinas suma unos mil kilómetros por día. Para acondicionar una pista, no basta con una pasada. Se trata de un meticuloso trabajo que realizan las veces que sea necesario, dependiendo del estado de la nieve después de un día de esquí.

Si tuviera que definir su tarea, Philou diría que “nuestro trabajo principal es acomodar la nieve que movieron los esquiadores durante el día”, aunque, como aclara constantemente, es una tarea que va mucho más allá. Además, no se limita al paso de las máquinas, ya que durante el día, hay otro equipo que recorre el cerro para evaluar qué sectores necesitan más o menos trabajo. “Es un trabajo 24/7”, indica.

El trabajo de los pisanieves es una tarea fundamental para disfrutar de las pistas durante el invierno. Foto: Marcelo Martínez.

Con la información recabada durante el día, se organiza la tarea de los maquinistas. Quién irá a qué pistas, qué trabajo tendrá que hacer, dónde deberá prestar más atención. Esto lo repiten cada día, mientras el centro invernal esté abierto.

La atención de los maquinistas está centrada en cada detalle y movimiento de la máquina. Cada día de trabajo es distinto, porque así como cambian las condiciones de la nieve, también lo hacen las condiciones meteorológicas. “No es lo mismo una noche en la que hay nubosidad y la visibilidad es muy escasa que una noche despejada”, dice por su parte Juan, otro de los maquinistas de Cerro Catedral. La tarea es cuidadosa para también mantener la calidad de la nieve.

A esto se suma que en reiteradas ocasiones se encuentran con personas que practican esquí de travesía, lo que representa un riesgo a la hora del trabajo nocturno, cuando la visibilidad es únicamente la que provee la máquina para el sector en el que se está trabajando. “Es un peligro que además implica el doble de atención”, remarcó Philou desde uno de los pisanieves anclado a una torre.

El trabajo requiere además, un conocimiento preciso de la nieve y la montaña. Foto: Marcelo Martínez.

La vivencia de cada uno de los maquinistas es muy diferente a la de otro trabajador del centro de esquí. La montaña, de noche y sin esquiadores, se presenta como un escenario totalmente diferente a lo que se vive durante un día de invierno en el que miles de personas llegan con sus tablas a disfrutar del esquí o snowboard.

Tras haber recorrido el mundo y conocido diferentes centros de esquí, Philou destacó el nivel del Cerro Catedral y lo consideró “el mejor de Sudamérica”. Hace diez temporadas trabaja aquí y, a lo largo de los años, asegura, fue testigo de los cambios y las inversiones realizadas.

Al ser consultado sobre qué diferencia encuentra entre Bariloche y otros centros invernales, relató que “acá es que es muy cambiante el clima, la nieve cambia mucho. Para nosotros es un desafío constante, pero no podemos esperar que la nieve caiga para saber qué hacer. Hay que anticipar cada cosa”.

Catedral tiene la flota más moderna del Hemisferio Sur. Foto: Marcelo Martínez.

El pronóstico meteorológico, en estos casos, es una herramienta fundamental que se consulta numerosas veces al día con especial atención en factores como la humedad, el viento o la temperatura. De todo eso, también depende el estado de la nieve y cómo diagramar su trabajo.

En la oscuridad de la noche, las máquinas son visibles solo por sus luces desplegadas por la montaña. Los maquinistas se comunican por radio para conocer cómo llevan sus tareas o si alguno requiere ayuda. El objetivo de cada larga jornada de trabajo, es, dejar las pistas impecables para que, al otro día cuando despunta el día, miles de personas disfruten de la nieve. (ANB)

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