2026-08-13

Espectáculo

La montaña encendida: la Bajada de Antorchas 2026 celebró la historia, la comunidad y el futuro del invierno en Catedral

En el marco de la 55° Fiesta Nacional de la Nieve, AADIDESS volvió a reunir a la comunidad de instructores en Cerro Catedral para mantener viva una tradición que atraviesa generaciones y forma parte de la identidad de Bariloche.

Hay momentos que resumen una historia entera. A las 20 horas, la montaña se iluminó con el descenso de los instructores, que recorrieron las pistas con antorchas de fuego y luces LED, en una escena que volvió a emocionar y a reunir a quienes hacen de la montaña una forma de vida.

La Bajada de Antorchas 2026, organizada por AADIDESS (Asociación Argentina de Instructores de Esquí y Snowboard) en el marco de la Fiesta Nacional de la Nieve, fue mucho más que una celebración de invierno: fue un encuentro entre generaciones, un reconocimiento a quienes construyeron la cultura de montaña y una mirada hacia el futuro de la actividad.

Durante décadas, instructores, clubes, trabajadores y familias fueron construyendo una identidad alrededor de Cerro Catedral. Una historia donde la enseñanza, el compañerismo y el respeto por la montaña se transmiten de generación en generación.

Este año, esa tradición volvió a encontrarse con uno de sus símbolos más reconocibles: el fuego sobre la nieve. La edición 2026 recuperó las tradicionales antorchas de fuego y las combinó con la experiencia de las luces LED, generando un descenso que reunió distintas generaciones y formas de vivir la montaña.

“Ser parte de la Bajada de Antorchas es un orgullo y una enorme responsabilidad. No es solo un descenso iluminado; es un homenaje a quienes construyeron la historia del esquí en Cerro Catedral y una forma de mantener vivo ese legado”, destacó Martín Bacer, presidente de AADIDESS.

Una tradición que pertenece a la comunidad de montaña

Con el paso del tiempo, la Bajada de Antorchas se transformó en una de las imágenes más representativas del invierno barilochense. Lo que comenzó como una celebración vinculada a quienes vivían la montaña se convirtió en un símbolo que reúne a residentes y visitantes.

Y esa comunidad volvió a quedar reflejada en la edición 2026. Alrededor de 600 esquiadores y snowboardistas participaron del descenso, entre instructores, clubes e instituciones. También fueron parte de la propuesta cerca de 80 chicos de escuelas, acompañados por sus instructores.

La propuesta reunió distintas expresiones de la historia y el presente de la actividad. Por Cóndor 1 descendieron 260 participantes con antorchas de fuego artesanales, mientras que por Princesita lo hicieron representantes de fundaciones, clubes, la escuela militar y el esquí social, con luces LED. Los distintos grupos confluyeron luego en la Plaza Catalina Reynal.

También hubo lugar para la memoria deportiva, con la participación de un esquiador olímpico acompañado por abanderados con la bandera argentina, y un grupo de 12 representantes del esquí antiguo, que participó con antorchas de fuego por la pista de eventos.

Pero detrás de los minutos en los que la montaña se iluminó hubo también un importante trabajo de planificación y coordinación. La celebración involucró a distintos equipos de Catedral que comenzaron a prepararla desde mucho antes de que aparecieran las primeras luces sobre las pistas.

“Para nosotros la Bajada de Antorchas es una tradición que hacemos con mucho orgullo, dedicación y sentimiento, porque está muy arraigada a la montaña y a lo que significa para cada uno de nosotros trabajar en el Cerro”, explicó Matías Marcaccini, responsable de Montaña de Cerro Catedral.

La preparación comenzó una vez finalizada la operación habitual del centro de esquí. Entre las 17 horas y el inicio de la Bajada, dos máquinas pisapistas trabajaron especialmente sobre el recorrido para acondicionar las pistas y los sectores destinados al evento. Cada una recorrió aproximadamente 8 kilómetros, para dejar un terreno esquiable, nivelado y fresado que permitiera a los instructores realizar el descenso en las mejores condiciones.

“Las máquinas trabajan ni bien cierra la montaña para preparar todo el terreno. Es una tarea que requiere mucha coordinación previa para que la pista quede en las mejores condiciones y para que el descenso pueda desarrollarse de manera segura y ordenada”, señaló Marcaccini.

La preparación de las pistas fue solamente una parte de una operación que involucró a diferentes áreas. La realización del evento requirió coordinar previamente equipos de montaña, transporte y personal, además de la organización de las conexiones eléctricas necesarias para el espectáculo de luces.

También se planificó el traslado de materiales hacia distintos puntos de la montaña y el transporte de las antorchas de fuego hasta el sector de cota 1200. Para el desarrollo de la actividad se utilizaron los medios de elevación Princesita y Cóndor 1, mientras que distintos equipos permanecieron trabajando hasta la finalización del evento.

“Hay mucha gente detrás de esos minutos que se ven desde abajo. Hay que coordinar el personal, el transporte, los materiales, la alimentación de los colaboradores que trabajan hasta el final, la operación de montaña y todo lo necesario para acompañar a los instructores y a los chicos de los clubes”, explicó Marcaccini.

El trabajo que hizo posible el espectáculo

La Bajada reunió así a una parte importante de la comunidad que trabaja cotidianamente en Catedral. Cada área aportó desde su función para que, durante unos minutos, la montaña pudiera transformarse y ofrecer una experiencia diferente.

La coordinación también se extendió al espectáculo de luces y a los requerimientos eléctricos, que fueron organizados junto con los equipos correspondientes para que las conexiones y los distintos elementos técnicos estuvieran preparados antes del inicio.

“Es un evento que requiere coordinación desde antes y también en el momento, porque son muchas cosas que tienen que funcionar juntas. La idea es que quienes participan puedan disfrutarlo y que todo salga de la mejor manera”, contó el responsable de Montaña.

Ese trabajo muchas veces no se ve. El público observa la montaña iluminada, el descenso de los instructores, pero detrás existe una operación que comienza horas antes y que reúne a trabajadores de distintas áreas.

“La Bajada de Antorchas une. Nos muestra la montaña en su mejor versión: de noche y con ese contraste entre las luces y el fuego que genera un espectáculo muy lindo. Es hermoso poder participar y aportar un granito de arena para que suceda”, expresó Marcaccini.

La jornada contó además con el acompañamiento de Banco Macro, sponsor de Cerro Catedral desde hace cinco años, consolidando un vínculo que acompaña distintas experiencias vinculadas a la montaña.

“Desde hace 5 años, Banco Macro acompaña al Cerro Catedral, con los mejores beneficios en alojamiento, gastronomía, alquiler de equipos, y experiencias exclusivas para sus clientes”, señalaron desde la entidad.

El legado que se transmite en cada descenso

Uno de los momentos más valiosos de la Bajada es el encuentro entre quienes tienen años de experiencia y quienes comienzan su camino en la enseñanza del esquí y snowboard.

Esa transmisión no se limita a una técnica deportiva. Incluye aprendizajes, valores y una manera de entender la montaña.

“Los instructores con experiencia transmiten conocimientos, valores y vivencias que no se aprenden en un manual. Las nuevas generaciones aportan entusiasmo, energía y nuevas miradas”, señaló Bacer.

Esa convivencia entre trayectoria y renovación es la que permite que la cultura de montaña siga creciendo y mantenga viva su esencia.

La participación de chicos de las escuelas, clubes, fundaciones y espacios de esquí social permitió que esa transmisión se hiciera visible en la propia pista: distintas generaciones compartiendo una misma montaña y una misma celebración.

Una montaña con historia y futuro

La Bajada de Antorchas también representa la capacidad de Catedral de evolucionar sin perder aquello que la hizo única: el vínculo entre las personas y la montaña.

Porque mantener una tradición no significa repetirla siempre de la misma manera. También significa hacerla crecer, incorporar nuevas experiencias y encontrar nuevas formas de compartirla con las próximas generaciones.

La tradición se sostiene gracias a quienes la protagonizan, pero también a quienes trabajan detrás de escena para hacerla posible. Trabajadores de montaña, equipos técnicos, logística, clubes, instructores y distintas áreas del centro de esquí forman parte de una misma comunidad que, año tras año, vuelve a encontrarse en este ritual del invierno.

Para Bacer, el desafío es que las nuevas etapas de crecimiento mantengan siempre los valores que construyeron esta comunidad: “Me gustaría que nunca pierda su espíritu de comunidad, el respeto por la montaña y el reconocimiento al trabajo de quienes la hacen posible cada día”.

Y agrega: “Imagino una montaña cada vez más inclusiva, sustentable y comprometida con la formación de nuevos profesionales. Que la tecnología y el crecimiento acompañen el desarrollo del esquí, pero que la esencia siga siendo la misma: personas unidas por la pasión de enseñar, aprender y disfrutar de la montaña”.

La Bajada de Antorchas 2026 dejó nuevamente una imagen que forma parte de la memoria de Bariloche: una montaña iluminada por su historia, sostenida por el trabajo de su comunidad y preparada para seguir construyendo futuro.

Te puede interesar