Gabinete
El Gobierno designó a Leonardo Szuchet como nuevo Subsecretario de Derechos Humanos
El Decreto N° 249/2026 publicado en el Boletín Oficial oficializó a partir del 1 de abril la designación de Leonardo Fabián Szuchet al frente de la Subsecretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia. La medida pone fin a una disputa interna que duró semanas y que tuvo como víctima a Joaquín Mogaburu, el funcionario que había llegado al cargo con el respaldo del asesor Santiago Caputo y que ya se creía confirmado en su puesto.
Szuchet es abogado penalista, vicepresidente del Consejo Argentino para el Desarrollo y los Derechos Humanos, y conoce bien el área: fue jefe de Gabinete de la Secretaría de Derechos Humanos durante la gestión de Mauricio Macri, bajo las órdenes de Claudio Avruj, y dirigió la atención a víctimas en la Ciudad de Buenos Aires.
El ministro Juan Bautista Mahiques lo eligió porque buscaba un nombre propio en una subsecretaría que, desde el inicio de la gestión de Milei, ha sido escenario de disputas ideológicas y de un sistemático desmantelamiento institucional.
Encontrar un reemplazante para Mogaburu no fue sencillo. La postura abiertamente negacionista del Gobierno y su confrontación permanente con los organismos de derechos humanos hicieron poco atractivo el cargo para cualquier profesional con credenciales en el área. Szuchet finalmente aceptó, y su designación se formalizó apenas 72 horas después de la multitudinaria marcha que conmemoró los 50 años del último golpe de Estado.
Mogaburu llegó a la subsecretaría el 24 de diciembre pasado, luego de la renuncia de Alberto Baños, el hombre del exministro Mariano Cúneo Libarona que redujo la planta del organismo a menos de la mitad y que tuvo el dudoso honor de ser el primer funcionario argentino en subir a un estrado de la ONU para negar el número de desaparecidos. Antes de ocupar ese cargo, Mogaburu había sido director nacional de Derechos Humanos en el Ministerio de Defensa de Luis Petri, donde frecuentaba cursos de "verdad completa" junto a activistas pro-militares. Con Szuchet, Milei llega a su tercer titular en un área que, lejos de estabilizarse, sigue siendo el reflejo más descarnado de las tensiones que atraviesan al gobierno.