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Mientras Franco acelera en la Fórmula 1, su padre volvió a correr en el TC Bonaerense tras 20 años
Mientras todas las miradas siguen puestas en el presente internacional de Franco Colapinto en la Fórmula 1, este fin de semana otro integrante de la familia volvió a acelerar y despertó la emoción de los fanáticos del automovilismo argentino.
Se trata de Aníbal Colapinto, padre del joven piloto argentino, quien regresó a las pistas luego de cerca de dos décadas para participar como invitado en el TC Bonaerense, una de las categorías zonales tradicionales de la provincia de Buenos Aires.
La reaparición se dio en el circuito de General Belgrano, donde Aníbal giró a bordo de un auto de la Clase A, invitado por el piloto Hernán Margiolakis, en el marco de una de las competencias especiales de la categoría.
La presencia del padre de Franco no pasó desapercibida y rápidamente generó repercusión entre seguidores del automovilismo, especialmente por el presente que atraviesa su hijo en la máxima categoría del deporte motor.
Según trascendió, el regreso tuvo además un fuerte componente emotivo: Aníbal volvió a subirse a un auto de carrera después de aproximadamente 20 años y habría utilizado un casco que Franco usó durante sus primeros pasos en el karting.
La pasión por los fierros no es nueva en la familia Colapinto. Antes del salto internacional de Franco, Aníbal también tuvo recorrido dentro del automovilismo y motociclismo argentino, una tradición familiar que este fin de semana volvió a quedar en evidencia, aunque en escenarios muy distintos: uno en la elite mundial y el otro en el corazón del automovilismo zonal. (ANB)