2026-06-08

Prevención

Megaincendios y la paradoja de los recursos: qué nos enseña Europa para defender nuestra Patagonia

Néstor Vidal sostiene que la simple acumulación de brigadistas y aeronaves resulta ineficiente si no existe una coordinación logística y un mando unificado que evite el colapso operativo.

El inicio de la campaña forestal en el hemisferio norte deja una advertencia clara: la acumulación de bomberos y aeronaves no garantiza el éxito frente al fuego si colapsa la logística. Lecciones operativas del "triaje forestal" y por qué Bariloche debe replantear su estrategia antes del verano.

El inicio de una nueva temporada de incendios en el hemisferio norte nos ofrece un laboratorio a cielo abierto de incalculable valor para la investigación técnica y la planificación de emergencias en nuestra región. El análisis retrospectivo del fatídico 2025 en España, donde ardieron cientos de miles de hectáreas, nos enfrenta a una realidad que desafía los paradigmas clásicos de la extinción: una reducción en la cantidad de focos derivó, paradójicamente, en un aumento superior al 200% en la superficie calcinada. El fuego ya no se comporta según las métricas tradicionales; estamos ante eventos extremos de sexta generación que exigen una reestructuración operativa urgente.

EL CASO JARILLA: Cuando el Exceso de Recursos Colapsa el Sistema.

El megaincendio de Jarilla (Cáceres), originado en agosto del año pasado, es un epicentro fundamental para el análisis forense y la accidentología. Con un perímetro de 176 kilómetros y miles de hectáreas arrasadas bajo una humedad relativa crítica del 26%, la respuesta estatal fue monumental: un megadispositivo de 700 efectivos terrestres, decenas de unidades pesadas de bomberos y 34 aeronaves atacando desde el cielo.

Sin embargo, desde la perspectiva de la gestión de siniestros, el dato más revelador no fue la magnitud de la energía liberada por las llamas, sino la extrema fricción logística. Operaron simultáneamente decenas de instituciones distintas, incluyendo brigadas internacionales de Portugal, Alemania, Eslovenia y Chequia.

La lección técnica es contundente: la acumulación de medios físicos y humanos resulta estéril —e incluso contraproducente— si el Sistema de Comando de Incidentes (SCI) se ve sobrepasado. La gestión de una logística tan fragmentada terminó tensionando el dispositivo operativo. Las autoridades terminaron reconociendo fallas en la coordinación táctica, demostrando que, en la línea de fuego, administrar el propio despliegue no puede consumir la energía que debe destinarse a la extinción.

LA CRUDA REALIDAD DEL "TRIAJE FORESTAL"

Ante la multiplicidad de focos, los directores de extinción europeos tuvieron que aplicar un concepto habitualmente reservado para la medicina de catástrofes: el triaje.

Con decenas de incendios desatados al mismo tiempo, los sistemas de comando debieron decidir qué fuegos combatir y cuáles abandonar temporalmente a su suerte. En términos operativos, incendios monstruosos que devoraban todo a su paso fueron clasificados como la prioridad más baja. La estrategia científica detrás de esta dura decisión es vital: priorizar la interfaz urbano-forestal —donde el bosque converge con zonas habitadas— y sofocar los incendios pequeños demostró ser mucho más efectivo que concentrar todos los recursos en un frente gigante e inmanejable que terminaría agotando a las brigadas.

PROYECCIÓN PARA BARILOCHE Y LA ZONA ANDINO-PATAGÓNICA

La disección de estos eventos a más de 10.000 kilómetros de distancia tiene una aplicación directa y urgente en nuestra región. En San Carlos de Bariloche y toda la zona andina, la topografía quebrada, la gran carga de combustible vegetal y el rápido avance de la interfaz urbano-forestal crean escenarios de extrema complejidad. La lección europea debe ser decodificada e implementada a nivel local:

  1. Estandarización y Mando Unificado: El despliegue conjunto de distintas jurisdicciones (SPLIF, Plan Nacional, Bomberos Voluntarios, Parques Nacionales) requiere protocolos unificados inquebrantables. Un recurso en la línea de fuego sin una comunicación clara o fuera de la cadena de mando no suma capacidad de extinción; suma riesgo.
  2. Priorización Operativa: Es imperativo comprender que, en un escenario de focos simultáneos y condiciones meteorológicas extremas, no todos los frentes podrán ser atacados. La defensa de la vida humana y la infraestructura estratégica (el triaje) siempre superará a la masa forestal cuando los recursos deben racionarse.
  3. El Valor del Ataque Inicial: Como demostró el colapso logístico europeo, la ventana de oportunidad es mínima. Si el ataque inicial agresivo fracasa, ningún mega dispositivo posterior podrá compensar las fuerzas termodinámicas de un incendio ya consolidado en nuestras laderas.

La investigación técnica forense nos enseña que los desastres ambientales no son hechos aislados, sino advertencias. Evitar que la Patagonia repita la pesadilla estadística europea dependerá de nuestra capacidad para evolucionar, dejando atrás la idea de que "más recursos es siempre mejor", para pasar a una era de precisión estratégica

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