2026-03-14

Resolución municipal

La historia de Marta: Jubilada barilochense y malabarista que ya no puede trabajar en los semáforos

La mujer de 72 años, ex guía de turismo y jubilada con la mínima, comenzó hace tiempo a hacer malabares con banderas para completar sus ingresos. La nueva resolución emitida esta semana, prohíbe el arte en la vía pública. Mientras el Concejo Deliberante evalúa medidas para instrumentar mecanismos que favorezcan a los residentes, son muchos los artistas callejeros y vendedores que no pueden trabajar.

El intendente Walter Cortés firmó una resolución que prohíbe la venta ambulante, la actividad de limpiavidrios, los "trapitos", malabaristas y espectáculos callejeros sin autorización municipal. La medida se fundamenta en la Ley Provincial 5592, el Código Contravencional de Río Negro y entró en vigencia el martes pasado.

Desde la Municipalidad argumentaron que recibieron numerosos llamados a la línea"103" por "inconvenientes, disturbios o conflictos" vinculados a estas actividades en los semáforos. Sostienen que las prácticas sin regulación "afectan la seguridad vial, la fluidez del tránsito y el derecho a la libre circulación", y que en varios casos derivaron en hechos de intimidación o amenazas hacia automovilistas y transeúntes.

Un caso particular es el de Marta Jereb, quien recibió su título de guía de turismo en Parques Nacionales en 1972. Fue instructora de esquí, trabajó en Estados Unidos y en Italia, y se jubiló haciendo lo que amaba. Pero la jubilación mínima no le alcanza para vivir. Por eso, hace un tiempo, empezó a pararse en los semáforos de su ciudad natal con sus banderas de swing, para sumar algunos pesos a fin de mes, hasta que una resolución municipal lo prohibió. ANB dialogó con la histórica referente del sector turístico de Bariloche, para conocer su historia y de qué manera le afecta la nueva normativa local.

Marta tiene un compromiso social militante activo en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Foto: Gentileza ANB.

"Con la jubilación mínima no me alcanza"

Marta describe su situación con claridad. "Soy barilochense, tengo 72 años, fui guía de turismo, instructora de esquí, monotributista y actualmente estoy jubilada y no me alcanza la jubilación mínima para llegar a fin de mes", relató. "Por eso decidí empezar ahí al faro, así llaman los malabaristas al semáforo, a ver si puedo juntarme alguna propina con lo que aprendí haciendo malabares con banderas".

La nueva disposición la golpeó de lleno. "A mí me afectó mucho porque ahora que aprendí a juntar una propina para mejorar mi jubilación, de repente no lo puedo hacer más", afirmó.

No todos son violentos

Durante el tiempo que pasó aprendiendo en "el faro", Marta conoció a otros artistas callejeros cuyas realidades no son muy distintas a la suya: estudiantes universitarios que no llegan a pagar sus libros, un profesor de educación física con sueldo insuficiente, jóvenes que perdieron empleos en la construcción y retomaron el malabarismo de sus años juveniles para llevar comida a sus familias.

"Estamos pasando un mal momento", dice Marta. Y agrega una demanda concreta: "Si el problema es el comportamiento, que controlen el comportamiento y no que prohíban las actividades".

Marta realiza malabares con sus banderas para completar sus ingresos de la jubilación mínima que percibe. Foto: Gentileza ANB.

 

¿Prohibir el arte callejero o controlar el delito?

Marta reconoce que, en ciertos semáforos, menciona el de Gallardo y Ruiz Moreno, sí se han registrado problemas. Pero diferencia ese caso del suyo y del de la mayoría de los artistas que conoce. "He visto agresiones frente al hospital, pero no he visto a malabaristas en ese faro. Y si hubo en el semáforo de la estación de servicio, que vayan puntualmente a ese semáforo y pongan orden, pero no todos somos borrachos ni nada por el estilo", señaló.

Según su visión, el mal comportamiento proviene mayormente de personas de afuera. "Los chicos de acá saben muy bien cómo manejarse. Si hay alguien que genera problemas, es porque vino de afuera y no entiende cómo son las cosas nuestras. Por eso lo único que pido es que pongan un control, un inspector viendo cómo se comportan", remarcó.

A la espera de una solución colectiva

Marta tiene una nota escrita, con fotos, lista para presentar ante la Subsecretaría de Cultura. Sin embargo, prefiere esperar una resolución que ampare a todos antes de actuar en solitario. "Si yo puntualmente voy y lo entrego explicando lo mío, quizá teniendo 72 años me lo otorguen. Pero ¿y el que tiene 20? Capaz que no, porque tiene 20", razonó.

Si la solución colectiva no llega, planea presentar su caso de manera individual y, si es necesario, solicitar un subsidio. Mientras tanto, sigue practicando en casa con su dragón de swing, y espera que las autoridades encuentren la manera de hacer lugar para quienes, como ella, salen a las calles no por elección, sino por necesidad.

Posibles cambios en la resolución

Desde la Subsecretaría de Cultura informaron que el lunes 16 el tema se trataría en comisiones del Concejo Deliberante para instrumentar una posible articulación que beneficie a los trabajadores callejeros locales. Además, destacaron que no recibieron un aumento significativo de solicitudes por parte de malabaristas y artistas de la calle para poder volver a ejercer en las esquinas.

Ni bien se conoció la resolución 772-I-2026, los ediles de la oposición catalogaron la medida como “una censura” al arte y a los trabajadores que aprovechan la temporada alta. En ese marco, el presidente del cuerpo deliberante, Gerardo Del Río, anticipó que ya se está trabajando en un listado para autorizar a los residentes a volver a trabajar en las esquinas y poder identificarlos para evitar inconvenientes. (ANB)

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