Relato
Luz opaca
Subí apurado, como todas las mañanas
pero esta vez la vi despacio.
Vi por ejemplo sus manos y descubrí
que el color de su esmalte no era igual en todas sus uñas.
El movimiento de su pelo se encontraba en cámara lenta,
y descubrí sus rulos, mientras su mano
los acomodaba detrás de su oreja izquierda.
No es casual que no lo haya notada antes;
pero es imperdonable que no haya sentido el galopar de su corazón
y su caminar perfumado.
El correr constante, la mente ocupada,
las preocupaciones al acecho que me acorralaban,
y lo controlaban todo…
Te digo esto a vos, porque podría pasarte lo mismo.
Yo pude haberla visto antes,
con tanto detalle,
con tanto deseo,
con tanto amor,
con tanta calma…
Hubiese sido sencillo,
hubiese sido hermoso, pero no paso.
Y sucedió hoy, que finalmente la vi.
Observé su belleza y descubrí sus ojos esta tarde.
Imaginé sus pechos de miel y la extensión de toda su piel.
No es casual que hoy la vea, hoy que ya no está sola;
y la veo con un andar pausado,
segura con los años de la juventud madura.
No es casual que hoy si te vea,
hoy que ya no estás sola y alguien camina tu lado…
fin