Preocupación
El proyecto para derogar la Ley del Libro enciende las alarmas en las librerías de Bariloche
El proyecto para derogar la normativa 25.542, conocida como la Ley del Libro, despierta críticas y alarmas a nivel nacional y Bariloche no escapa a esta sensación de perder algo vital para el rubro. Escritores, libreros, editoriales y lectores advierten los peligros que puede acarrear perder una ley que no genera gastos para el Estado, pero sí garantiza un límite a los precios a los que se puede vender un libro.
La ley 25.542 fue sancionada el 27 de noviembre de 2001 y establece que los editores, representantes o importadores de libros deben establecer un valor fijo de acuerdo a los gastos que implicó hacerlo. Ese precio debe respetarse en todas las librerías, sin importar si se trata de un comercio de barrio o una cadena nacional con fuerte respaldo económico.
Semanas atrás, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, presentó el proyecto para derogar la ley. No modificarla, no debatirla, no repensarla. Derogarla. La explicación que da el Gobierno Nacional para presentar este proyecto, es, como en tantos otros casos en los últimos tres años, la defensa del libre mercado, la libre competencia y, además, de acuerdo a sus declaraciones, la defensa de los lectores.
Libreros de Bariloche se alinean en la defensa de la ley 25542. Foto: Marcelo Martínez.
Otro de los motivos que impulsa al Gobierno Nacional a presentar este proyecto, es la supuesta baja en los precios que representaría eliminar un valor fijo para los libros. Y eso, claramente, seduce a muchas personas que no pueden adquirir un libro por los precios que se manejan.
Las evidencias con las que se cuenta para refutar los planteos oficiales dan muestra de que esto no ocurrió en los países en los que el precio se desreguló. Por el contrario, con el paso del tiempo, se registró un cierre de librerías que terminó casi por eliminarlas en varios países, como por ejemplo Inglaterra.
“Nadie discute que los libros estén caros, pero la vida está cara. Hay un problema económico estructural. Sospecho que le interese el libro realmente al gobierno”, señaló Gianina Covezzi, propietaria de una pequeña librería llamada La Sede, ubicada en el oeste de la ciudad.
Sobre esto, la librera agregó que “se podría hablar y discutir otras cosas para abaratar los libros si es lo que verdaderamente interesa, como el precio del papel, el duopolio del papel concentrado en dos empresas: Ledesma y Celulosa Argentina, entre otros temas que no toca el gobierno”.
Según el informe más reciente de la Cámara Argentina del Libro (CAL), en el país existen alrededor de 1500 librerías y más de 500 editoriales pequeñas y medianas. No es un comercio que abunde y, en Bariloche, se pueden contar quizás, con los dedos de una mano.
Para los libreros, la ley actual se puede debatir y reformar, pero no derogar. Foto: Marcelo Martínez.
“Hay muchas cosas para trabajar con respecto a la ley actual, pero la solución no es derogarla, porque esto va a habilitar una competencia insostenible para las librerías pequeñas y van a empezar a desaparecer y el mercado va a quedar en dos o tres manos”, consideró por su parte Leo, de La Barca, una de las librerías con más historia en la ciudad.
Además, los libreros hacen referencia a que la derogación traerá consigo la pérdida de bibliodiversidad que existe y caracteriza a Argentina. Pequeñas editoriales publican escritores poco conocidos y estos libros solo se encuentran en las librerías de barrio o ciudad, no en las grandes cadenas.
En Bariloche, como en distintas ciudades del país, los libreros cierran filas en una defensa férrea de la ley. Roberto Cottet de Librería Cultura, señaló que en las últimas semanas comenzaron a dialogar entre los referentes locales para trabajar en la difusión de su oposición a este proyecto. “Tenemos una decisión y posición tomada”, remarcó el hombre que sostiene la librería de referencia local hace más de 40 años.
“Tenemos el ejemplo contrafáctico de qué pasó en países donde se deroga. Los precios bajan al principio en las grandes cadenas para eliminar la competencia, y luego suben y hacen lo que quieren. Para ese entonces, perdiste librerías, canales, editoriales independientes”, remarcó Gianina y agregó que el proyecto es una forma de “allanarle el camino a grandes monopolios, porque las pequeñas librerías no vamos a poder competir en igualdad de condiciones”.
El propietario de la librería Cultura además hizo especial hincapié en la diferencia entre las grandes empresas y las librerías pequeñas. “La recomendación, los catálogos de libros locales o literatura de la Patagonia… eso no se encuentra en una cadena. Las empresas toman los best sellers y listo, no muestran el resto, editoriales independientes o escritores regionales”, remarcó.
La Ley del Libro estipula un precio fijo para la venta de un libro en cualquier librería del país. Foto: Marcelo Martínez.
Por su parte, desde la librería La Sede remarcaron que “es muy sospechoso que un gobierno que no para de sembrar odio en la cultura nacional tenga este interés en el lector. Debatamos la ley, si queremos mejorarla, si queremos mejorar la lectura en el país; se puede dialogar, pero acá directamente es un “deróguese la ley”, lo que posteriormente significará la destrucción de bibliotecas y el fomento a la lectura”.
La mira está puesta ahora en el proyecto que forma parte de un paquete de medidas del Gobierno Nacional y en su posible tratamiento dentro de los próximos días. “Esperamos que los legisladores que se formaron con librerías independientes comprendan la situación y defiendan las librerías del país”, indicó Cottet. (ANB)