2026-07-03

Luis Beltrán

A meses de recibirse, logró llevar en su título el apellido que eligió desde niña

Una joven pidió eliminar el apellido paterno y conservar únicamente el de su madre, quien estuvo a cargo de su crianza. La Justicia de Familia de Luis Beltrán hizo lugar al planteo.

A pocos meses de recibir su título de Licenciada en Enfermería, una joven logró concretar una decisión que había esperado desde la infancia: dejar de llevar el apellido de su padre y conservar únicamente el de su mamá, con el que siempre se sintió identificada.

El pedido fue analizado por el fuero de Familia de Luis Beltrán, que resolvió hacer lugar a la acción y ordenó modificar la partida de nacimiento y el acta de reconocimiento para suprimir el apellido paterno.

La sentencia aclaró que la medida solo alcanza al nombre de la joven y no modifica el vínculo de filiación. Por lo tanto, se mantienen vigentes los derechos y obligaciones que existen legalmente entre padre e hija.

 

Una decisión que había tomado desde niña

Durante el proceso judicial, la joven explicó que nunca convivió con su padre y que el contacto durante su infancia fue esporádico. Según relató, hace aproximadamente 15 años perdió completamente el vínculo con él.

También sostuvo que fue su madre quien se ocupó sola de su crianza y acompañó cada etapa de su vida. Por ese motivo, aseguró que siempre se sintió representada por el apellido materno.

El deseo de realizar el cambio había surgido cuando todavía era una niña. Sin embargo, debió esperar hasta cumplir la mayoría de edad para poder iniciar personalmente el trámite ante la Justicia.

Su próxima graduación universitaria terminó de impulsar la presentación. La joven quería que el apellido con el que se identifica y es reconocida por su entorno figurara también en su diploma profesional.

Las testigos que declararon en el expediente coincidieron en que el padre no tuvo participación activa en su crianza ni cumplió con la prestación alimentaria. Además, confirmaron que la joven utilizó y defendió desde pequeña el apellido de su madre.

La identidad construida junto a su familia materna

Una pericia psicológica incorporada a la causa concluyó que no existió una función paterna estable a lo largo de su vida. El informe determinó que la joven construyó su identidad, sus vínculos afectivos y su sentido de pertenencia dentro de la familia materna.

La evaluación profesional también señaló que la cercanía de su graduación reforzaba la necesidad de que su nombre legal coincidiera con la identidad con la que se reconoce personalmente.

Tanto el Ministerio Público Fiscal como el Registro Civil fueron consultados durante el proceso y no formularon objeciones al pedido.

Al momento de dictar sentencia, la jueza consideró que estaban acreditados los “justos motivos” exigidos por el Código Civil y Comercial de la Nación para autorizar una modificación de apellido.

La magistrada entendió que no se trataba de una decisión impulsiva, sino de una realidad personal consolidada durante años. Además, concluyó que la supresión del apellido paterno permitía armonizar su nombre legal con su identidad sin afectar intereses públicos ni derechos de otras personas.

De esta manera, la joven podrá recibir su título universitario con el apellido de su madre, el mismo con el que eligió identificarse desde la infancia.

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