2026-07-21

EDUCACIÓN Y TECNOLOGÍA

Cuando la IA ya hizo la tarea

Especialistas advirtieron, en el Día de la Educación Roberto Rocca, que la IA gratuita ya resuelve buena parte de las tareas escolares.

"Prácticamente toda la tarea escolar se resuelve con IA gratuita en teléfonos." La frase, de Mariana Maggio, especialista en tecnología educativa y decana de la Escuela de Innovación del ITBA, resume el diagnóstico que atravesó el Día de la Educación Roberto Rocca, el encuentro organizado por Techint que este año puso a la inteligencia artificial en el centro del debate.

Para Maggio, el desafío ya no pasa por prohibir o vigilar el uso de estas herramientas, sino por "reinventar la educación" frente a una realidad que llegó para quedarse: si un chatbot puede resolver cualquier ejercicio en segundos, la escuela tiene que correr el eje hacia "enseñar lo implícito, las entrelíneas, lo que no se ve", es decir, todo aquello que la IA todavía no puede reemplazar.

Del encuentro también participaron Mariana Albarracín, directora de la Escuela Técnica Roberto Rocca; el filósofo Alejandro Piscitelli; el investigador de la Universidad Torcuato Di Tella Mariano Narodowski; Cecilia Veleda, doctora en Sociología de la Educación e investigadora del CIPPEC; y ministros de Educación de San Luis, Santa Fe y Corrientes.

El diagnóstico de fondo preocupa: según se remarcó durante la jornada, solo uno de cada diez chicos termina la secundaria sabiendo matemática y lengua. En ese contexto, el uso masivo de IA para resolver tareas corre el riesgo de profundizar los vacíos en competencias básicas —desde una regla de tres simple hasta la comprensión de textos— y de dejar a los estudiantes peor preparados para el mundo laboral que los espera.

Lee también: “El mayor temor hoy es cómo impactará la inteligencia artificial en el trabajo”: la mirada de Liliana Llamas sobre la elección vocacional

La Red de Escuelas Roberto Rocca, que impulsa Techint, ya reúne a más de 1.000 estudiantes en Argentina, México y Brasil, dentro de una inversión anual de la compañía de USD 79 millones en 19 países destinada a proyectos educativos. El consenso entre los especialistas presentes fue que la respuesta no pasa por prohibir la tecnología, sino por priorizar aprendizajes más profundos y reflexivos —pensamiento crítico, capacidad de análisis, habilidades que no puedan automatizarse— para preparar a los estudiantes de cara a "un mundo tan cambiante".

Te puede interesar