Poesía
"Descuida"
Descuida, no te apures, ella estará ahí,
esperando a la vuelta de la esquina debajo de un Prunus
o en la puerta del Banco un lunes cualquiera;
en la plaza donde se apiñan las palomas a comer las migajas de pan
que saben a preocupaciones un domingo por la tarde,
o en las noches de verano, o en los mates amargos de primavera.
No lo has notado, pero hoy te ha saludado,
te ha guiñado un ojo, y ni siquiera lo has notado.
Y has seguido con la clásica rutina de correr al colectivo en las mañanas
esquivando a Borges y al tiempo.
No apures el paso y disfruta del camino que está lleno de lluvias del otoño,
de árboles pelados, del sol placentero de un invierno crudo.
Relaja el pensamiento y suaviza la marcha,
porque ella estará ahí, a la vuelta de la esquina, agazapada, esperando.
Ah, una cosa importante, lo que hagas, ámalo profundamente
y no te olvides de decirle que la quieres;
hazme caso, que eso sí es relevante
y vale la pena que lo sepa.
Fin