Torneo Federal A
La Justicia dictaminó que un codazo en el fútbol profesional es un accidente laboral
El hecho ocurrió durante un encuentro entre Sol de Mayo de Viedma y Club Peñarol de San Juan, correspondiente al torneo de ascenso Federal A. En medio de una jugada dividida por la pelota, un futbolista de 28 años, quien había firmado su contrato profesional apenas semanas antes, recibió un fuerte codazo en la mandíbula derecha que lo obligó a abandonar el campo de juego de inmediato. El impacto le provocó un dolor agudo y dificultades motrices en la boca, lo que encendió las alarmas del cuerpo médico presente en el estadio.
Tras ser trasladado a un centro de salud, los estudios por imágenes confirmaron una fractura de maxilar inferior y diversas lesiones en la región facial. El deportista debió someterse a una intervención odontológica para la colocación de material de fijación ósea, enfrentando una recuperación que se extendió por varios meses. Durante ese periodo, el jugador sufrió limitaciones severas para masticar alimentos sólidos y para realizar una apertura bucal normal. Aunque el club Sol de Mayo admitió el suceso y la atención médica brindada, intentó desestimar la demanda alegando que la rehabilitación había sido completa y negando la existencia de cualquier tipo de incapacidad.
Sin embargo, la resolución judicial tomó un rumbo definitivo tras la intervención de la Cámara del Trabajo de Cipolletti, que incorporó documentación de la Asociación del Fútbol Argentino para acreditar el vínculo profesional entre el damnificado y la entidad. Una pericia médica judicial resultó determinante al calificar el episodio como un accidente de trabajo, definiéndolo como un hecho "súbito y violento" ocurrido en el ejercicio de la actividad deportiva profesional.
A pesar de las impugnaciones presentadas por la parte demandada, el tribunal validó el dictamen técnico que estableció un porcentaje de incapacidad laboral permanente, parcial y definitiva. Finalmente, la Justicia hizo lugar a la demanda y ordenó el pago de la indemnización correspondiente por los daños derivados del siniestro sufrido en el campo de juego.