2026-03-01

Historia

“Me enamoré de Diego a través de los ojos de la gente”: la familia que cambió todo para llevar su homenaje sobre ruedas

Vendieron su negocio, dejaron la vida estable y desde 2022 recorren el país en un Mercedes Benz de 1961 llamado “Pelusa por el mundo”. Son fanáticos de Boca, devotos de Maradona y sueñan con llegar a Nápoles.

Frente al lago, con la cordillera dibujando el horizonte y el viento patagónico sacudiendo una bandera argentina, “Pelusa” impone presencia. Es un Mercedes Benz 312 modelo 1961 pintado de azul y oro.

En los laterales, el rostro gigante de Diego Maradona sonríe eterno. El número 10 se repite como una firma. Arriba, en letras blancas, se lee “Argentina – Napoli”. Atrás, la inscripción es clara: “Pelusa por el Mundo”.

No es un vehículo: es una declaración de amor rodante. Ellos son una familia que decidió cambiar su vida estable por una vida “rodando”. El proyecto nació en 2021, después de la pandemia. Pensaban emigrar a Costa Rica o España, pero con cuatro hijos (hoy de 20, 17, 7 y 5 años) el plan implicaba un gasto enorme. En medio de esa incertidumbre, Lucas lanzó un comentario casi en broma: “Compremos un motorhome y nos vamos a recorrer”.

En esos días estaban leyendo la biografía 'Yo soy el Diego de la gente', un regalo familiar cargado de herencia emocional. Y entonces apareció “la señal”: un Mercedes-Benz 312 modelo 1961, patente XAB 810. Gris en ese momento, pero destinado a convertirse en “Pelusa”.

El dueño aceptó cambiarlo mano a mano por el Volkswagen Up 2014 que tenían. Veinte días después, el vehículo estaba en la puerta de su casa. Tres días más tarde, Argentina salía campeón de la Copa América.

Durante un año y medio lo camperizaron a pulmón, con amigos, pintura sintética y mucha convicción. Salieron el 10 de diciembre de 2022, ocho días antes de que Argentin ganara el Mundial. Desde entonces viven viajando y llevando al Diego como bandera.

Lucas y Estefania, lo que comenzó como una broma hoy es una realidad. Foto: Marcelo Martinez 

Romper motores y seguir

No fue fácil. Rompieron el motor dos veces: una en Brasil y otra en Uruguay. En Brasil estuvieron seis meses varados tras una estafa. Perdieron ahorros, tiempos, planes. Pero ganaron algo más profundo.

“Creo que hemos recorrido más kilómetros traducidos en anécdotas que en distancia”, dice Estefanía en diálogo con ANB. 

El sueño inicial era cruzar el vehículo en barco durante 50 días y llegar a Nápoles. Pero entendieron que el viaje tenía otro sentido: primero había que recorrer Argentina. Desde la costa atlántica hasta Mendoza por Ruta 7 y ahora bajando por la mítica Ruta 40, enamorándose de la Patagonia.

Hoy incluso se animan a pensar en llegar a Ushuaia.

"Vivir rodando". Desde 2022 viven viajando y llevando al Diego como bandera. Foto: Marcelo Martínez 

Escuela nómade y desapego

Viajan con los dos más chicos: Azul Amarela (7) y Oro Índigo (5). La educación es parte central del proyecto. Gestionan autorizaciones y los integran por períodos cortos a escuelas presenciales en cada lugar donde paran.

“Van diez o quince días. Comparten, socializan, conocen la cultura de cada provincia”, cuenta la China.  No siempre es sencillo. Algunas instituciones no comprenden el sistema. Pero para ellos es parte del aprendizaje: desapego, adaptación, convivencia, comunidad.

Los pequeños van al colegio de acuerdo a la ciudad donde estén siempre y cuando las escuelas acepten. Bariloche es una de las opciones que verán estos días. Foto:  Marcelo Martínez 

Vivir del día a día

Se financian vendiendo stickers, parches, llaveros, haciendo trabajos de construcción, cortando pasto, pan casero, voluntariados. Lucas es arquitecto. Se reinventan según el lugar.

“La gente se copa muchísimo. Esto es un homenaje para la gente”, dicen.

Y ahí aparece la frase que lo explica todo: “Me enamoré del Diego a través de los ojos de la gente.” Ella lo dice con una mezcla de humildad y emoción. Antes lo quería por Boca y por tradición familiar. Pero viajar cambió la dimensión de ese amor.

“Poder llevar este homenaje día a día, kilómetro a kilómetro, provoca una emoción que supera nuestras expectativas.”

La familia se reinventa en cada lugar. Foto: Marcelo Martínez 

Fiorito, la Navidad Maradoniana y la familia

En una gira por Buenos Aires fueron invitados a la Navidad Maradoniana. Al día siguiente visitaron Fiorito. En el cumpleaños de Diego, después de horas de espera, vivieron una escena que todavía les parece irreal:

“Benja, Giannina y Claudia estuvieron sentados acá”, dice señalando el interior de Pelusa.

Luego conocieron a Dalma en la muestra Diego Eterno en La Rural. La familia Maradona conoce el proyecto. Pero ellos eligen mantener el perfil genuino.

“No necesitamos nada. Para nosotros ya es un orgullo que conozcan lo que hacemos.”

Tuvieron la oportunidad de conocer a la familia de Maradona, incluso Giannina, su hijo y Claudia estuvieron a bordo de Pelusa. Foto: Marcelo Martínez 

El sueño sigue intacto

Vendieron un negocio de indumentaria deportiva para financiar el cruce a Italia. Ese dinero se fue en los motores rotos. Pero el sueño no.

Ahora no persiguen la meta sin mirar el camino. Comprendieron que lo importante es lo que sucede mientras ruedan.

Llegar a Nápoles sigue siendo el gran objetivo. Pero cada abrazo, cada lágrima frente a “Pelusa”, cada foto con el Diego pintado en la carrocería, es parte de ese destino.

Porque más que un viaje, es una manera de vivir.

En redes se los puede encontrar como Pelusa por el Mundo. Y mientras el motor siga arrancando, el homenaje también. (ANB) 

Te puede interesar