Solicitada
"Por la defensa de mi nombre, mi familia y la seguridad jurídica en Río Negro"
Espacio patrocinado
Por Gabriel Di Tullio – Empresario
La reciente resolución del Tribunal de Impugnación de Río Negro excede mi situación personal: pone en riesgo la seguridad jurídica que cualquier provincia necesita para desarrollarse y recibir inversión real.
Durante más de veinte años trabajé de manera pública y transparente, generando empleo formal, desarrollando proyectos y cumpliendo cada compromiso asumido en esta región. Mi trayectoria es conocida y verificable.
Quiero expresarlo con absoluta claridad: soy inocente.
La condena dictada no es una sentencia firme, es una instancia intermedia dentro de un proceso que continúa.
Confío plenamente en que la Justicia superior va a restablecer mi absolución, tal como ya lo hizo el Tribunal de Juicio, que analizó los hechos, escuchó a los testigos y evaluó la prueba con rigor.
Es importante recordar algo que la opinión pública merece conocer:
en el juicio oral la Fiscalía no acusó, por considerar que no existía delito alguno.
Es decir, el propio Ministerio Público Fiscal —titular de la acción penal— determinó que los hechos no configuraban un ilícito. Esa decisión, fundamentada y tomada en audiencia, fue coherente con la absolución que dictó el Tribunal de Juicio.
A pesar de ello, mientras mi actividad fue investigada con un nivel extremo de exigencia, no ocurrió lo mismo con el origen del poder económico del denunciante, Fernando Boudourian, inscripto como monotributista pero involucrado en movimientos patrimoniales que no se corresponden con esa categoría fiscal. La igualdad ante la ley exige que todos seamos examinados con la misma profundidad, no solo quienes trabajamos en blanco, invertimos y generamos empleo.
Río Negro necesita jueces responsables, conscientes del efecto económico y social de cada resolución. Un tribunal que transmite incertidumbre, que se aparta de los hechos probados y que desconoce el criterio del propio Ministerio Público y del Tribunal de Juicio, no fortalece la institucionalidad: la debilita.
Voy a defender mi nombre, mi trayectoria y la verdad en cada instancia legal.
Y voy a defender a mi familia, que no debe quedar alcanzada por decisiones que no reflejan ni la realidad ni el desarrollo del juicio.
Mi compromiso permanece intacto. También permanece intacta mi convicción:
la verdad se va a imponer y la Justicia va a confirmar lo que los hechos ya demostraron.
Gabriel Di Tullio
Empresario
San Carlos de Bariloche